Fukushima, Chernobil, Three Miles Island… ¿y ahora qué?

Ante las noticias contradictorias que aparecen todos los días sobre el futuro de las centrales nucleares en todo el mundo y, desde luego, en España, parece necesario hacer algunas aclaraciones basadas en datos fiables (oficiales) y desmentir las elucubraciones con que, sin apoyo documental, algunos siembran la desinformación y el desconcierto en los ciudadanos. Sobre todo pretendo dejar claro que las centrales nucleares no son necesarias en España y que con las medidas políticas adecuadas las energías renovables pueden proporcionar toda la electricidad necesaria en España; sin emisiones de gases de efecto invernadero y con una importantísima creación de riqueza y puestos de trabajo en nuestro país.

Después de “lo” de Fukushima, que sigue a “lo” de Chernobil y a “lo” de Three Miles Island, la humanidad más desarrollada tecnológicamente debería reflexionar a fondo sobre el futuro de nuestra especie en relación con el sistema energético al que hemos llegado, el cual puede llevarnos a la desaparición como especie; o, al menos, a modificaciones importantes en la vida de los seres humanos.

Lo primero que hay que tener claro es que la desintegración de los átomos es algo muy peligroso y que hacer uso de esos mecanismos para generar un pequeño tanto por ciento de la electricidad mundial no compensa el riesgo que se asume. Pero es que, además, no es necesario. Y aumentar ese porcentaje como algunos pretenden es imposible hacerlo de manera sostenible. Sobre todo porque no hay recursos suficientes, ni una solución satisfactoria a los residuos.

 

 

 

Reservas de uranio y demanda eléctrica mundial

Una de las cuestiones básicas que deberíamos preguntarnos es: ¿Qué cantidades de uranio existen como reservas  y durante cuánto tiempo podrían abastecer de electricidad al mundo, caso de que fuera posible y deseable?

Si consultamos la fuente original que aporta los datos más fiables sobre las reservas de uranio, el célebre “libro rojo” Uranium 2007: Resources, production and Demand, N.E.A (Ver Figura 1), comprobamos que las reservas de uranio -a costes inferiores a 130 dólares el kg- son 3 338 300 toneladas, de las que se pueden extraer 23 702 toneladas de uranio-235 y de éste, entonces, generar 133 532 TWh de electricidad (con el dato generalmente  aceptado de que una tonelada de uranio natural permite generar en valor medio 40 GWh de energía eléctrica).

Figura 1 Reservas de Uranio. Desglose por países y rango de coste. “libro rojo” Uranium 2007: Resources, production and Demand, N.E.A

 

Con esos valores, los 20181 TWh de electricidad (figura 2) que fueron generados en el año 2008 en todo el mundo hubieran necesitado 504 525 toneladas de uranio natural,con lo cual los recursos actualmente aceptados permitirían generar la electricidad de 6,6 años si toda se hubiera obtenido en centrales nucleares y el consumo fuera el mismo que el del año 2008.

 

Figura 2 Generación eléctrica mundial según fuentes.  Agencia Internacional de la Energía (AEI), 2008. “Key world Energy statitics”.

Observación: Se puede apreciar cómo la hidroeléctrica más las otras fuentes renovables suman un 18,7 %, y la nuclear un 13,5 %. En los años sucesivos la diferencia de este porcentaje cada vez es mayor a favor de las renovables, que crecen, mientras la nuclear permanece estancada.

 

Con la situación actual (2724 TWh de electricidad de procedencia nuclear en el año 2008, 13,5 % del total) nos quedaría uranio para 49 años a ese coste citado inferior a 130 dólares el kilo.

Desde este punto de vista de las reservas y de su relación con el consumo relativamente modesto de electricidad nuclear en el mundo, un 13,5%, supongo que imaginan que la perspectiva que vislumbran los pronucleares del “todo eléctrico” (sobre todo si aumenta el número de los vehículos eléctricos), que supondría un gran aumento del consumo de electricidad, haría más difícil aún las posibilidades de sostenibilidad de la electricidad nuclear.

