La subida de la “luz”

“Nadie nos ha explicado nada” acaba de decir en la tele una contertulia de “los desayunos de TVE”, Lucia Méndez. El problema es ese, que nadie ha explicado nada y, claro, ante un tema complejo como es el sistema eléctrico y la fijación del precio, los consumidores en general, no entienden casi nada, solo que es muy caro el kWh. Lo malo es que muchos periodistas y tertulianos que tratan el tema tampoco se enteran mucho. Como consecuencia lógica no pueden explicarlo bien y personas bien intencionadas como Lucía Méndez se dan cuenta pero no pueden transmitir lo fundamental del asunto.

Esa situación de desconocimiento es especialmente cierta desde la implantación de la ley 54/97 del sector eléctrico a finales de 1997. En ese momento se liberalizó –es un decir- el sistema eléctrico con la sana intención de que la competencia abaratara el producto; como puede observarse no ha sido así sino todo lo contrario, se ha encarecido. De ahí viene todo. Al final hay que entender que esa ley santificó el llamado “Protocolo Eléctrico” que fue el acuerdo entre el gobierno de ese momento con Aznar como presidente y Rato como superministro de Economía y las compañías eléctricas. Recogió parte de las directivas de la Unión europea, descafeinándolas; pero sobre todo recogió los intereses económicos de las empresas del sector.

Una cosa es lo que paga el consumidor, otra es lo que cuesta generarla y otra diferente lo que se paga a las empresas que generan esa electricidad. Lo que paga el consumidor es la suma del precio de mercado que se les paga a las empresas que generan la electricidad, los llamados peajes (todo lo que cuesta mantener el sistema para que la electricidad llegue a nuestras casas) y los impuestos.

La confusión empieza en entender cómo se forma el precio del mercado, es decir a cuanto se paga en el mercado “liberalizado” la electricidad que luego termina en las viviendas, comercios, hospitales, hoteles, industrias, etc. Es lo mismo que saber a cuánto compran la electricidad las empresas que la venden al consumidor. Esa parte es la que explica las subidas de la “luz” de estos últimos tiempos.

Una vez más voy a tratar de aclarar algo que parece que cuesta trabajo entender. Más que nada porque las informaciones que recibimos habitualmente se refieren al precio de la electricidad en lo que los especialistas llaman “en barra de central, b.c.” que es lo que el sistema paga al que genera la electricidad, en el lugar donde se genera, es decir, en la central nuclear, la de ciclo combinado, la planta fotovoltaica o el parque eólico. Eso es lo que el paasado, 6 de septiembre vale 71,04 €/MWh (7,1 céntimos de euro el kWh) y el día anterior, 5 de septiembre 7,458 c€/kWh. Con datos mensuales, en julio de 2017 la electricidad se pagó en el mercado a 48,63 €/MWh y en el mismo mes de 2018 a 61,88 €/MWh. Es decir la electricidad en barras de central se pagó un 27,92 % más en 2018 que en 2017 en el mismo mes; en otros meses es diferente. Pero eso no quiere decir que el consumidor pagara el kWh un 27,92 % más caro. En realidad, pagó un 5,9 % más (yo en mi casa; en otros casos será diferente pero no mucho.

Pero, siendo esto importante, lo que realmente llega al consumidor en el recibo que tiene que pagar es otra cosa. Lo anterior es solo el 29 % del recibo. El resto son, sobre todo, los llamados peajes que incluyen muchos conceptos y que, en general, se entiende que es lo que cuesta que la electricidad llegue a nuestras casas (transporte, distribución, comercialización, mantenimiento de las entidades que intervienen en el proceso, las primas al régimen especial (ahora régimen específico que engloba las primas a las renovables, pero no solo), etc.). Ese componente del precio final de la electricidad supone un 50 % aproximadamente de lo que pagamos al final. Y, finalmente, están los impuestos que suponen algo más del 21 % (21,32 % en mi recibo del pasado mes de agosto); es el llamado impuesto de la electricidad (5,11 %) y el IVA (21 %) que, para escándalo de muchos –mío también- se aplica a todo, incluido el anterior impuesto. Curiosidad: eso si que es un impuesto como es debido y no la falacia del mal llamado “impuesto al sol”.

