El coche eléctrico. Primera aproximación

  • Introducción

 

Se veía venir y lo sorprendente es que no haya aparecido antes. Me refiero a la guerra entre las eléctricas y las petroleras ante la introducción masiva que se ve llegar del coche eléctrico, sea este con baterías o con pila de combustible.

Por un lado, a las empresas eléctricas le viene muy en varios sentidos pero, sobre todo en uno: con la “llegada” del coche eléctrico pueden compensar la pérdida de ventas de electricidad que la modificación paulatina del sistema eléctrico les está generando ante la incorporación de las energías renovables distribuidas. Por el otro, el de las petroleras, es evidente que la entrada masiva del coche eléctrico disminuye sus ventas de manera muy fuerte. Hay un tercer sector en litigio, el de los fabricantes de vehículos motorizados; pero estos ya se vienen preparando y, en el fondo, solo representa un cambio en las fábricas de la mayor parte de los elementos del vehículo, sobre todo el motor. Pero supongo que se adaptarán, con mayor o menor dificultad pero lo conseguirán. De hecho todos los grandes fabricantes de automóviles ya venden coches eléctricos de baterías y de pila de combustible aunque de estos últimos en España todavía hay muy pocos; pero también llegarán.

Por el lado de las eléctricas ya están introduciendo campañas de promoción del coche eléctrico y apoyando la necesaria infraestructura de carga y refuerzo de las líneas eléctricas imprescindibles. Las petroleras, por el contrario, se están poniendo –como era de esperar- a la defensiva, difundiendo en los medios de comunicación –incluidas las redes sociales- la idea de que el coche eléctrico no representa ventajas de ningún tipo y que el sistema eléctrico no tiene capacidad para alimentar a todos los vehículos del parque español si se sustituyen todos los convencionales por eléctricos. Enseguida demostraremos que esto último no tiene fundamento; con los datos actuales del sistema eléctrico español.

Me parece que no me queda más remedio que intervenir dando mi versión del asunto, aunque todavía de manera muy somera e inicial. Como siempre, apoyándome en datos oficiales y/o experimentales.

Ahora se trata de un análisis sencillo y con sentido práctico.

  • Comparación energética y ambiental entre un coche eléctrico y uno convencional

 

¿Qué es mejor, más económico y mejor ambientalmente? ¿el coche convencional o el eléctrico? ¿Tantas ventajas tiene este último que justifica el cambio?

El asunto me recuerda la fábula de los galgos y los podencos. Ya saben el final, “los que por cuestiones de poco momento dejan lo que importa, llévense el ejemplo”. Lo que importa y es el problema principal es el que debe mandar y decidir en este asunto. Me refiero, claro está a la vida en el planeta Tierra que está ya en riesgo como consecuencia del cambio climático que está originado por el aumento continuo de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera consecuencia a su vez de las combustiones en los más de mil millones de vehículos automóviles que ahora mismo circulan en el mundo. Cierto es que el coche eléctrico en su concepción actual no las reduce a cero como algunos dicen pero lo que es indudable es que las disminuyen considerablemente.

Por otro lado y mirando el sentido económico del asunto, el posible usuario se preguntará cuanto le cuesta uno y otro y a cuanto le salen los 100 km que, parece ser es la medida básica de recorrido de los automóviles.

Vamos ya con unos primeros datos, aunque sean de carácter general.

Consumo de energía

Coche de gasolina de referencia en el parque español, para el que suponemos –con el IDAE- un consumo de 6 l/100 km = 5,07 kg/100 km equivalentes en energía a 61,8 kWh/100 km.

Datos reales de un coche eléctrico concreto (de mi hijo), similar en tamaño al de gasolina antes citado, circulando dos años (2015 y 2016):

km recorridos, 17000 en 2015 y 11000 en el 2016.

Consumo de electricidad de la red, 2720 kWh (2015) y 1771 (2016); luego, consumo específico, 16 kWh/100 km y 16,1 kWh/100 km respectivamente. Me quedo con el dato de los 16 kWh/100 km que vamos a comparar con los del vehículo de gasolina.

Todo el mundo pensará que es mucho mejor el eléctrico pero realmente no es del todo así porque los 16 kWh de electricidad equivalen en combustible a aproximadamente 48 kWh que no están tan lejos de los 61,8 del vehículo convencional. Hay que ser conscientes que para generar una determinada cantidad de electricidad en cualquier central termoeléctrica se necesitan 3 unidades de combustible (16×3 = 48). Cierto es que el vehículo eléctrico tiene algo más de rendimiento termodinámico que el de combustión interna pero no mucho y eso no justificaría suficientementenel cambio. También es cierto que en el sistema eléctrico español actual solo algo más de la mitad de la electricidad se obtiene en centrales termoeléctricas (nucleares, de carbón y de gas natural); el resto se obtiene en centrales eólicas, fotovoltaicas, termosolares, de biomasa e hidráulicas que no son térmicas (excepto las termosolares) y que no producen gases de efecto invernadero.

Contaminación

Emisiones de CO2 del vehículo de gasolina 14,4 kgCO2/100 km;

Emisiones de CO2 de la electricidad de la red (datos del año 2016; fuente REE), 3,89 kgCO2/100 km. Aquí sí que la diferencia es clara y rotunda, el coche eléctrico (3,89 kgCO2/100 km) es responsable de emisiones en casi la cuarta parte que el correspondiente de gasolina. No digamos que el de gasóleo. Por supuesto, si el vehículo eléctrico se hubiera cargado en una instalación fotovoltaica las emisiones hubieran sido nulas.

Por otro lado hay que considerar las emisiones de óxidos de nitrógeno (precursor del ozono troposférico impulsor de varias enfermedades) concentrados en las ciudades mientras que la electricidad incluso la de la red genera menos óxidos de nitrógeno y en lugares dispersos y –en el sistema actual- lejos de las ciudades.

En definitiva el coche eléctrico es muy interesante para mejorar las condiciones ambientales, tanto en las ciudades como de manera general, que es el punto clave sobre el que estamos argumentando.

Coste

Gasolina, (1,249 €/l) = 7,494 €/100 km.