 

Residuos nucleares generados en el mundo

 

Otro dato importante es la cantidad de residuos que se han producido hasta hoy y cuántos se generan cada año. Me ha costado mucho trabajo encontrar un dato medianamente claro sobre los residuos radiactivos que se producen en la generación de electricidad a partir de la fisión nuclear. Eso es un dato claro del oscurantismo que rige estas cuestiones. Después de buscar en las páginas web donde se debería dar esa información con claridad y no haber encontrado nada, he tenido que recurrir a la información que ofrece en el recibo del suministro de electricidad que me hace llegar la empresa que me abastece de electricidad, la cual me lleva -después de un pequeño cálculo- al valor de 3,73 mg/kWh (miligramos de residuo radiactivo por cada kWh de electricidad generado en una central nuclear media en España).

Con ese dato de base, todas las centrales nucleares del mundo han producido 349055 toneladas de residuos hasta el año 2010, correspondientes a la generación eléctrica de 93 524 TWh (según mis cálculos aproximados que pueden ser mejorados con la información adecuada). Pero ya estas cifras hacen ver la magnitud del “problema” que dejamos a nuestros descendientes. Cada año –siempre según esos cálculos- me salen del orden de 10000 toneladas de residuos que se van almacenando como se puede en las centrales en funcionamiento con los problemas que se han visto en Fukushima.

Por lo que respecta a España, me salen 5557 toneladas de residuos, por debajo de algunos valores que he visto en alguna publicación poco fiable. Si el cálculo lo hago buscando la proporcionalidad con el nivel mundial, me saldrían 7240 toneladas. En cualquier caso y hasta que tengamos un dato oficial más seguro, me quedo con el orden de magnitud de 6 toneladas y media,  lo cual tampoco está mal como herencia que dejamos a los españolitos y españolitas que nos sucederán. Cada año se producen en las centrales nucleares españolas del orden de 231 toneladas de residuos radiactivos.

 

¿Dónde colocar estos residuos que tardan cientos y miles de años en perder la radiactividad? 

En el accidente de Fukushima se ha visto que no están seguros en ningún sitio y menos aún en las propias centrales que los producen. No sería ningún disparate situarlos cerca de donde se originan, es decir, de los grandes consumidores de electricidad,  como recordatorio continuo de que son ellos quienes dan lugar a que existan y así estén concienciados de que hay que emplear la energía necesaria para satisfacer nuestro nivel de vida y no más para producir la menor cantidad posible de residuos de alta intensidad radiactiva. Esas instalaciones de almacenamiento deberían ser visitadas por los estudiantes de todos los centros escolares del país.

Siempre me sorprende que los pronucleares hacen de las hipótesis físicas una realidad y dan por cierto que la “transmutación” (capacidad de reciclar los residuos nucleares) y otras ilusiones teóricas son realidades industriales, cuando deberían decir la verdad que, por otra parte,  es muy simple: ni existen otras centrales nucleares de fisión que las ya convencionales, ni la tan cacareada fusión nuclear es otra cosa que una falacia inescrutable y pozo sin fondo de dineros públicos para investigación energética que, por otra parte, se le niega a las energías renovables, ya en marcha y con demostrado éxito.

También es curiosa la profusa utilización de los tiempos verbales (futuro, condicional, etc.) que ocultan fracasos tecnológicos concretos y crean falsas expectativas, cuando conjugan formas verbales del estilo: “haremos”, “podríamos”, “si, “se van a”, “las posibilidades de”, “la idea en que se basan”, “en el futuro”, y un largo etc. que debería llevar a todos a la incredulidad. En fin, puro engaño verbal que, sorprendentemente, nos está llevando a un futuro sin retorno.

En definitiva, la inmensa mayoría de los ya casi 7.000 millones de seres humanos no deberíamos aceptar dejarle esa siniestra herencia a nuestros descendientes. Y, ¿para qué?, estoy convencido de que solo para que unos pocos ganen más dinero pues, al fin y al cabo, son los que se empeñan en seguir en esta línea de desarrollo en contra de la razón, de la realidad física y de la seguridad de la especie humana.

