Sr. Rubalcaba, en mi modesta opinión

En mi modesta opinión, y poco experta en política, pues solo fui alcalde de pueblo, el peor error que puede cometer un político en ejercicio es creer que los administrados son tontos; aunque peor aún es que un político que cree en algo abdique de ello y lo ponga en manos de otros que piensan lo contrario que él.

Me temo que muchos españoles pensamos que los responsables de la política energética de nuestro país –en el pasado y en el presente- están o han estado en esa tesitura: diciendo una cosa, haciendo otra, y pensando que no nos damos cuenta, si no, cómo tantas contradicciones y desinformaciones. Pienso que la mayor parte de las veces es solo por ignorancia profunda de los temas, no por mala fe.

No se puede entender  -con datos objetivos en la mano- el apoyo de los últimos tiempos a la nuclear y la crítica desaforada a las renovables –después de tanto que han ido por todo el mundo predicando a favor de las renovables -. Los administrados nos damos cuenta, no somos tontos.

 

 

Cuando escuchas las cosas que se dicen sobre la fotovoltaica, por ejemplo, da la impresión de que nos toman por tontos –a todos, no solo a los que tienen instalaciones fotovoltaicas, a quienes, lo que es peor, nos quieren hacer delincuentes o poco menos; algunos habrá, ¡qué duda cabe!; como en otras actividades, incluida la política. Pero los que no lo son –la mayoría- se están enfadando mucho. Los que hemos invertido en una instalación fotovoltaica, por ejemplo, en Andalucía sabíamos (yo mejor que otros porque llevo 27 años midiendo la radiación solar en Sevilla) que mi instalación fotovoltaica iba a generar electricidad más de 1500 horas equivalentes al año. Y estábamos convencidos de que las leyes de nuestro Estado de Derecho (según está escrito en la Constitución española) nunca pueden aplicarse retroactivamente. Por estas razones, otros como yo invertimos una importante cantidad de dinero para las economías modestas confiando en que la íbamos a recuperar en un tiempo razonable en base a las condiciones económicas que el gobierno (éste y sobre todo los anteriores) había fijado en varios Reales Decretos. Pues bien, ahora se empeñan en limitar las horas de funcionamiento de todas las instalaciones a 1250 y se dice que éso no es cambiar las reglas del juego.  Por favor, no nos tomen por tontos e ignorantes.

Se dice que hay un gran déficit tarifario (invento por cierto de un gobierno del PP para no subir la factura de la electricidad, impopular entonces como ahora), si este fuera tan grave y peligrara la economía nacional, algunos estaríamos dispuestos libremente a contribuir a resolverlo; de la manera que dicen o de otra que les puedo sugerir; lamentablemente los que tanto dinero ganan (algunos 2800 millones de euros el año pasado) no parece que estén en la misma disposición. No será que el exceso de beneficios de las grandes empresas energéticas las que originan el problema del déficit tarifario.

Dicen que “cuanto más viento y más sol hace, más sube la luz”. Al margen de que la luz ni sube ni baja, siempre es gratuita (cuando viene del Sol), lo que sube es el precio de la energía eléctrica, no es cierto que las renovables sean las culpables de la subida de la “luz”, es  justo al revés y lo voy a demostrar, más abajo, con números extraídos de los organismos oficiales (Red Eléctrica Española, Comisión Nacional de la Energía y Ministerio de Industria, Turismo y Comercio).

En el año 2008, toda la electricidad consumida por los españoles costó en el mercado 23221 millones de euros, incluyendo las primas del régimen especial (que, como algunos saben bien, aunque se olvidan de decirlo, incluye la cogeneración con combustibles fósiles y el tratamiento de purines que también emplea gas natural, combustible tan fósil como el petróleo o el carbón). Pues bien, en el 2009 esa cantidad se redujo 5728 millones de euros menos, es decir, a 17493 millones de euros. Pues sí, queridos compatriotas, eso ocurrió porque las energías renovables del sistema hicieron bajar el precio del kWh (en el sistema de valoración que tenemos; que no me gusta, pero es el que hay y se aplica) de 6,961 céntimos de euro en el 2008 a 4,263 céntimos en el 2009.

Decir que son las renovables las que suben el “recibo de la luz” me parece una tomadura de pelo a los consumidores.  Como es sabido, hay otros componentes del precio de la electricidad que no son lo que cuesta generarla y tampoco las primas que, como he dicho, están incluidas en los datos que he aportado y que están obtenidos de los organismos oficiales citados.