Electricidad, incluido todo el consumo del coche eléctrico, tomada de la red, 317,35 € (2015) y 244,97 € (2016); es decir, 1,872 €/100 km y 2,23 €/100 km. Tomo como referencia un valor medio de los dos años, es decir, 2 €/100 km

En cuanto al coste por 100 km, por tanto, también está muy claro, con el vehículo eléctrico cuesta casi la cuarta parte que el de gasolina para recorrer los 100 km de referencia.

Pero conviene aclarar algo en cuanto al coste de la electricidad. El dato que he dado es cargando el vehículo por la noche, o sea acogiéndonos al tramo P2 de la factura de la electricidad. Si no hubiéramos tenido esa precaución nos hubiera costado algo más; en concreto, 2,46 €/100 km. Claro que si hubiéramos cargado las baterías con una instalación fotovoltaica no nos hubiera costado nada.

Comparación para el recorrido en un año

Si tomamos como recorrido medio de un automóvil español los 12000 km/año que dice el IDAE los datos del apartado anterior solo hay que multiplicarlos por 120. Daremos el resultado para concretar un poco las ideas.

El turismo medio que he considerado consumiría al año 7416 kWh en forma de carburante de origen fósil. El vehículo eléctrico equivalente consumiría 1920 kWh/año.

En cuanto a contaminación, el coche de gasolina hubiera emitido en el propio vehículo 1728 kgCO2 y el eléctrico hubiera sido responsable si se alimenta de la red general actual, de 466,8 kgCO2 y cero si se carga con una instalación fotovoltaica (o eólica, hidráulica, termosolar o de biomasa).

El coste anual del carburante del coche de gasolina le hubiera costado al usuario 899 euros para recorrer esos 12000 km, frente a los 240 con el coche eléctrico; y si hubiera cargado desde una instalación fotovoltaica le hubiera costado 0 €. Parece conveniente aclarar que lo que cuesta cero euros en una instalación fotovoltaica es el combustible (la radiación solar) pero es obvio que esa instalación ha tenido un coste; las otras, tanto convencionales como de energías renovables, también.

¡Ah!, se me olvidaba, la autonomía del coche eléctrico que siempre se pone como una “pega” del coche eléctrico. En el que hemos utilizado como referencia es de 400 km que considero más que suficiente para los desplazamientos más habituales al día de hoy. Pero es que el coche eléctrico alimentado por una pila de combustible de hidrógeno tiene una autonomía superior a los 700 km, aunque es cierto que, al día de hoy es más caro que el de baterías.

En cuanto a la comparación económica hay que considerar más factores que el mero coste del combustible y de la electricidad. Es cierto pero para aclararlo todo con suficiente detalle se requiere un estudio más pormenorizado que este. Hay mucho que matizar: Subvenciones, comprar baterías o alquilarlas, pagar por las emisiones o no, etc.

De igual manera para establecer con mayor precisión el aspecto ambiental de la comparación habría que hacer un estudio de ciclo de vida en ambos casos. No cabe duda, en ese sentido, que las baterías –hoy por hoy- son un hándicap importante en contra del vehículo eléctrico; pero al margen de que hay que hacer el estudio con mayor detalle también hay que pensar que el vehículo eléctrico puede ser alimentado con electricidad producida en una pila de combustible en vez de con baterías. Incluso en ese caso, los aspectos ambientales no son nulos.

 

  • Datos globales. Capacidad de España de generar la electricidad de los coches eléctricos

 

Al margen de que se puede hacer un análisis todo lo detallado que se quiera con la aproximación inicial que hago aquí queda evidente que se podrían sustituir –de la noche a la mañana- todos los turismos convencionales por los correspondientes eléctricos sin hacer ningún cambio en el sistema eléctrico.

Número de turismos según la DGT, 22876247 entre los propulsados por gasolina y los alimentados por gasóleo.

Veamos ahora el sistema eléctrico español del año 2016. Con datos de REE, las centrales eléctricas españolas generaron 262161 GWh.

Con esos datos y dividiendo por el consumo anual por vehículo que he utilizado antes (1920 kWh) queda evidente que el sistema eléctrico español podría haber abastecido a 136,5 millones de vehículos eléctricos como el que he tomado de referencia recorriendo los 12000 km anuales a que me vengo refiriendo. Dado que el número de turismos en España es algo menos de 23 millones es obvio que el sistema eléctrico español puede abastecer a todos los vehículos eléctricos que se quiera sin que se resienta por eso el sistema eléctrico. Pero si, además, consideramos que todas las centrales eléctricas españolas podrían haber generado más del doble de lo realmente generado; es decir, más de 524000 GWh es fácil concluir que no hay que aumentar el parque eléctrico español para ir sustituyendo los vehículos actuales por los correspondientes eléctricos. Es más, la paulatina sustitución a vehículos eléctricos mejoraría sustancialmente el funcionamiento del sistema eléctrico toda vez que las baterías de esos vehículos pueden ser empleadas para almacenar energía del sistema cuando sobra generación y cederla de manera ordenada en forma de energía de desplazamiento de los vehículos eléctricos.

Pero hay algo más que voy a ilustrar con datos de mi casa, en Mairena del Aljarafe (Sevilla). La instalación fotovoltaica que tengo en mis terrazas -7,5 kWp (60 m2)- generó de abril de 2010 a abril de 2011, 12996 kWh que con el dato obtenido anteriormente de un vehículo eléctrico concreto, de 1920 kWh de consumo en un recorrido de 12000 km, resulta que mi instalación solar podía haber alimentado a más de 6 coches (6,53 para ser exactos). En este caso es claro que sin emisión de gases de efecto invernadero y a coste nulo; en realidad no es nulo puesto que esa electricidad se está vertiendo a la red general y me la pagan y es evidente que si utilizo una parte para cargar mi vehículo eléctrico esa cantidad menos que vendo a la red.