 

Las emisiones de GEI pueden reducirse sin las nucleares

El otro gran problema a resolver en el sistema energético actual es  la consecuencia perversa de la quema profusa que hacemos de los combustibles fósiles, que hay que frenar de forma radical. La realidad del calentamiento global ya no la discute casi nadie porque los efectos empiezan a ser evidentes; y lo que todavía tendremos que ver. La especie humana no puede ser tan suicida como parece al no tomar medidas verdaderamente eficaces para disminuir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y, en todo caso, absorber los que hay de más en la atmósfera. No voy a descubrir nada si digo lo que hay que hacer. En efecto, se trata de duplicar la extensión de  los bosques hasta volver a la situación que el ser humano se encontró cuando inició su andadura en el planeta. Y, por supuesto, quemar menos combustibles fósiles. Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero no queda más remedio y cada vez queda menos tiempo.

Los pronucleares quieren apoyarse en esa necesidad imperiosa para “vender” su solución. Y ya se ha visto que –como decía el célebre torero andaluz, Rafael Guerra – “lo que no pué ser, no pué ser y, ademá, es imposible”.

Por supuesto hay quien piensa que es imposible hacer lo que estoy proponiendo: cerrar las centrales nucleares y reducir el uso de los combustibles fósiles. Pero no estoy diciendo que eso haya que hacerlo “de la noche a la mañana”. Solo digo que hay que ir cambiando el sistema energético de forma clara y rotunda pero a un ritmo razonable y posible en la dirección expuesta.

 

Es posible descarbonizar el sistema energético sin nuclearizarlo. El caso de España.

Para ejemplificar el proceso que debe producirse en todo el mundo me voy a referir a España como caso en el que se puede representar razonablemente lo que digo. Más que nada porque es bueno que sepamos primero cómo estamos nosotros y qué salidas tenemos para ejemplificar la solución de cara a los demás.

En primer lugar, hay que decir que en España la energía nuclear no es una fuente energética nacional, puesto que la materia prima se trae de fuera del país, y cuando se habla de dependencia energética y de seguridad en el abastecimiento, la nuclear forma parte del problema, no de la solución.

 

Figura 3. Países de origen del uranio que compra España en el extranjero.

En España y aunque tenemos algo de minerales de uranio, el “combustible” que utilizan las centrales nucleares españolas procede de diferentes países extranjeros. Por cierto que para justificar lo injustificable de que en las estadísticas oficiales se pone que la electricidad de origen nuclear en España es 100 % nacional y que el abastecimiento de uranio está asegurado se dice que los países de los que nos abastecemos son políticamente estables y amigos. Bueno, no soy un experto en política internacional pero no estaría muy seguro de la estabilidad de Níger, de Kazajistán e incluso de Rusia. Pero, en fin, … “doctores tiene la Iglesia”.

 

¿Qué pasaría si en España prescindimos de la energía nuclear?

 

Por lo pronto, al no tener que comprar más uranio fuera del país, disminuiría nuestra dependencia del exterior y mejoraría nuestra balanza de pagos internacional. También habría que sustituir la electricidad que se genera de manera casi continua en las centrales nucleares por otras formas de generarla.

¿Es posible de verdad prescindir de la nuclear en la situación actual del sistema eléctrico español?

La situación actual está bien representada con los datos oficiales que ofrece, sobre todo, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y Red Eléctrica Española.

Si observamos, la capacidad de generación de electricidad, por ejemplo, a 31 de diciembre de 2010, que era de 103 086 MW (Cuadro 1), y la comparamos con el suministro en el momento de máximo consumo de ese año –el 11 de enero de 2010- cuando se demandó 44 122 MW, podemos comprobar que el consumo máximo de electricidad de los españoles es menos de la mitad de la capacidad de generación eléctrica del país, es decir, que el parque de generación eléctrica en España está claramente muy sobredimensionado, como consecuencia de una serie de decisiones de los gobiernos sucesivos y la aprobación de leyes y decretos  en nuestro Parlamento.

Si volvemos a observar el cuadro 1 y sumamos la capacidad de todas las otras formas energéticas que pueden generar electricidad menos la nuclear, y descartamos también la eólica y la solar (para que no se esgrima como argumento la variabilidad climática), comprobamos que el parque eléctrico español podrían suministrar en ese momento 71 223 MW, que son 27 101 MW más de lo demandado en esa hora de máximo consumo, sin recurrir a la electricidad de origen nuclear (y sin contar con la eólica y solar).

