Las Estadísticas Energéticas

Siempre me sorprendió que las estadísticas sobre temas energéticos cometieran un error – así me lo parece a mi- sistemático:

En efecto, en la sección de metodología de algunas de estas fuentes de datos (Eurostat, Agencia Internacional de la Energía, Ministerio de Industria) se dice –y así se hace- que se valora la energía primaria aportada por la energía nuclear al sistema dividiendo la energía eléctrica aportada por las centrales nucleares por el rendimiento medio del sistema termoeléctrico y no se sigue el mismo criterio para valorar la electricidad producida por otras fuentes, la hidráulica o la eólica, por ejemplo.

 

Es cierto que la energía primaria de la que procede la electricidad de origen hidráulico o eólico es la energía potencial o cinética que acciona las turbinas hidráulicas o las aspas de los aerogeneradores. Pero la electricidad producida tiene el mismo valor energético que la producida por las centrales nucleares por lo que debería valorarse con el mismo criterio, una especie de “energía primaria equivalente” que uniformizaría el valor inicial del recurso.

 

 

 

Se trata simplemente de poner en valor la calidad de la energía de la que se trate. De igual manera, al hacer las estadísticas de las energías intermedias –electricidad y combustibles- no se deben “poner todas en el mismo saco” ya que no tienen la misma calidad, el mismo contenido energético. Lo científicamente correcto, en ambos casos, sería hacer una valoración en exergía o, como mal menor, en una “unidad energética de referencia” empleando el rendimiento medio de las transformaciones termoeléctricas como se hace con la nuclear.

 

Esta circunstancia de sumar formas energéticas de diferente calidad crea situaciones de confusión por lo que hacemos una sugerencia de corrección para los que gestionan la información sobre temas energéticos. Si se emplea ese criterio de recurrir a la energía primaria equivalente a la electricidad generada –sin matizaciones- para valorar la energía primaria de una determinada forma energética –la nuclear- no parece lógico que no se haga lo mismo con otras formas de producir electricidad como por ejemplo, la hidráulica, la eólica, la fotovoltaica o la geotermia. En estas formas energéticas, se toma como energía primaria, la electricidad generada sin tener en cuenta que energéticamente tiene la misma calidad –y, por ello, el mismo valor- que las otras, procedan de donde procedan.

 

En la práctica, con esta falta de criterio energético, se está infravalorando la contribución de estas energías renovables al sistema energético general y se están sobrevalorando las otras.

Comprendo que es difícil hacer llegar los conceptos energéticos a todos los funcionarios implicados en todo el proceso, pero dada la responsabilidad que tienen, me parece que no queda otro remedio que intentarlo.

 

Todo esto que parece que no tiene importancia da lugar a situaciones de gran trascendencia práctica. Pongamos dos ejemplos:

 

  • Refinería en Extremadura. Los inversores que pretenden instalar en Extremadura una refinería de petróleo argumentan, entre otras imprecisiones y datos capciosos y falsos, que la contribución de las energías renovables es muy baja, sin precisar más que un 6 % que, con las estadísticas al uso es cierto en lo referido a España y a Europa. No así al conjunto de todo el mundo para el que el porcentaje de renovables, con el mismo tipo de estadísticas, es del 14 %. Si aplicamos el cambio metodológico que hemos explicado, la contribución de las renovables son respectivamente, 12,9 % en España, 9,33 % en Europa y 18,1 % a nivel mundial. Estas cifras ya resultan menos despreciables que las anteriores.

 

  • Nuevo impulso nuclear. Los partidarios de la energía nuclear como fuente energética primaria para sustituir a los combustibles fósiles también emplean el mismo argumento de la poca importancia de las renovables y la gran importancia de la nuclear se apoyan, de hecho, en que la electricidad nuclear se multiplica por tres y la electricidad de origen renovable se queda en la cantidad generada. Con todo, la contribución de la nuclear al sistema energético mundial es de solo un 6,7 % mientras que las renovables aportan el 14 %. Eso con la metodología “al uso”. Con la que proponemos los números cambian un poco.

 

En definitiva, si valoramos correctamente las fuentes energéticas incluso siguiendo el criterio apuntado por estas metodología de emplear una “energía primaria equivalente”[1], encontramos que realmente la contribución actual de las energías renovables es bastante más importante que la que aparece en las estadísticas habituales.

Comprobemos con números lo que queremos decir, revisando las estadísticas energéticas a nivel mundial, europeo y español.

 

NIVEL MUNDIAL (año 2002), (Mtep)

 

Forma energética Estadística actual Estadística EP equivalente
Carbón 2402 2402
Petróleo 3569 3569
Gas natural 2173 2173
Nuclear 694 694
Renovables 1394 1954,4
TOTAL 10232 10792,4
ER/EP 0,136 0,181

 

NIVEL EUROPEO (de los 25; año 2002), (Mtep):

 

Forma energética Estadística actual Estadística EP equivalente  
Carbón 305 305  
Petróleo 638 638  
Gas natural 384,9 384,9  
Nuclear 248,4 248,4  
Renovables 94,9 162,25  
TOTAL 1671,2 1738,55  
ER/EP 0,0568 0,0933  

 

ESPAÑA (2004), (ktep):

 

Forma energética Estadística actual Estadística EP equivalente
Carbón 21081 21081
Petróleo 70769 70769
Gas natural 24550 24550
Nuclear 16554 16554
Renovables 9152 19852
TOTAL 142106 152806
ER/EP 0,0644 0,13

 

Se puede observar cómo la contribución real de las energías renovables es claramente superior a lo que se consideraba sistemáticamente en el sistema energético sin más que contabilizar las participaciones en energía primaria equivalente. En el caso concreto de España también hay que entender que el año que se referencia, el 2004, fue un año de muy baja hidraulicidad por lo que la contribución de las renovables estuvo por debajo de la media que se puede esperar.

 

Por lo que se refiere a las energías intermedias es la misma cuestión: o se contabilizan por separado los combustibles y la electricidad o se valoran con el mismo criterio de calidad. También en este caso, en términos termodinámicos correctos, habría que emplear una valoración exergética que, en este caso, es un poco más sencillo de evaluar que en lo referido a las energías primarias.

 

[1] Lo cual no es necesariamente negativo. Lo más científicamente correcto sería referirnos al contenido exergético de las diferentes formas primarias. Sin embargo, hay que entender que esa valoración es algo más difícil de manejar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s