  • Análisis de ciclo de vida de uno y otro. Problemáticas

 

Conocer con precisión las interacciones ambientales de cualquier proceso o de un dispositivo (en este caso vehículos de transporte) exige un llamado “análisis de ciclo de vida” que, dependiendo del proceso o del dispositivo lleva consigo un estudio complejo y de bastante dificultad si se quiere hacer bien. En el caso que nos ocupa tiene una complejidad especial puesto que no se trata solo de “seguir la pista” a los materiales de los que están construidos los vehículos sino también hacer el análisis de los carburantes y de la electricidad en un periodo de tiempo determinado que, normalmente, debe coincidir con la vida que se le asigne a cada uno. Por supuesto, también hay que analizar qué se hace con el vehículo cuando este termina en un desguace o similar.

  • Más que comentar

En mi opinión en dos direcciones, por lo que respecta al coche eléctrico:

  • La procedencia de la electricidad que se emplee.
  • La forma de almacenamiento de energía. Baterias o hidrógeno.

La evolución de esos dos asuntos tecnológicos decidirán el futuro de estos vehículos.

Uno de los problemas importantes de los vehículos eléctricos es el almacenamiento de energía. Si se hace en acumuladores electroquímicos (vulgares baterías) al día de hoy son pesadas, costosas y con un alto nivel de contaminación. Sin duda la investigación permitirá avanzar en la resolución de esos problemas.

Pero hay otra alternativa que consiste en lo siguiente:

Un coche eléctrico alimentado con la electricidad producida en una pila de combustible. Esta pila puede ser de varios tipos pero la que está en el mercado mundial es la de hidrógeno. Así pues y simplificando mucho la explicación, se almacena hidrógeno en unos depósitos (como los de gasolina o gasóleo pero un poco más complicados) que aguantan presiones del orden de 700 bar; ese hidrógeno se combina en la pila de combustible con oxígeno (del aire ambiente por ejemplo), resulta agua, calor y electricidad. Esa electricidad es la que acciona el motor que mueve el vehículo.

La clave del asunto, desde el punto de vista ambiental es cómo se obtiene el hidrógeno. Puede obtenerse de la electrolisis del agua empleando electricidad de origen renovable o no. Si es de origen renovable es evidente que se trataría de un vehículo de emisiones cero.

Pero si el proceso de obtención del hidrógeno implica la utilización de un combustible fósil (gas natural por ejemplo, hoy por hoy mayoritario) y la electricidad que se emplea es de origen fósil también, es evidente que el vehículo resultante puede ser igual de contaminante que los actuales de carburantes de origen fósil.

 

  • Resumen y conclusión.

Ya se observa que la problemática de los vehículos eléctricos tiene complicaciones y bastante complejidad pero es evidente que se está en el principio de un cambio sustancial en los vehículos de transporte en la dirección clara de sustitución de los alimentados por carburantes de origen fósil por vehículos eléctricos, con baterías o con pilas de combustible.

Cualquiera puede entender que no se van a sustituir todos los coches convencionales por eléctricos de un día para otro, sino que se trataría de un proceso con aumentos paulatinos de la sustitución de unos vehículos por otros. La velocidad del cambio no la sé predecir pero una conclusión clara es que el sistema eléctrico español está más que dimensionado para atender esa posible demanda.

En todo caso, y resumo, me parece que quedan claras las ventajas del vehículo eléctrico por lo que estoy convencido de que terminará imponiéndose.

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¡España está que arde!

¡ESPAÑOLES!

Nuestro país está ardiendo y no parece preocuparle a nadie. El gobierno, los diputados y demás representantes de la sociedad se van de vacaciones sin importarles gran cosa. Lo peor no son las consecuencias inmediatas de pérdida de biomasa (energía que tenemos que comprar fuera) o de emisiones de gases de efecto invernadero (por las que tenemos que pagar) que estaban bien retenidos por el carbono almacenado en esas plantas. Lo más grave es que perdemos riqueza auténtica en sus múltiples formas (paisaje, comida de animales, recursos naturales, etc.). Y, por lo visto, nadie se preocupa suficientemente bien; al margen de las salidas en prensa siempre catastrofistas e insustanciales.

Ha llegado el momento de que los españoles tomemos conciencia del problema que nos afecta a todos, como colectivo. Es evidente que a unos más que a otros. Hoy he recorrido unos kilómetros por mi tierra (Extremadura suroeste), con dehesas de encinas a un lado y otro de la carretera y no podía evitar el pensamiento obvio de que un incendio podría arrasar esa belleza y lo que implica de sentimientos de pertenencia anímica para todos nosotros (y no solo de los extremeños; estoy seguro que de todos los españoles, aunque no lo manifestemos expresamente). Mi sensación de miedo de que eso puede ocurrir no me la puede quitar nadie.

Ante esta circunstancia que creo de emergencia nacional no puedo por menos que pedir un gran debate general sobre el tema y la correspondiente toma de decisiones para evitar ese riesgo. Al Presidente de la Junta de Extremadura, a la de la Junta de Andalucía, al gobierno español, a los diputados y senadores de toda España les pido que se tomen en serio el problema y que pongan en marcha ese debate ya imprescindible que llegue a conclusiones prácticas que, puestas en práctica, paren este gran problema o al menos lo frenen un poco. No podemos seguir quemando nuestro país. Es demasiado grave.

Un español preocupado.

 

Estamos en la renovación del PSOE

El 16 de mayo incluí en el blog un artículo que titulé “Otra renovación en el PSOE”, antes de conocerse  el resultado de las primarias del 21 de mayo y el desarrollo del 39 congreso por lo que ahora estamos en la vorágine y convulsiones producidas por los resultados -sorprendentes para algunos, pero esperados por otros- de ambos acontecimientos. En cualquier caso, la conclusión es clara y quien no quiera verla es que tiene que ir al oculista. Ha ganado las primarias no ya Pedro Sánchez sino otra forma de ver el partido y han sido los militantes los que, con su voto, han desautorizado la forma de gobernar en el partido por parte de los llamados “barones” y demás dirigentes de sus entornos, con las manipulaciones a las que los militantes de base hemos estado sometidos demasiado tiempo. También  han orientado el giro a una izquierda que nunca debió abandonarse y marcado las pautas de funcionamiento interno que deben imponerse a partir de ahora. Si aún quedan dirigentes que no se han enterado ya saben aquello de “cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Los militantes –a cualquier nivel- han aprendido la lección y van a poner a cada cual en su sitio. Es solo cuestión de tiempo.

