Comentarios a propósito de la corrupción

Me he decidido a escribir algo sobre la corrupción sin la más mínima pretensión de “sentar cátedra” sino solo manifestando mis opiniones que, seguramente, no serán muy acertadas.

Veamos, entiendo que para que se dé un caso de corrupción tienen que concurrir una serie de condiciones:

  • Que haya un corruptor. Es decir alguien (o más de uno) que tenga interés en conseguir algo y esté dispuesto a pagar por conseguirlo, sin tener en cuenta las leyes, normas o incluso la moral y la ética.
  • Que haya un posible corrupto. Es decir, alguien que esté dispuesto a aceptar un beneficio (económico o de otro tipo) a cambio de conceder un favor (de cualquier tipo) aunque sea saltándose las normas, las leyes, la ética o la moral.
  • Que el corrupto tenga el poder suficiente para conseguir lo que se le pide. La mayor parte de las veces eso no es fácil e implica que el corrupto esté ayudado por otros que terminan siendo sus cómplices.

En la multitud de debates en radio, TV, redes sociales, etc. he constatado que si el corrupto no es un político el asunto no merece atención. Cuando se da el caso (el político es el corrupto) no se le da importancia al corruptor y, casi nunca se tienen en cuenta las circunstancias colaterales de ese corruptor para conseguir su objetivo.

Pongo un caso ficticio en relación con un ayuntamiento y un tema urbanístico, muy habitual por cierto. Supongamos que el corruptor, un hombre de negocios del sector de la construcción quiere conseguir un “favor urbanístico” y para eso inicia el proceso de corrupción con el alcalde y/o el concejal de urbanismo. De la manera que sea consigue que el alcalde y/o el concejal acepten ayudarle a conseguir su pretensión. O yo no conozco como funciona un ayuntamiento o el asunto tiene que pasar por un pleno municipal con todos los concejales presentes, tiene que ser presentado e informado por el técnico municipal (arquitecto, aparejador, etc.) y, desde luego, el secretario tiene que informar sobre la legalidad de lo aprobado en el pleno y certificar lo que se haya aprobado. Eso, además de toda una serie de trámites en los que, lo más probable, tengan que intervenir otros técnicos y funcionarios (incluido un interventor que para eso está, para intervenir en el proceso). Una vez conseguido todo, el corruptor entra en posesión de su objetivo (una licencia de obras, un cambio de uso del suelo, en fin, lo que sea) y paga su “peaje” de la forma que sea procurando –claro está- que no se sepa.

En fin, la conclusión simple que saco es que para que una corrupción se consolide es prácticamente inevitable que haya una auténtica trama en la que necesariamente tienen que intervenir muchas personas (políticos, funcionarios, técnicos, etc.). Por eso –es una idea- casi todas las corrupciones terminan siendo conocidas y detectadas y, supongo yo, acaban en los tribunales que, también en la mayor parte de los casos, hacen su trabajo y sancionan a quien corresponda. No tengo datos concretos pero –de nuevo supongo- esas sanciones alcanzarán a todos los actores, incluido el corruptor.

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