Para entenderlo bien hay que recurrir el recibo de la electricidad que tenemos todos. Fíjense bien con el citado recibo en la mano, cualquiera que sea el tipo de contrato que cada cual tenga. Voy a referirme al que yo tengo que es bastante frecuente en los usuarios españoles, el 2.1 A con discriminación horaria. En mi caso con dos grupos, P1 y P2. Comparando agosto 2017 con agosto 2018 el resultado global es que el kWh que yo he consumido me costó 0,2023 € en 2017 y me ha costado 0,2143 € en 2018; por cierto que hoy, 14 de septiembre, observo que entre agosto y septiembre, me ha costado 0,2077 €/kWh. Es decir ha subido un 5,9 % del año pasado a este; aunque si consideramos el dato de hoy esa subida ha sido de un 3,9 %. Esa es la realidad para un consumidor normal como soy yo. Hay que entender que cada caso es diferente pero estoy convencido de que ninguno será muy diferente a este. Cada cual puede hacer esas cuentas con sus datos y sacar sus propias conclusiones.

Pero todo no acaba ahí. Para entenderlo todo un poco mejor hay que explicar más cosas que no se ven en el recibo. Traté de explicarlo en un articulito que puse hace poco en mi blog con el título “Valor y precio. De la electricidad”. Algunos de los argumentos voy a repetirlos aquí porque si no, no se entiende lo importante.

Lo que no se explica en el recibo y por eso poca gente entiende algo es que el precio de la electricidad se fija a partir de una especie de subasta diaria y horaria que da lugar a lo que todo el mundo dice que es el precio de la electricidad y es a lo que nos hemos referido antes como precio de mercado; a eso se le suman los peajes y los impuestos. A lo que se refieren las informaciones alarmantes que recibimos todos los días es solo a esta primera parte de esos conceptos. Eso es lo que, de acuerdo con la información que da OMIE, ha subido, de agosto de 2017 a agosto de 2018 un 27,92 %. El resto de los conceptos –peajes e impuestos- no han variado sustancialmente; algo si, sobre todo por la subida del precio del CO2 emitido que ha aumentado bastante en España. Por eso, en el cómputo global el resultado de la subida para el consumidor es del orden del 6 o del 4 %.

Pero terminemos esta breve exposición explicando porque se ha producido esa subida en el precio de mercado de la electricidad.

En lo que sigue me voy a apoyar en la gráfica de OMIE que expresa de manera sencilla el proceso. En la realidad es un poco más complejo.

Las empresas que generan ofertan la cantidad de electricidad que pueden proporcionar al sistema las 24 horas siguientes a la de la sesión de que se trate (curva roja). Algunas de estas ofertas son a 0 euros por diversas razones (la nuclear porque no paran las 24 horas y tienen que generar de manera continua; las renovables porque por ley entran las primeras en el sistema, las grandes hidráulicas porque les cuesta muy poco generar (CNE dice que a 3 €/MWh) y le siguen los otros ofertantes al precio que estiman que cubren sus gastos y los beneficios que pretenden obtener. Los últimos en ofrecer son los ciclos combinados de gas natural que son los más caros.

Por otro lado están los compradores, empezando por las comercializadoras que empiezan ofreciendo compras al máximo permitido (180,3 €/MWh) porque tienen que asegurarse que consiguen la electricidad que tienen que vender a sus clientes (curva azul fina). Ellos saben que la casación se producirá a mucho menor precio. Le siguen consumidores (industrias, etc.) que proponen precios más bajos acordes con sus capacidades y sus tácticas de compra.

 

Curvas representativas de la oferta y la demanda en las subastas de electricidad (Fuente, OMIE).

Cuando se cortan las dos curvas se tiene la casación que fija el precio para esa hora y que, dado que se sigue el modelo “marginalista” este precio es el que se paga a TODOS los que han ofertado (lo hayan hecho a cero euros o a más) y el que se cobra a todos los que compran la electricidad en el mercado (comercializadoras o no).

Si en una hora determinada de un día concreto la demanda se cubriera con la oferta a precio cero, ese sería el precio en esa hora; pero eso no quiere decir que eso es lo que vaya a pagar el consumidor. Esa circunstancia se ha dado en algunas ocasiones en que había mucha oferta de renovables (mucha generación eólica, solar y de biomasa) que junto con la nuclear cubrían la demanda esperada. Esto pasó en algunas horas con escándalo de muchos y eso hace pensar –sin entrar en detalles- que mientras más renovables haya en el sistema más barata será la electricidad en el mercado.

