Felipe y Rajoy: ¿Por qué no se callan?

Felipe y Rajoy: ¿Por qué no se callan?

Es escandaloso que quienes durante tanto tiempo han ostentado el poder en España se sorprendan ahora de la situación energética del país, y además pretendan ejercer de sabios asesores en la materia.

Cada día me siento más desconcertado leyendo informaciones sobre la política energética en España, y cuando esas declaraciones provienen de personajes que han tenido responsabilidades tan importantes como el que fue presidente del Gobierno durante 14 años, Felipe González, o el ex vicepresidente de otros Gobiernos y actual aspirante a la Presidencia del Ejecutivo de España, Mariano Rajoy, es cuando mi desconcierto roza el escándalo.
Felipe González dijo recientemente que el país se enfrenta a “un desafío energético gigantesco”, y que aunque se hayan “superado los objetivos para el 2020 de la Unión Europea” no se ha “abandonado la apuesta por las renovables”. (http://es.globedia.com/felipe-gonzalez-esencia-democracia-alternancia-aceptabilidad-derrota).

Él, que tuvo en sus manos hacer una auténtica política energética progresista. ¿Qué llegó a realizar? Entre otras cosas, puso en marcha la célebre moratoria nuclear, pero no nos confundamos: lo hizo para “salvar la economía” de las grandes empresas eléctricas españolas las cuales se habían metido en un auténtico berenjenal financiero. El Gobierno socialista las sacó con el dinero de los españoles y  aún lo estamos pagando,  una decisión, que queda bien reflejada en estas palabras de J. M. Eguigaray, ministro de Industria con Felipe González por entonces:

“Es conocido que en pleno proceso de transición democrática el sector público tuvo que rescatar financieramente a las empresas eléctricas del país, que se habían embarcado en un proceso de inversión faraónico, derivado de una planificación delirante, en absoluta contradicción con las necesidades constatadas de la demanda eléctrica en España. La preferencia por la energía nuclear contenida en aquellos planes puso en marcha la construcción de más grupos nucleares de los razonablemente necesarios, lo que llevó, por razones más financieras que de cualquier otro tipo, a la llamada moratoria nuclear a partir de 1982. Los costes de la paralización de proyectos de construcción en curso, así como el saneamiento financiero de las empresas, recayeron sobre los consumidores durante largos años, mediante recargos pagados en el recibo de la luz”  Juan Manuel Eguigaray. Cuadernos de Energía, junio de 2008.

Fue también Felipe González quien inició el proceso de liberalización y privatización de las empresas eléctricas públicas que hoy –ya en el sector privado- nos están llevando a un callejón sin salida porque ven peligrar sus negocios, de los que han disfrutado tanto tiempo.http://www.elpais.com/articulo/economia/ESPANA/INSTITUTO_NACIONAL_DE_INDUSTRIA_/INI/FUERZAS_ELECTRICAS_DE_CATALUNA/MINISTERIO_DE_INDUSTRIA_Y_ENERGIA/EMPRESA_NACIONAL_DE_ELECTRICIDAD/_SA/GAS_Y_ELECTRICIDAD/_SA/PARTIDO_SOCIALISTA_OBRERO_ESPANOL_/PSOE/EMPRESA_NACIONAL_DE_CELULOSAS/elpepieco/19880416elpepieco_7/Tes

Ahora que no está en el Gobierno -entonces pudo hacer y no hizo-, está muy preocupado por el sistema energético. Aún no ha aclarado en qué consisten sus líneas maestras para afrontar los desafíos energéticos. Sólo sabemos que trabaja de asesor para una gran compañía eléctrica y que alguna de las tesis que regala a la sociedad como “perlas” de su saber muestran una desinformación que resulta sorprendente. Por ejemplo, cuando sostiene que ya hemos cumplido los objetivos de la UE para el 2020 en materia de energías renovables. Queda claro que no se ha enterado de en qué consiste el objetivo, probablemente porque confunde el sistema eléctrico con el energético en su globalidad, y además no se ha documentado.