Debería decirse la verdad a todos. Sinceramente creo que eso no perjudicaría a nadie y menos al presidente del gobierno actual y al partido que lo sustenta que, con actitudes como ésta, seguramente seguirá perdiendo credibilidad ante los votantes.

El sistema energético es algo muy complejo y muy difícil de explicar en todos sus matices, pero hay cosas claras a poco que ahondes en las decisiones de las pasadas legislaturas de los gobiernos españoles, y sobre todo pueden comprenderlo mejor quienes lo han vivido..

Todo este galimatías empezó en el año 1998 cuando se pasó de un sistema eléctrico regulado, en que el gobierno fijaba el precio de la energía-, al sistema que ahora tenemos “liberalizado” para hacer que sea “el mercado” el que marque los precios. Ciertos aspectos del sistema, los llamados peajes, siguen estando en la capacidad de decisión del Gobierno, digamos, para que los ciudadanos lo entiendan, aproximadamente el sistema está mitad regularizado y mitad liberalizado.

El déficit tarifario es la diferencia entre lo que se dice que va a costar toda la electricidad y lo que realmente se cobra por ella. Como la mitad a la que me refería antes se fija en “el mercado” según unas reglas preestablecidas (parecidas a una subasta y llamadas “sistema pool”) el resultado es muy variable de año a año. Pues bien, el déficit tarifario empezó cuando el gobierno no quiso hacer el ajuste, es decir, no quiso subir el precio de la “luz”, que correspondía al encarecimiento de los combustibles fósiles a mitad de la década de 1990 que –en buena lógica, supongo que económica- había que repercutir en el precio. Por cierto, en aquellos tiempos no había apenas renovables en el sistema y el Gobierno no era éste (¿estaría por allí el Sr. Rajoy? No sé que responsabilidad política tendría por entonces Rajoy, pero si sabemos todos los españoles la responsabilidad de Rodrigo Rato).

El déficit de tarifa ha seguido “engordando” desde entonces, y la falta de decisión de los sucesivos gobiernos y de transparencia del sistema ha dado lugar a la situación actual; Puedo estar de acuerdo en que haya habido que tomar medidas para frenar ese “efecto perverso” del sistema de valoración de la electricidad, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en echarle la culpa del problema que arrastra el sistema eléctrico a las primas a las renovables. ¿Qué hay detrás de esa campaña de desprestigio?

“Lo” de las primas empezó con la Ley 54/97 del Sector Eléctrico (finales del 97, ¿quién gobernaba por entonces? Yo no recuerdo bien, ¿podríamos preguntarle de nuevo al Sr. Rajoy?) y el asunto se concretó en los sucesivos reales decretos (RD) que la fueron desarrollando hasta los actuales, sobre todo en el RD 436/04 que se aprobó en el último Consejo de Ministros en el que estuvo el Sr. Rajoy (me refiero tantas veces al Sr. Rajoy por si le pasa como a otros, que no conoce los matices del asunto y por eso unas veces está a favor de las renovables y otras en contra). En ese RD se fijaron unos valores de las primas excesivos en algún caso y no se pusieron los límites que se debían haber puesto, la falta de los cuales ha sido el origen de la mayor parte de los desajustes producidos con posterioridad. Los sucesivos RD (661/07 sobre todo) han intentado poner orden, pero ya era muy difícil sin una decisión gubernamental firme, clara y, sobre todo, teniendo en cuenta la posible evolución del mercado eléctrico y de las propias tecnologías renovables con su recorrido de la previsible “curva de aprendizaje”.

De los resultados de la aplicación de esos RD, algunas veces no deseables, no se le puede echar la culpa a los ciudadanos que nos hemos limitado a cumplirlos (y no siempre ha sido fácil) sino a los que los realizaron y los publicaron en el Boletín Oficial del Estado sin reflexionar adecuadamente sobre sus consecuencias; las buenas y las malas, porque las hay buenas y muy buenas.

Pero lo último ha sido lo peor y ya en el colmo del disparate, el presidente del Gobierno haciéndose eco de los argumentos de la prensa afín a las grandes eléctricas con lo cual está consiguiendo algo que yo nunca pensé que ocurriría: el presidente del gobierno está faltando a su célebre declaración (¿se acuerdan?) de “no os fallaré”. Pues sí, Sr. Rodríguez Zapatero, a mi sí me está fallando, y mucho.

Espero que al Sr. Pérez Rubalcaba le de tiempo –antes de las elecciones- de enmendar las “cosas” energéticas lo suficiente para que, al menos en este tema, algunos recuperemos la fe en otras formas de hacer política.

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