El Plan PIVE, éxito para unas cosas, fracaso para otras

El plan PIVE es la muestra más evidente (hay otras) de las inconsistencias y contradicciones de las políticas energéticas y ambientales de nuestro país.

Todo el mundo jalea el que se hayan invertido 1115 millones de euros (solo entre 2012 y 2015) en favorecer a la industria del automóvil y que se han beneficiado más de un millón de españoles. Eso hay que contrastarlo con al menos dos circunstancias contrapuestas a los supuestos beneficios para la economía de nuestro país y los puestos de trabajo correspondientes.

Primero que nada, favorecer la compra de automóviles de combustión interna con carburantes de origen fósil (gasolinas y gasóleos aunque digan que son más eficientes y ambientalmente más respetuosos*) es seguir la senda de aumento de la emisión de gases de efecto invernadero contradiciendo claramente las ampulosas declaraciones de nuestros gobernantes de cumplimiento de los compromisos internacionales en relación con la mitigación del cambio climático (el último el reciente COP 21 de París).

Después y no menos importante, es que seguimos por el camino de consumir combustibles que tenemos que comprar a buen precio en el extranjero con lo que eso significa de dependencia energética y económica (60 000 millones de euros al año) mientras frenamos el desarrollo de las energías renovables que disminuyen la dependencia energética de nuestro país, mitigan el cambio climático y fomentan la industria nacional y los correspondientes puestos de trabajo.

Lo curioso es que no veo que nadie diga nada y da la impresión de que a todo el mundo le parece muy bien; sobre todo al que recibe la subvención que, por cierto, tiene trampa que la mayor parte de los beneficiarios no conoce y se siente muy sorprendido cuando la descubre. Resulta que si la subvención es de 1000 euros (creo que es 1500), por ejemplo, tiene que declararla como ingreso en su declaración de la renta y pagar por ello, digamos que 300 euros (creo que no me equivoco mucho en los números). Es evidente que el beneficiario se cree que el gobierno le ha regalado 1000 euros pero en realidad han sido 700; que tampoco está mal, dicho sea de paso.

La alternativa al plan PIVE es evidente: de ese dinero que el gobierno regala a la industria automovilística –supongo que no toda nacional- para que los españoles contaminemos más podría dedicar una parte a apoyar a los biocarburantes de origen nacional, los vehículos eléctricos fabricados en España o las instalaciones solares y de biomasa.

Es evidente que la industria automovilística sabe defenderse sola, por lo que no hace falta ayudarla y los desarrollos tecnológicos conseguidos en tanto tiempo gracias a cuantiosos apoyos públicos –directos e indirectos- le deberían permitir abaratar los precios. Pero –como otras grandes empresas- siempre quieren más y más (a costa de lo que sea) y resulta que el plan PIVE (programa de incentivos al vehículo eficiente) no cumple su finalidad de eficiencia por cuanto las empresas engañan en todo (y los gobiernos las dejan; caso Wolkswagen y otros). No se muy bien qué entiende el gobierno por “eficiente” ni como lo comprueban. Lo más probable es que le hagan caso a las empresas y ya se ve lo “honradas” que son.

Pero también me sorprende que muchos que se dicen ecologistas y que van presumiendo de practicar el “desarrollo sostenible”, la “economía verde” y zarandajas por el estilo ven bien y apoyan esta falacia que acentúa la insostenibilidad y la economía basura.

Pero,-eso si- las renovables reciben primas insostenibles y son las causantes de no sé cuántos males y los que invierten en ellas son “caza primas”. Los del plan PIVE, no.

Desde aquí reclamo un plan PIVE para las energías renovables Se podría llamar “Programa de Incentivos a las Energías Renovables” (PIER).

Desde luego pido que se haga sin trampas y con medidas de comprobación. Algo así como una ITV para instalaciones solares.

* Ya sabemos cómo engañan las grandes empresas automovilísticas a las que hay que, por visto, favorecer para que ganen más dinero todavía.

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2 comentarios en “El Plan PIVE, éxito para unas cosas, fracaso para otras

  1. Estimado Valeriano, Me interesa conversar con usted por una innovación en hidrógeno, cuando podríamos conversar por skype? Un gran abrazo Rosa María

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