No es tan difícil. Antes de hablar podría, al menos, haber consultado el Plan de Acción Nacional de Energías Renovables de España (PANER) 2011-2020, en que el Gobierno detalla los compromisos con la UE en el horizonte del 2020 y la situación de partida de nuestro sistema energético con fecha de 2010. Entonces descubrirá que en cuanto al consumo final bruto de energía, con un objetivo del 22,7 %, sólo estamos en el 13,6%. En electricidad de origen renovable, el compromiso es del 40% y sólo hemos alcanzado el 28,8% (en este porcentaje, la UE no incluye a la gran hidráulica). En biocombustibles aspiramos a llegar al 13,6 %, y estamos en el 6,0%. Como se puede observar, aún estamos a mitad de camino en el cumplimiento de los objetivos del 2020 (Ilustración 1).

 

Ilustración 1 Objetivo de España para 2020 y trayectoria estimada de la energía procedente de fuentes renovables en diversos sectores.PANER 2010-2020 (página 47)

Esta alarmante desinformación de un político tan influyente viene de largo. ¿Se habrá enterado ya de que España no necesita la energía nuclear de Francia? Y esto viene ocurriendo desde hace bastantes años, incluso cuando él era presidente. ¿No tiene quien le mire la información estupendamente detallada que proporciona Red Eléctrica Española o el propio Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, sobre el que tuvo la responsabilidad máxima durante 14 años como presidente  de un Gobierno del que ese Departamento formaba parte? Así recogía en titulares la Agencia Europa Press el 16 de abril de 2008 sus palabras: “Felipe González asegura que no se puede ser “antinuclear” y comprar “nuclear a Francia”. Esta actitud irresponsable de ir pontificando sobre estas cuestiones, sin conocer a fondo de lo que habla, hace mucho daño a la sociedad, porque muchos ciudadanos, ante tanta confusión, creen lo que él dice, y es falso.

Tampoco se ha enterado de que el parque eléctrico español a finales de 2010 es de 103.086 MW (con todas las formas de generar electricidad en España) y que la demanda máxima ese mismo año fue menor de la mitad de la capacidad de generación, 44.122 MW. Pero, no pasa nada. Hay que quemar carbón nacional, y hasta la Comisión Europea se hace cómplice de este auténtico contrasentido energético y ambiental. Naturalmente, se siguen construyendo centrales de ciclo combinado (gas natural); simplemente porque a las grandes empresas eléctricas les parece un buen negocio. Por cierto, en mi opinión no lo es y va a pasar como con las nucleares en otro tiempo. Espero que no tengamos que pagar su ignorancia los mismos de siempre. Aunque me temo que sí, que pagaremos los de siempre.

¿Qué es lo que le preocupa a Felipe González? ¿Que la empresa eléctrica que le ha contratado recientemente no gane lo suficiente como para no poder pagarle lo que, según han publicado los medios de comunicación, le va a pagar?  ¿O es que le preocupa que la electricidad en España termine siendo demasiado cara, como dicen interesadamente algunos, por “culpa de las primas a las renovables”? Si hicieran números se darían cuenta de que ése no es el problema.

Y ¿qué decir de Mariano Rajoy? En su crítica a la situación energética actual dijo que había que hacer un “Plan energético como Dios manda”. Pues bien, mientras Dios dispone su plan, a ver qué ha propuesto Rajoy y su partido en este tiempo atrás. Cuando entró el Gobierno del PP (1996) y su compañero Rodrigo Rato declaró “a bombo y platillo” que la energía en España tenía que ser más barata –y congeló la tarifa eléctrica– empezó un cambio de tendencia de la “intensidad energética” (indicador de la eficiencia energética del sistema económico español, que representa la cantidad de energía necesaria para producir una unidad de producto bruto).

En la ilustración 2 se observa cómo a partir de 1996 este indicador no hizo más que crecer sin parar (casualmente hasta 2004), alejándose de la pauta en Europa que –con toda lógica- lo que hacía en esos años era disminuir.


Ilustración 2 Intensidad energética (Energía Primaria/PIB)

Recordemos alguna de las declaraciones de Rodrigo Rato, vicepresidente del Gobierno de España por entonces, recogidas en elpais.com “Rato aseguró que España está inmersa en una tendencia decreciente de precios que beneficia las expectativas económicas y que debe continuar en los próximos meses. El vicepresidente recordó la decisión del Gobierno de congelar o subir menos que la inflación los precios de la energía, la electricidad y el gas como muestra de su política antiinflacionista” (14/09/1996).http://www.elpais.com/articulo/economia/INDICE_DE_PRECIOS_AL_CONSUMO/inflacion/mantiene/37/pese/recientes/subidas/alcohol/tabaco/elpepieco/19960914elpepieco_5/Tes