Aunque la hipótesis empleada para demostrar que el parque eléctrico español puede prescindir sobradamente de la energía nuclear ha sido descartando que no hubiera oferta de energía del viento ni del sol,  hay que decir, que en realidad, eso no ha ocurrido nunca. Ni en el año 2010, ni en los anteriores en que hubo renovables en el sistema.

 

De hecho, el abastecimiento que se estableció a esa hora de máximo consumo fue el que se observa en la figura 4:

Los combustibles fósiles en conjunto generaron el 48 % (los ciclos combinados proporcionaron 15 164 MW, cuando podrían haber generado 11 680 MW más), las centrales con energías renovables (eólicas, hidroeléctricas y resto del régimen especial) el 40 %, es decir 17 649 MW (aunque podrían haber generado mucho más). La nuclear aportó el 12%,  5 295 MW (un poco menos de los 7 716 que podrían haber aportado).

Es obvio que, incluso a esa hora del más alto consumo, el aporte de las nucleares no era imprescindible pues solo con que los ciclos combinados hubieran generado 5 295 MW (circunstancia perfectamente posible) se habrían cubierto las necesidades entre las renovables y el resto de  combustibles fósiles. También las hidráulicas podrían haber suministrado más electricidad a esa hora de máximo consumo, máxime en estos años de buena hidraulicidad.

 

Figura 4 . Cobertura de la máxima demanda horaria mensual de potencia. 11 de enero de 2010 (19-20 h). 44.122MW 

En definitiva, que desde el punto de vista de la potencia máxima demandada las nucleares no son imprescindibles. Y si no lo son ese día de máxima demanda eléctrica durante  2010, obviamente también durante todos los días de ese año y los venideros.

 

 

Cuadro 1. Potencia instalada y generación del sistema eléctrico español (máxima y real del 2010)
 

Del total generado en el año 2010: 295 735 GWh -como se muestra en el cuadro- las centrales nucleares aportaron 61 944 GWh. Si tenemos en cuenta que las centrales de carbón y las de ciclo combinado podrían haber generado un total de cerca de 400 000 GWh y solo generaron 94 679 se comprende perfectamente que sobraba capacidad para sustituir los 61944 GWh aportados por las nucleares.

Ese año el sistema eléctrico español vendió a sus vecinos (incluida Francia) 8 490 GWh; se puede decir que generamos más electricidad que la que necesitábamos los españoles y podríamos haber generado muchísima más (prácticamente el doble).

Me parece que es suficiente para dejar claro que se puede prescindir de las nucleares, como queríamos demostrar.

Nótese que he dicho “se puede” y no me he pronunciado sobre si se va a hacer o no; eso lo dejo para los responsables de la política energética, que tendrán que valorar otras circunstancias adicionales. Pero me parece bueno que todo el mundo sepa que se puede.

 

¿Sin nucleares incumpliríamos el protocolo de Kioto?

 

Ahora entramos en otro aspecto de la cuestión, también muy importante para cualquier decisión que se quiera tomar. Todo el mundo comprende que cerrar todas las nucleares en España (de inmediato o poco a poco) supone que habrá más emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) porque tendrían que entrar –al menos de momento- en el sistema los ciclos combinados que ahora mismo están ociosos y éstos producen este tipo de gases. Salvo que fuera aumentando la participación de las renovables, como de hecho así está ocurriendo y es lo que creo que va a ocurrir de todas formas. Mejor si se promueve esta incorporación, siempre de forma inteligente y no brusca o sin reflexionar sobre todas las consecuencias.

Para hacernos una idea precisa hagamos algunos números (en cuanto a emisiones) que pueden aclararnos algo:

 

•Emisiones de referencia del sistema eléctrico (1990), 64,5 millones de toneladas de CO2 equivalentes.

•Compromiso de España con el protocolo de Kioto (para 2012 en el sistema eléctrico), 74,2 MtCO2 (15 % más que en el año de referencia)

•Emisiones reales en el 2010, 58,7 MtCO2 (20,9 % inferior al compromiso de Kioto e incluso a las emisiones del año de referencia, por cierto gracias a las renovables).

•Emisiones en el 2010 si no hubieran funcionado las nucleares  y hubieran sido sustituidas por ciclos

combinados con gas natural, por ejemplo, 81,7 MtCO2  (10,1 % más que el compromiso de Kioto al que habría que llegar en 2012).