Al menos, así veo yo la situación. Y, sinceramente, me siento francamente contento de que así sea. Ya era hora de que los militantes fueran los que marcaran el paso en la organización.

Finalmente, un “aviso para navegantes”, como se dice en el código de abordaje de la marina:

“En caso de peligro, aminora, para o manda ciar”.

Tertulianos y comentaristas. De todo pero políticos y de futbol, más.

Es increíble. Saben todo de todo y de su “especialidad” no digamos.

Lo primero que yo me pregunto ante gente tan sabia es como los equipos de futbol no los contratan en lugar de los entrenadores tan torpes que todo lo hacen mal siempre; y en lo referente a los especialistas en política como no forman ellos un partido político y seguro que ganarían todas las elecciones que se les pongan por delante. Por lo menos que algún partido político les contrate como asesores.

El caso más sorprendente es uno (creo que se llama Indra o algo parecido) que le da con las dos piernas, es decir que es especialista en política, en futbol y en todo lo que le pongan por delante. En concreto, un día me mandaron un debate sobre energía en el que era también experto junto a otro que estaba siempre en posesión de la verdad; un tal Marhuenda que con sus afirmaciones ex cátedra me dejaba anonadado. Vamos, que después de 40 años que llevo dando clase de Termodinámica (ciencia de la energía) comprendí lo mal que lo he hecho todos estos años en mis clases; menos mal que mis alumnos no debieron ver el debate porque si llegan a escuchar a estos dos expertos hubieran pensado lo ignorante que era su profesor.

Lo que se me ocurre es que el gobierno los contrate como asesores para todo con lo cual los ministros estarían más relajados y se equivocarían menos. En definitiva con la participación de estas super personas ganaríamos todos.

Pero ahora resulta que algunos de ellos andan metidos en problemas desagradables con lo que sus posturas de dar clases de ética y moral quedan en entredicho.

Vamos, que ahora se entiende bien porque hay gente que sigue votando a partidos llenos de corruptos. ¡Con estos individuos creando opinión está claro! Pero ya se ve que las redes sociales está acabando con esta forma de comunicar y aunque sea de manera confusa puede llegarse a un equilibrio razonable y es el usuario el que decide lo que le parece bien y lo que le parece mal.

Estamos en una nueva era de la comunicación social. Bienvenida sea.

 

¡Los dioses y diosas, al Olimpo!

¿Porqué nuestros dioses y diosas particulares(sobre todo Zeus y Hera, sin menospreciar a los demás) no se van al Olimpo y nos dejan tranquilos para que podamos equivocarnos solos?
Como según parece todos ellos han cumplido ya sus excelsas misiones en la Tierra lo mejor sería que hicieran mutis por el foro y volvieran a su lugar de origen, el Olimpo y solo de tarde en tarde (cuanto más tarde mejor) se mostraran a los pobres mortales para que los admiremos y los vitoreemos como ellos (y ellas; que no se me olvide) se merecen. Pero que, entre aparición y aparición nos dejen tranquilos y no estén continuamente diciendo en qué nos estamos equivocando. Lo digo porque así como ellos –a pesar de su deidad- también se equivocaron y, en ocasiones bastante frecuentemente, los pobres mortales tenemos derecho a equivocarnos de vez en cuando. Viendo sus caras y sus gestos actuales está claro que nos hemos equivocado mucho –según ellos; claro que siendo dioses su apreciación es muy valiosa y destacable- en las ya super célebres primarias del partido.
Pues bien, deben saber que queremos seguir equivocándonos y ver hasta donde llegamos en nuestros errores y esperamos que no nos lancen sus rayos aniquiladores y podamos seguir viviendo aunque sea malamente al no contar con su beneplácito y su protección.
Modestamente solo pretendemos ir avanzando en conseguir los niveles de justicia social, solidaridad (nacional e internacional) y contribución a la preservación del entorno físico para que las generaciones futuras puedan seguir desarrollándose. Eso sí, sin preocuparnos tanto por ganar elecciones tras elecciones aunque sin despreciar esa posibilidad y, una vez ganadas algunas, aplicar la capacidad de influir en la sociedad que eso nos da, para cumplir con la tarea altruista para la que creo están –o deberían estar- los partidos políticos.
Pues lo dicho, ¡que nos dejen tranquilos y se vuelvan al Olimpo!

EL CAMBIO CLIMATICO, TRUMP Y RAJOY

La decisión de Trump de sacar a Estados Unidos de los compromisos de la cumbre del clima de Paris (COP 21) es algo ignominioso como todo el mundo se ha encargado de decir y, desde luego, es bien cierto. La Unión Europea está reaccionando como esperamos todos los europeos que haga; incluido España y las tardías declaraciones del presidente del Gobierno certifican el compromiso verbal de nuestro país. Lo lamentable es que con esas afirmaciones, nuestro presidente, está dando pruebas –una vez más- de su incoherencia en temas energéticos y ambientales. Digo incoherencia por no usar otro calificativo más grueso. Su ministro de energía, Sr. Nadal, insiste en apoyar las centrales de carbón que son las responsables de la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro país y, consecuentemente con esas decisiones de política energética irresponsable frenan el desarrollo de las energías renovables que son las que permiten mitigar esas emisiones. Como muestra de lo que digo adjunto una gráfica muy significativa que lo aclara.

Puede observarse como en el año 2010 el sistema eléctrico fue responsable de emisiones en un porcentaje incluso inferior (92,2 %) en relación al año de referencia (1990) y muy por debajo (un 22,8 % menos) del compromiso que España adquirió con el protocolo de Kioto. A partir del 2011 con el Sr. Rajoy como presidente del gobierno las emisiones del sistema eléctrico volvieron a subir de manera muy significativa como consecuencia del apoyo a la generación de electricidad con carbón –en buena parte nacional, peor que el comprado fuera de España- mediante el correspondiente RD de apoyo al carbón nacional.

Como miembro del Consejo Nacional del Clima (experto nombrado por el ministerio de Medio Ambiente) no puedo por menos que reclamar un cambio sustancial en la política energética dejando al carbón en sus minas y cambiando la actividad industrial de las zonas afectadas hacia las energías renovables; como, de hecho, ya está ocurriendo.