En esos años de gobierno del partido de Mariano Rajoy efectivamente se congelaron los precios de la electricidad en pro de leyes económicas, según las cuales, se iba a conseguir reducir la inflación y aumentar la competitividad de las empresas. Desde entonces las tarifas de la electricidad permanecieron por debajo de su coste, pero no por ello las compañías eléctricas dejaban de cobrar al precio al que lo vendían, pues los diferentes Gobiernos si no tenían para pagarles con la factura eléctrica, financiaban la deuda mediante créditos que han terminado siendo la “deuda tarifaria”, una deuda estructural que hoy asciende a 17.719 millones al cierre de 2010. Pero ahora les echan la culpa a las primas de las renovables.

En definitiva, ésta es una deuda que tenemos los usuarios con las financieras y que estamos pagando a través de la factura eléctrica. Ningún partido se ha atrevido a hablar claramente a los ciudadanos de esta situación. Es una gran irresponsabilidad que los gobiernos sucesivos no se hayan preocupado de corregir este desajuste, cuando resulta tan sencillo: sólo hay que valorar correctamente la electricidad que llega a cada consumidor (sin permitir abusos por parte de nadie) y cobrarla a lo que realmente cuesta.

Si la culpa se la quieren echar ahora a las primas a las energías renovables, hay que decirle al señor Rajoy que fue en el postrer consejo de ministros (supongo que él estaba allí) del último Gobierno en el que él participó donde se aprobó “de prisa y corriendo” el Real Decreto 436/04, que ha sido el que ha dado origen a lo que llaman “burbuja renovable”,  con medidas mal pensadas y mal calculadas. ¡Y ahora lo critica! Vamos, que alguien informe al señor Rajoy sobre estas cosas. Y la ley 54/97 que puso en marcha el Régimen Especial con el buen invento de las primas también fue promovida  por un Gobierno en el que estaba él. En fin, que no critique tanto lo que tenemos, pues él y su partido tienen mucho que ver en el asunto. Desde luego, yo vengo criticándolo desde antes de los gobiernos en que participó, porque la política energética en España nunca ha existido, ni con sus gobiernos ni con los otros. Todo han sido parches a instancias de las grandes empresas energéticas y ningún gobierno ha tenido ni conocimiento ni capacidad para poner en marcha una política energética coherente.

¿Se han dado cuenta Felipe González y Mariano Rajoy de que si incrementan el periodo de vida de las centrales nucleares ya amortizadas en parte con el dinero de todos no cabrá en el sistema más electricidad? Y dicen que las nucleares no pueden pararse. No entiendo muy bien por qué no. Si son tan modernas y con tecnologías tan avanzadas ¿cómo es que no pueden pararse cuando sobra electricidad en la red? No parece que quepa más generación de electricidad: ni de gas natural, ni de carbón, ni de renovables.

¿De verdad que no entienden este pequeño detalle del sistema eléctrico español? Podemos generar casi el doble de la electricidad que consumimos los españoles y a precios mucho más baratos que los actuales pero, como me decía un secretario general de la Energía en una legislatura pasada: “Valeriano, son insaciables”. Ni él ni el actual presidente del Gobierno han podido cambiar esto y arremeten –sin justificación real- contra las energías renovables, las cuales benefician al país, al ambiente y generan empresas y puestos de trabajo.

Se habla de un “pacto energético” pensando probablemente en ampliar la vida de las nucleares. ¿Por qué no piensan en cambiar el sistema de valoración actual de la electricidad que premia en exceso a las instalaciones ya amortizadas (grandes hidroeléctricas y nucleares)? ¿No se dan cuenta de que lo más conveniente es consumir la electricidad verdaderamente necesaria (ahorro y eficiencia de verdad), y que esté mayormente basada en recursos no agotables y no contaminantes que permitan el desarrollo económico y tecnológico nacional, y no sólo preocuparse de quién sale perjudicado en el mercado eléctrico, o si se vende menos electricidad?

Los Gobiernos deben basarse en el conocimiento, hablar con valentía a los ciudadanos de la situación, y tener como objetivo el bien común de la sociedad, en vez de estar al servicio de la gran empresa privada o de simples teorías economicistas.

Valeriano Ruiz Hernández, Catedrático de Termodinámica (Ciencia de la Energía) de la Universidad de Sevilla
Sevilla, 29 de marzo de 2011

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