 

Estos cálculos han sido hechos con los datos que proporciona REE en su documento “El sistema eléctrico español. Avance del informe 2010” y los valores de emisiones de la generación de electricidad comúnmente admitidos (372 gCO2/kWh para los ciclos combinados con gas natural).

Hagamos ahora una hipótesis para el año 2011 ( pronto podremos comprobar su validez) a partir del documento oficial “Plan de acción nacional de energías renovables de España (PANER) 2011 – 2020” por el que España se compromete a cumplir su parte en la Directiva Europea 2999/28/CE.

Si se cumplieran las perspectivas de crecimiento que prevé el PANER en 2011 para las energías del Régimen Especial, y planteamos un escenario sin nucleares, donde la electricidad que dejaran de aportar las nucleares fuera suministrada por la gran hidraúlica, los ciclos combinados, el carbón y el fuel (con una proporción similar al 2010 y suponiendo una generación de electricidad igual a la de ese mismo año), las emisiones del sistema eléctrico, un total de 74,5 MtCO2, cumplirían casi justo el protocolo de Kioto al que antes me he referido (74,2 MtCO2).

Por supuesto los ciclos combinados podría generar mucho más en detrimento del carbón o del fuel y se reducirían las emisiones (no todas las fuentes fósiles emiten la misma cantidad de GEI: la que más, el carbón, 961 gCO2/kWh; le sigue el fuel, con 828 gCO2/kWh; y, en último lugar, el gas natural de los ciclos combinados, con 372 gCO2/kWh). Si nuestro objetivo prioritario fuera reducir las emisiones de GEI emplearíamos ese año más ciclos combinados y menos carbón y fuel (podrían ser casi cero en ambos casos). En ese supuesto las emisiones en el 2011 pueden ser inferiores a las correspondientes al compromiso de Kioto.

En definitiva que con lo que está previsto (por la planificación en vías de aprobación en cuanto a generación con renovables), régimen especial y grandes hidráulicas para este año 2011,  aunque no hubiera centrales nucleares en el sistema eléctrico español se cumpliría el compromiso del protocolo de Kioto en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero. No digamos en los años siguientes, en los que la generación de electricidad con renovables seguirá creciendo y se supone que se irían cumpliendo las previsiones de ahorro y eficiencia energética que están ya en vigor con el plan de acción de la E4 (Estrategia de Eficiencia Energética en España) y las nuevas medidas que se han puesto en marcha como consecuencia de del accidente de Fukushima y  la subida (una más) de los precios del petróleo..

Es obvio que variaciones en el consumo de electricidad respecto al 2010 modificarían estos números pero hay margen más que suficiente, incluso suponiendo que se va superando la crisis energética y hay un poco más de demanda de electricidad que en 2010.

Como me había propuesto hacer algunos comentarios sobre la electricidad de origen en la fisión de los núcleos de algunos elementos químicos (fundamentalmente el uranio) y siempre me he encontrado con la poco clara afirmación de que la electricidad de origen nuclear es la más barata, tengo que hacer una consideración final oportunista a propósito del accidente de Fukushima (y Chernobil, cuyo 25 aniversario parece que recordamos en estos días). Hacer el análisis económico necesario para aclarar de manera precisa el asunto se sale de las intenciones de este artículo y de mis propias capacidades profesionales (creo que hace falta ser economista muy profesional para intentarlo). Solo pretendo hacer llegar a los consumidores de electricidad una pequeña reflexión a propósito del precio de la electricidad de origen nuclear. ¿Cuánto habrá costado el kWh de la electricidad generada en las centrales nucleares de Fukushima? ¿Y en la de Chernobil? Eso sin contar el coste de las vidas humanas y de los inconvenientes en las vidas de los desplazados de sus hogares. Amén del pánico que han sufrido y de la reposición del medio natural al que han afectado.

Si lo ocurrido en Fukushima, más lo acaecido en Chernobil y en Three Miles Island,  no nos hace ver la peligrosidad de utilizar la fisión nuclear como tecnología energética, ¿qué tendría que ocurrir para tomar la decisión más conveniente?

 

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