En el plano internacional cierto es que China es el principal emisor de GEI, seguida de Estados Unidos; con unas diferencias sustanciales: A saber:

  • Los chinos emiten “per cápita”, 6,62 tCO2/año mientras que los americanos “largan” a la atmósfera, 16,22 tCO2/año. Por cierto los españoles emitimos 5 tCO2/año, solo un poco por encima de la media mundial (4,47 tCO2/año). Todos los datos referidos a 2014
  • Los paisanos del Sr. Trump llevan emitiendo GEI desde el siglo XVII con lo que el actual contenido de GEI de la atmósfera es responsabilidad de los estadounidenses mucho más que de los chinos; solo algunos países europeos (Alemania, Inglaterra y Francia) han hecho algo parecido. Pues ya va siendo hora de que dejen de condicionar el futuro de los demás habitantes del planeta y encima dando lecciones de todo a todos.
  • Los chinos –hasta donde yo sé- están plantando una buena cantidad de árboles que es la otra medida que es necesaria para conseguir mitigar el cambio climático. De los americanos no me consta.

En cualquier caso, unos y otros tienen que insistir en sus programas de energías renovables y no solo por esta circunstancia que comentamos sino también por razones económicas. China es líder mundial en varias tecnologías de energías renovables y siguen en esa línea haciéndose los amos de los mercados internacionales. En concreto son campeones en hidroelectricidad, fotovoltaica, eólica, solar térmica de baja temperatura y geotermia. Con la medida de Trump, Estados Unidos perderá capacidad de competencia en esos ámbitos. Como España lo ha venido perdiendo en los últimos años en todas las tecnologías y, en la única en la que todavía mantenemos el primer puesto –la electricidad termosolar- lo vamos a perder pronto por las medidas de los gobiernos del Sr. Rajoy de frenar las tecnologías renovables y, muy especialmente, la termosolar.

En resumen y para finalizar hay que decirle al Sr. Rajoy que, por favor, no siga diciendo que España apoya las políticas europeas de mitigación del cambio climático cuando, al mismo tiempo, frena el desarrollo de las energías renovables y protege e impulsa la utilización del carbón.

Otra renovación en el PSOE

Como casi todo el mundo sabe al PSOE que Felipe González inauguró en el congreso de Suresnes se le llamó con toda razón “PSOE Renovado” por contraposición al de Llopis llamado desde aquel momento “PSOE Histórico”. Unos en el interior de España y otros en el exilio. Al margen de esa circunstancia geográfica había otras diferencias que no voy a resaltar aquí y ahora.

La situación actual no tiene nada que ver con aquella pero el proceso en sí mismo si tiene alguna similitud aunque sea somera. Se trata en ambos casos de una confrontación de visiones del partido, una muy consolidada por grandes éxitos electorales del pasado reciente consecuencia de una fuerte aproximación al sentir de la mayoría de la sociedad española aunque en los últimos años (desde 2008 aproximadamente) con pérdidas importantes de credibilidad política y el correspondiente respaldo social. Es obvio que una parte importante del partido entiende –como yo- que esa pérdida de prestigio social se debe en buena parte a la deriva derechista procedente de esos años de gobierno del partido y el deterioro que el ejercicio del poder trae consigo porque ya se sabe que no es lo mismo “predicar que dar trigo”; cuando “se da trigo” se cae en contradicciones muchas veces indeseables. Con lo anterior quiero que se entienda que no culpo a nadie de la situación de deterioro electoral del partido aunque es obvio que hay quien ha hecho mejor las cosas y quien las ha hecho peor.

Lo cierto y verdad es que estamos en un proceso de debate interno muy interesante que quizás tenía que haberse producido antes y con más tranquilidad que ahora cuando parece que se va a acabar el mundo si ganan las primarias unos o que el partido va a desaparecer si ganan otros. Sinceramente creo que no va a ocurrir nada irreversible ni catastrófico. También me parece que es bueno que todos nos manifestemos libremente y sin insultos de unos a otros y que se impongan los que más razón tengan. Como no hay un aparato que mida la razón política ni hay un patrón de bondad socialista no queda más remedio que aplicar al proceso la metodología democrática; es decir que se voten –libre y limpiamente- las diferentes opciones y sus correspondientes programas y el que gane debe ostentar la dirección política del partido hasta que surja un nuevo conflicto interno que, al menos a mí, siempre me parece sano y saludable si se resuelve por medio de un proceso claramente democrático.

Lo que no tiene sentido es que se empleen artimañas y tácticas difamatorias de unos contra otros y se tuerza la voluntad de los militantes sin el correspondiente debate abierto. El espectáculo del derrocamiento de Pedro Sánchez por parte de los “barones y baronesas” sin ajustarse a los estatutos y reglas del partido no es de recibo y debería volverse en contra de los que han participado en el “derribo”. Creo sinceramente que los militantes deberían decirle a esos compañeros –por lo menos- que eso está muy mal y muy feo.

¿Qué el secretario general está haciendo las cosas mal a juicio de esos importantes compañeros que saben mucho más que los militantes de base? Pues creo que su obligación es decirlo públicamente y que los militantes que lo votaron lo sepan y puedan manifestarse quitándole la confianza y nombrando un nuevo secretario general. Creo que en el partido hay órganos estatutarios (ejecutiva, comité federal, etc.) que permiten este tipo de actuaciones sin violentar la voluntad de los militantes.

Del debate que se está teniendo ahora debe quedar claro que este tipo de actuaciones no se pueden hacer y especificar con rotundidad cual es el procedimiento cuando se dé un caso parecido.

Pero voy a dar mi opinión de por dónde debe caminar el partido en los tiempos que se avecinan si se quiere volver a ser el primer partido político en nuestro país y ejecutar la política que haga más felices al mayor número posible de españoles; además de contribuir de manera eficaz a la solidaridad de todos los seres humanos y a preservar el estado de la naturaleza en niveles aceptables para la vida en nuestro planeta.

