Harto de tanta demagogia

Es cierto que estamos en un momento crítico de la sociedad española, aunque no más que otras veces. Y siempre olvidamos de donde venimos, tanto en lo malo como en lo bueno.

Lo de crítico lo digo, más bien, por el aumento de demagogia con el que convivimos.

Cuando se trata de conceptos de los que no estoy muy seguro acudo –como supongo que hacen muchas otras personas- al diccionario de la lengua (RAE). En este caso me he encontrado con estas dos definiciones:

Demagogia.

  1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
  2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

La primera acepción me parece muy acertada excepto, -inicialmente- en la palabra política. Yo se la hubiera quitado porque creo que la demagogia se practica en todas las actividades del ser humano y no solo en la política. Hacen demagogia los que practican la educación, la medicina, el periodismo y cualquier actividad social. Pero, bueno, entendida en su contexto general consiste en “ganarse con halagos el favor popular”. Voy a quedarme con esa acepción sin especificar quien practica la demagogia.

La segunda acepción del diccionario de la lengua seguro que les parece bien a todo el mundo y no creo que tenga discusión. Aunque yo, aquí, si la voy a contradecir un poco, aceptándola, como todos, en su aplicación a los políticos (que ejercen y practican la política).

El objetivo de este escrito va en relación con la demagogia pero con un matiz que a mi me parece importante.

Según parece –todos están de acuerdo- los votantes siempre tienen razón y nunca se equivocan. Tal simpleza me parece pura demagogia en su sentido más amplio. Según entiendo quien hace esa afirmación –casi todos los españoles- está tratando de “ganarse con halagos el favor popular” y si eso no es demagogia ya me dirán qué es. Es obvio que quienes más abusan de esa afirmación son los periodistas y tertulianos de radio y televisión y no admiten que ellos son los que con esa y otras afirmaciones del mismo corte confunden a los españoles a los que dicen que sirven con sus opiniones. Otro “gallo cantaría” sin tanta opinión sesgada y representante de intereses de sectores concretos de la sociedad que buscan siempre “el favor popular”.

Me permito contradecir esa afirmación y decir que los votantes no tienen razón siempre y que, con el sentido de su voto intervienen –como debe ser- en política[1] y, por tanto, son el origen de muchos de los conflictos políticos que vivimos como, por ejemplo, los actuales. No podemos ser tan demagogos que les quitemos responsabilidad a los que la tienen, en el origen.

Con esa afirmación de que los votantes tienen responsabilidad en el resultado de sus votaciones no quiero quitarles responsabilidad a los representantes de los electores que, desde luego, tienen mucha pero tampoco se puede “pedir peras al olmo”. En el sentido sobre todo de que si esos “políticos”, delegados en definitiva de los votantes no hacen lo que los votantes quieren, serán criminalizados y no digamos, castigados en las siguientes elecciones. No se les puede echar toda la culpa a ellos. Imaginen lo que dirían los votantes del PP, por ejemplo, si sus dirigentes aceptaran las propuestas de Podemos; o, al revés, lo que iba a durar Podemos en las próximas elecciones si se hubiera puesto de acuerdo con el PP o con Ciudadanos. ¿Porqué Pedro Sánchez no ha aceptado la negociación total con Podemos ni con el PP? ¿Por qué Pedro Sánchez no se lleva bien con Rajoy o con Iglesias? ¿o porque sabe que sus votantes no se lo perdonarían?

En fin que estamos donde estamos porque el resultado de las elecciones del 20 de diciembre pasado fue el que fue y no otro. ¿Qué el 26 de Junio puede ser diferente? Yo espero que si y, desde luego, como no soy adivino ni experto en elecciones, no lo se con seguridad pero hago votos por que los votantes reflexionen y algunos –los que crean que se han equivocado- cambien el sentido de su voto. Eso, al menos, me parece lo sensato y espero que así sea. Si el resultado es el mismo o parecido los votantes también tendrán su parte de responsabilidad. Y no vale echarle la culpa –como hacemos casi siempre- a los demás, incluidos los políticos.

[1]Política. Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados. (RAE).

Que no es lo que se suele entender sin decirlo: “lo que practican los políticos”. Que no es lo mismo, lamentablemente.

 

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Un comentario en “Harto de tanta demagogia

  1. Querido profesor, en primer lugar decir que me alegra muchísimo saber de usted y de que siga en la brecha. Yo, como usted, estoy muy de acuerdo en lo que dice al respecto de la complicidad del electorado con los políticos que nos gobiernan, es más, si no hay un cambio sustancial en el sentido del voto, se debe decir claramente que somos plenamente responsables de todos los males derivados de nuestras decisiones (votos). Si votamos a ladrones es que estamos de acuerdo en que nos roben y además nos complace.

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