Lo que ha ocurrido en los últimos tiempos es que ha habido poco viento, la producción hidráulica no ha sido suficiente (o no se ha gestionado correctamente) y aunque la solar ha generado lo máximo que puede (mucha radiación en estos meses de verano) que no es demasiado porque el parque fotovoltaico y el termosolar fue frenado y no ha aumentado suficientemente desde el año 2011. En definitiva, hubo que generar con gas natural y con carbón que son las que han hecho subir el precio final. Amén de que las emisiones de CO2 también han aumentado y eso también penaliza el precio final.

La conclusión es clara: mientras más renovables haya en el sistema más barata es la electricidad y mientras más gas natural y carbón se utilice más cara es la electricidad.

En otro artículo explicitaré qué se puede hacer para abaratar –o, al menos, contener- lo que el consumidor final paga por la electricidad que utiliza. Para mi es obvio que es el gobierno el que tiene que intervenir.

Dadas las condiciones actuales del sistema está muy claro que el gobierno tiene que intervenir de manera efectiva ya que el anterior le dejó esta situación por su forma de entender el sistema. Y tiene varias formas de hacerlo.

La primera de todas en los impuestos. Si ha rebajado el IVA para los actos culturales que me parece muy bien, ¿por qué no puede hacerlo para la electricidad cuando este bien es ya una necesidad, no un lujo? Si hace unos años era el 18 % y ahora es el 21 % ¿por qué no puede volver a ser del 18 %, o del 10 % o del 4 %? Solo con eso el recibo de la electricidad bajaría en aproximadamente un 3 % (como mínimo). Luego está el impuesto a la electricidad (un 5,11 %) que viene de lejos. No entiendo por qué hay que poner un impuesto adicional al consumo de electricidad cuando ya todos los otros intervinientes en el sistema pagan impuestos importantes, incluidas las empresas generadoras, distribuidoras, comercializadoras, etc. No entiendo por qué no se puede suprimir ese impuesto.

Pero el aspecto en el cual creo que el gobierno tiene que intervenir ya es en los peajes. Me parece urgente una revisión a fondo de cada uno de sus componentes y que se ajusten a la realidad de lo que cada actor pone en el sistema y lo que cobra del mismo. El caso que me parece más escandaloso es el pago por la distribución con el abuso que las grandes empresas del sector han venido haciendo sin límite. Si alguien quiere hacer una línea tiene que pagarla y además ceder la propiedad a la compañía. No lo he entendido nunca. Me parece un abuso que, incluso creo que debe ir no solo contra el sentido común (si yo pago algo, ese algo es mío, no de otro) sino contra las leyes comerciales (¿cómo es que estoy obligado a regalar algo a alguien gratuitamente?). De verdad es que no lo entiendo. Pero en los peajes hay mucho más y el gobierno es quien tiene las competencias para regularlo.

En cualquier caso lo fundamental es cambiar la metodología (el llamado pool) para fijar los precios de la electricidad en barras de central. Sé que no es fácil ni inmediato pero no se puede dejar pasar la oportunidad. El método actual lo implementó un gobierno del PP (el primero de Aznar) y lo radicalizó otro de Rajoy mientras que los gobiernos de Zapatero no hicieron nada en ese sentido. Hay que cambiar un sistema que paga 60 €/MWh lo que cuesta producir 3 €/MWh.

En definitiva que el cierto sensacionalismo que existe sobre la “subida de la luz” está razonablemente justificado pero sería mejor que se explicara bien y se pusieran las cosas en su sitio. Es escandaloso el aumento del coste de la electricidad en barras de central (28 % de julio a julio) pero en el bolsillo del consumidor solo es un 6 o un 4 % que también me parece excesivo.

Finalmente no puedo dejar pasar la ocasión para explicar a qué se debe la subida de ese precio en origen. En realidad es consecuencia de que ha habido poco viento, poca hidráulica y, aunque el sol es abundante en nuestra tierra en esta época del año, la capacidad de generación que tenemos limitada desde hace ya unos años hace que no sea significativa su contribución; esto ya lo he dicho antes; pero lo repito para que se entienda bien. Al disminuir la cantidad de electricidad generada con energías renovables aumenta la generada con carbón y con gas natural que son las más caras. Así de sencillo. Ergo ….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s