Mis opiniones ya las he manifestado en muchas ocasiones, incluso tuve la oportunidad de hacerlas valer –dentro de la prudencia política cuando se gobierna sin mayoría- los cuatro años en que fui el director de la política municipal en Mairena del Aljarafe (Sevilla). Es obvio que no se conocen mis opiniones porque soy un militante de base y modesto y aunque he participado en muchas conferencias políticas, congresos y programas electorales, nunca he tenido el eco que tienen otros compañeros más brillantes políticamente que yo. Eso es lo que hay.

En primer lugar mi opinión –explicada muy por encima- es que hay que pensar en la mayor parte de la población y en su situación socieconómica que, en estos momentos, es claro que no es muy buena para esa mayoría de españoles que lo están pasando mal. Eso implica un cambio de política económica que evite los abusos que se producen cuando grandes empresas y sociedades consiguen imponer sus prácticas –en muchos casos rozando el monopolio- solo para ganar más dinero de manera continuada; si un año ganan 1000 millones de euros –por ejemplo- al año siguiente tienen que ganar el doble o el triple y, si no, es un fracaso. Es evidente que el asunto tiene mucha mayor complejidad pero ni soy un experto en economía ni pretendo sentar cátedra en el tema.

Por otro lado las políticas sociales –educativas, sanitarias, etc.- deben mantenerse para que todos los españoles tengan para comer aunque sea modestamente y tengan donde dormir dignamente. De nuevo en este tema hay que detallar mucho más pero en el partido hay personas muy capacitadas que seguro lo pueden precisar mucho más.

En el tema ambiental es donde España es más deficiente y donde se puede profundizar bastante. Enumeraré algunos de los aspectos que considero fundamentales para el debate.

  • El asunto más importante es el cambio climático y no debemos olvidarlo. Las políticas de mitigación y, muy especialmente, las de adaptación deberían centrar las propuestas del partido.
  • Por tanto hay que priorizar las políticas energéticas sin carbono, la calidad del agua y la del aire como prioridades ambientales.
  • Otro aspecto que hay que revisar son las políticas restrictivas de actividades productivas por razones ambientales no siempre bien justificadas y muchas veces –demasiadas- caprichosas. La legislación actual que le da un exceso de competencias ambientales a funcionarios fundamentalistas (cuando no corruptos) que dificultan actividades básicas para la economía. Hay que equilibrar la conservación de animales, plantas, naturaleza en general con las actividades productivas.
  • No podemos ser la “reserva ambiental de Europa” mientras nuestra economía no puede competir con la de otros países del entorno.
  • La educación en temas ambientales debe ser apoyada a todos los niveles institucionales, incluyendo en ella no solo a las escuelas y escolares sino que hay que extenderla al resto de la sociedad.

En el ámbito de la solidaridad hay que ser mucho más proactivo que en el pasado reciente y, por supuesto, mucho más que los gobiernos de la derecha que han disminuido los apoyos económicos a esas actividades. Pero las actuaciones deben ir más en el sentido de “enseñar a pescar” que regalar peces; y, desde luego, facilitar la caña de pescar más adecuada a cada necesidad.

En definitiva, de este debate interno debe salir una renovación potente pensando más en el futuro que en el pasado. En el sentido de un “eco socialismo” activo que enganche con las preocupaciones de los seres humanos más jóvenes que ven –con razón- su futuro vital amenazado.

Al final si se llega a precisar las propuestas políticas del partido en el sentido que comento podremos recuperar la confianza de los ciudadanos que, decepcionados de las políticas de derecha que practica el partido allí donde gobierna, volvería a confiar en nuestra capacidad de gestión de los asuntos públicos en beneficios de todos.

Así tendremos la renovación que es necesaria y urgente.

La energía en los programas del PSOE

He participado en la elaboración de la parte de energía de varios programas electorales del PSOE en el pasado. Incluso colaboré en un documento para la fundación IDEAS sobre un sistema energético de futuro y he participado también en un documento “El Cambio Climático en España: Estado de Situación. 2007)” que se entregó al entonces presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Incluso formé parte de dos consejos constituidos por el gobierno, uno sobre la energía nuclear y otro sobre prospectiva energética para el 2030. Así mismo tuve dos comparecencias en el Congreso de los Diputados sobre temas de energía en la Comisión de Industria, una y de cambio climático, otra en la Comisión de Medio Ambiente.

Por eso me deja anonadado las noticias que recibo de que la Gestora del PSOE saca un programa (o una intención de programa) en el que en su parte económica dice que va a mantener el apoyo al carbón nacional y, en el mismo documento se dice que una prioridad es la lucha contra el cambio climático. Lo siento, pero esas dos acciones son absolutamente incompatibles. O una u otra; las dos al mismo tiempo, imposible. Si se sigue quemando carbón como se viene haciendo ahora, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Me parece que nadie medianamente racional puede discutir eso y los datos lo confirman.

Es obvio que para disminuir las emisiones de GEI hay que disminuir el uso de combustibles fósiles y el carbón es precisamente el que más emite por unidad de energía útil producida (del orden de 1 kg de CO2 por kWh generado). Y para que eso sea una realidad el camino más evidente y que todos los organismos internacionales propugnan es sustituir esos combustibles fósiles por fuentes renovables de energía. Y no se puede decir que son compatibles las dos acciones, renovables y carbón. Aparte de las repercusiones de otro tipo: empleo, precio de la electricidad, autonomía energética, etc.

Todo eso enmarcado en un par de circunstancias específicas de nuestro país:

  • El sistema eléctrico español está muy sobredimensionado; prácticamente el doble de las necesidades (108000 MW de potencia instalada para consumos medios del orden de 30000 MW y “punta máxima” del orden de 44000 MW). Sobre esta realidad indiscutible hay muchos matices que algunos harán para desmontar lo fundamental.
  • El carbón nacional que supongo es el que se quiere “proteger” (por algo el presidente de la Gestora es el presidente de la región minera por excelencia) es muy contaminante y resulta más caro que el importado.

Adicionalmente y para que no se entienda que estoy en contra de las personas que tienen empleos ligados al carbón siempre he defendido en mis conferencias en tierras asturianas la transformación de las actividades mineras por otras que dan tan muy buenos resultados económicos y de empleo. De hecho, la empresa más importante del mundo de fabricación de espejos y tubos absorbedores para instalaciones solares de concentración es asturiana y tiene fábricas en todo el mundo; es obvio que esta empresa proporciona un número de empleos muy sustancial y tiene los beneficios lógicos.

Para terminar este alegato en defensa de las energías renovables frente al carbón y a favor de la mitigación del cambio climático me hago eco de una noticia que me ha dejado también fuera de sitio. Alguien me ha dicho que nuestra Presidenta (la de Andalucía) en su recorrido por pueblos de León ha dicho algo así como que a ella le gusta mucho el carbón (lo habrá dicho mejor y con sentido de la oportunidad, seguro) y, en otras ocasiones, que defiende fuertemente a las energías renovables y la mitigación del cambio climático. Pues, lo siento, querida Presidenta, es incompatible una cosa y la otra. Pero, además, si lo miramos desde Andalucía, la cantidad de puestos de trabajo que se han perdido en el sector de las renovables por el parón que el gobierno central le ha dado a estas es muy superior a todos los puestos de trabajo del sector del carbón en toda España. También hay que decir que el gobierno andaluz no está muy fino en el apoyo a las renovables. Seguramente por ineficacia de los gestores del tema energético y no por mala fe de nadie.

Bueno y por resumir: no se puede apoyar la mitigación del cambio climático y el uso del carbón para generar electricidad. Hay una incompatibilidad indiscutible.

Como muestra de lo que digo esta imagen plasma perfectamente la situación del sistema eléctrico en relación con las emisiones. En el año 2010 las emisiones del sistema eléctrico estaban por debajo de las del año de referencia (1990) y a partir de ese año entró en vigor el decreto que obligaba a las eléctricas a quemar carbón nacional con lo que solo dos años después se había sobrepasado en más de un 25 % las emisiones de referencia y, por encima de las asignadas a España en el Protocolo de Kioto. Es indiscutible que la disminución de las emisiones a partir del 2005 es consecuencia de la contribución de las energías renovables a la generación de electricidad

La ignorancia sobre la energía nuclear de un director de periódico

Por Valeriano Ruiz

Catedrático jubilado

 

En una “carta del director” del periódico Hoy del día 27 del mes de noviembre titulado ALMARAZ, el Sr. Director D. Angel Ortiz vierte tal cantidad de inexactitudes y opiniones peregrinas -solo justificables por su desconocimiento del tema- que me obliga a escribir sobre el asunto, desde mi posición de físico, especialista en Termodinámica con más de 40 años de docencia en temas energéticos en dos Escuelas Superiores de Ingeniería. Por supuesto no pretendo dar, ahora y aquí, ninguna clase sino solo aportar algunos datos por otra parte disponibles para todo el mundo que quiera buscarlos.

Verá, Sr. Director del Hoy (el mejor periódico de mi tierra, Extremadura), es posible que Vd. no sepa que Iberdrola y Endesa (dueños de la central) recibieron 10806 millones de euros de beneficios desde la puesta en funcionamiento de la central en septiembre de 1983 hasta hoy como pago por los 229,5 TWh (miles de millones de kWh) que han producido en esos 32 años de funcionamiento. Una electricidad que el sistema energético español no necesita y mucho menos, el extremeño. Es una electricidad que va –fundamentalmente- para Madrid y gracias a la cual ellos tienen una industria floreciente y unos ingresos muy “limpios”. Esa electricidad limpia se produce a base de dejar unos residuos radiactivos prácticamente eternos en nuestra comunidad y que estamos dejando en herencia a nuestros descendientes. Si alguien se asoma a un periódico nacional (El País de ayer, 29 de noviembre) puede refrescar también los riesgos para la población circundante de una central en la que puede producirse un accidente. En concreto la de Almaraz ha estado siempre al borde con multitud de paradas no programadas por fallos y otros incidentes de los cuales seguramente ni nos hemos enterado.

A nivel de lo inmediato la central nuclear de Almaraz cobró 459 millones de euros por una electricidad (6,75 millones de MWh) que le costó producir (según la CNE) 121,56 millones de euros. Eso referido al año 2015. El presupuesto de la Junta de Extremadura del 2016 –parece que ya aprobado por la Asamblea- es de 5197,4 millones de euros. Es decir, Almaraz generó casi el 9 % del presupuesto extremeño.

Creo que alguien -por ejemplo el Sr. Director de Hoy- tendría que hacerse algunas preguntas:

  • ¿Qué parte de ese dinero ha venido a Extremadura?
  • ¿Dónde han cotizado Iberdrola y Endesa esa “pequeña” cantidad de dinero? ¿Acaso en Extremadura? ¿No habrá sido en Madrid y en Bilbao? De esa manera las cuentas fiscales de la comunidad de Madrid y de El País Vasco les salen muy bien y las extremeñas muy mal dando como resultado que –dicen- los extremeños estamos siendo “subvencionados” por esas dos comunidades autónomas cuando somos nosotros quienes en realidad les subvencionamos a ellos y, lo que es más sangrante, la electricidad que se genera en nuestra tierra es la que mueve sus industrias y con la que se iluminan sus ciudades y funcionan sus viviendas. ¿Por qué no ponen una central nuclear al lado de Madrid o de Bilbao, ya que son tan seguras, limpias y baratas como algunos sostienen. Pagadas por ellos, claro; no por todos los españoles.
  • ¿Cuánto han invertido Iberdrola y Endesa en Extremadura para que tengamos una industria competitiva? A cambio de lo que le damos nosotros. Sería lo justo, ¿no?

Lo que este señor es probable que tampoco sepa es que Extremadura puede nutrirse de electricidad –al día de hoy- solo con la producida por centrales alimentadas por energías renovables –solar, biomasa e hidráulica- que no contaminan y consumen un recurso totalmente local repartiéndose los beneficios entre nuestros compatriotas (algunas empresas de fuera también, todo hay que decirlo) y otra serie de beneficios no menos importantes.

En concreto, en Extremadura se generaron con energías renovables 5014 GWh en el año 2015 y se consumieron 4436 GWh. “Gracias” a la nuclear de Almaraz se generaron 21101 GWh de los que –obviamente- 16665 se “exportaron” fuera de Extremadura.

Cuando habla de alternativas al empleo local se arma un lio de cuidado igual que cuando habla de las competencias de la Junta de Extremadura y del sistema energético nacional. Verá, Sr. Ortiz, el sistema eléctrico nacional (el energético es otra cosa porque incluye también a los combustibles) tiene una potencia instalada de 108000 MW y el consumo máximo de todos los españoles ha sido históricamente de 44000 MW; es decir, en potencia nos sobra más de la mitad. En energía eléctrica generada que es del orden de 268 TWh (teravatios hora) al año es la mitad de la que puede generar nuestro sistema eléctrico (del orden de 600 TWh). Así pues, es evidente que los 7700 MW de potencia que aportan las centrales nucleares no son necesarios para nada y la energía eléctrica generada (54755 TWh) no cubren más allá del 20 % y eso que juegan con la ventaja de que están funcionando las 24 horas del día porque su tecnología no les permite parar cuando no hay demanda suficiente. Al mismo tiempo que las centrales nucleares generan esa buena cantidad de electricidad las centrales de ciclo combinado están paradas en su mayor parte. También hay que decir que la electricidad generada en las centrales nucleares reciben un sobre valor (llamado en la jerga de los especialistas “windfall profit (beneficios caidos del cielo)) de 42 €/MWh que se “embuchan” lindamente y a costa de los consumidores.

En cuanto a los empleos, este Sr. debería saber que las centrales fotovoltaicas que hay en el entorno de la central nuclear y en toda Extremadura producen muchos más que los de la propia central. En concreto y con datos de AGENEX (www.agenex.net) me sale que las centrales fotovoltaicas de cierto tamaño (562 MW en 2015) dan empleo a 1200 personas en Extremadura y producen 1100 GWh.

Resulta que los puestos de trabajo en Almaraz (www.cnta.es) son 427 de los que supongo que no todos serán extremeños ni de la zona.

De modo que no sé de donde ha sacado este señor que son 2500 los empleos afectados. Él dice que en cada recarga. Pero eso ocurre como mucho una vez al año y la recarga dura unos días (en media, 30 días). Cuando no hay recarga (11 meses de 12) ¿Dónde trabajan los más de 2000 trabajadores que no están en Almaraz?

En cuanto a la capacidad de la Junta de Extremadura y de los Ayuntamientos de la zona (a los que tienen la boca callada con unas limosnas) es mejor que no los incite; si yo fuera alcalde de algún pueblo próximo ya verían lo que se puede hacer.

Creo que la Junta tiene capacidad -debería ejercerla y supongo que lo habrá intentado- para reclamar que se tuvieran en cuenta sus reclamaciones institucionales, de acuerdo con la Constitución y con el Estatuto de Autonomía. Imaginen lo que sería si Almaraz estuviera en Cataluña o en el País Vasco. Como mínimo debería reclamar (y creo que así viene haciéndolo desde hace tiempo) que la sede social de la central estuviera en Extremadura y cotizara en nuestra comunidad autónoma.

Parece mentira que una persona tan irresponsable e ignorante como esta sea el director del periódico más importante de mi tierra. Su demagogia no tiene límites, minimizando todos los aspectos negativos fundamentales de una central nuclear como la de Almaraz, la más grande de España que no necesitamos los extremeños para nada. Y utilizando el argumento de los empleos de manera falaz y demagógica olvidando que las renovables dan muchos más puestos de trabajo que la nuclear de Almaraz.

EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ CAMBIANDO A LA HUMANIDAD

Tengo que confesar que siempre he pensado que la Humanidad no cambiaría sus hábitos negativos para la naturaleza hasta que se produjera una catástrofe natural de gran escala. Para mi sorpresa, en la cumbre del cambio climático (COP22) que está teniendo lugar en Marrakech (Marruecos) he podido observar que los asistentes que allí exponen sus ideas y preocupaciones se toman en serio el asunto. Me refiero a asociaciones de todo tipo (sobre todo de mujeres, con lo que nos dan una lección a los hombres), escolares, empresarios, científicos, etc. están siendo muy beligerantes en la búsqueda de soluciones. Por el lado contrario, los gobernantes siguen “mareando la perdiz”, hablando mucho y haciendo muy poco. Eso es lo que he observado y me ha llamado la atención positivamente. Porque es evidente que los gobernantes terminarán tomándoselo también en serio aunque solo sea para no perder los votos que, cada día más, estarán influidos por lo que hagan para frenar el cambio climático. Da la impresión de que la sociedad civil se ha dado cuenta de lo verdaderamente importante: el cambio climático no solo no se está parando sino que se está acelerando y sus consecuencias ambientales están poniendo en riesgo la vida en nuestro planeta, empezando por las plantas y los animales y seguirá y afectará definitivamente a los seres humanos.

Como muestra de lo que digo, un dato de fondo:

El cambio climático es consecuencia de la diferencia entre la energía que entra en el planeta (radiación solar) y la que sale (radiación infrarroja que emite todo lo que existe en el planeta). Esa diferencia, llamada “forzamiento radiativo” era en el año 2005 de 1,6 W/m2 (IV informe del IPCC) y en el 2011 era de 2,3 W/m2 (VII informe del IPCC). Ese aumento en solo 6 años pone en evidencia que no hemos hecho nada efectivo para frenarlo; más bien hemos aumentado la causa y eso es lo preocupante. Que de los modelos de los especialistas sale que eso dará lugar a un aumento de la temperatura global del planeta en el año 2100 de 2ºC o de 1,5 ºC no me parece significativo; más que nada porque los módelos –como las encuestas de las elecciones- casi nunca aciertan y en este caso no creo que quedemos muchos para comprobarlo. Lo que es cierto es lo que acabo de comentar relativo al forzamiento radiativo que, aunque no es una medida directa, si es consecuencia de cálculos a partir de medidas concretas y, por tanto, mucho más fiable.

En consecuencia, y es solo una impresión subjetiva, la sociedad en su conjunto tiene que tomar decisiones operativas para poner las cosas en su sitio en este tema absolutamente prioritario para la vida en el planeta Tierra. Y eso es lo que he vislumbrado en Marrakech.