Comentarios de VR a la situación política española actual

Me apetece dar mi opinión sobre la situación política actual de mi país y las perspectivas de las próximas elecciones del 28 de abril. Esto lo escribí el 2 de febrero.

Primero lo que me queda más cerca, la izquierda.

Antes que ninguno el partido en el que he militado desde 1984 hasta el pasado marzo de 2018 fecha en la que me he dado de baja. Es decir, el PSOE. Nunca compartí del todo sus planteamientos de funcionamiento y luego he ido comprobando que tenía razón. Es el partido que mejor representa mis planteamientos teóricos pero su forma de funcionar me ha decepcionado mucho, sobre todo en los últimos tiempos en Andalucía. Tengo mucho que comentar del pasado pero en esta ocasión voy a centrarme en los últimos tiempos. Dicho lo anterior parece que la situación a nivel federal está cambiando para mejor desde el golpe de efecto de las primarias pasadas en las que se impuso Pedro Sánchez a Susana Diaz a pesar de que esta contaba con el apoyo de los llamados “barones” y de los diplodocus ya chocheando del partido, Felipe y Guerra. Los militantes de base están consiguiendo algo que para mí era impensable no hace mucho tiempo que es recuperar las señas de identidad izquierdistas tradicionales en el partido y que Felipe González había echado al cesto de la basura.

Susana Diaz está demostrando ser una persona incapaz políticamente. Pedro Sánchez no tiene alternativa y más pronto o más tarde tendrá que actuar: o le da de baja en el partido o lo destruirá todo y solo por su soberbia y su ambición personal. Ahora, después de lo sucedido en las últimas elecciones en Andalucía no ha entendido lo elemental, los que no la hemos votado hemos sido los militantes y simpatizantes a los que ha menospreciado que no somos pocos. En esta tesitura “hará de tripas corazón” y simulará apoyar a Pedro Sánchez pero solo para ganar tiempo y volver en cuanto pueda a la carga para conseguir su objetivo que no es otro que ser la Secretaria General. Espero que a Pedro Sánchez no le tiemble el pulso y haga lo que tiene que hacer. Me parece bien que en el momento actual pase del asunto y se centre en ganar las elecciones del 28 de abril.

El partido socialista está envenenado por personas como Susana y otros como ella (García Page, Lamban, etc.) que no han aceptado el resultado de las primarias y que anteponen sus intereses personales al general del partido y de la ideología de izquierda. Son personas contagiadas del neoliberalismo que nos invade. A la dirección federal no le queda otro remedio que hacer una auténtica “purga”. Tiene que quitar del medio a todo aquel que se pronuncie en contra de los planteamientos de la dirección federal salidos del 39 congreso.

“Necesitamos un PSOE cohesionado y que la dirección federal reme en la misma dirección que la andaluza”. Parece ser que eso lo ha dicho Mario Jiménez. ¡Será prepotente! ¿Cómo es posible que no haya entendido lo que le han dicho los militantes en las pasadas primarias en las que perdió su jefa estrepitosamente y el resultado de las elecciones de Andalucía en las que una gran cantidad de militantes y simpatizantes del PSOE le retiraron la confianza? ¿No se dan cuenta de que la única salida para el partido –y para ellos mismos- es la regeneración volviendo a los planteamientos de izquierda del fundador del partido?

Creo que Pedro Sánchez está gobernando correcta e inteligentemente y está llevando al partido a la senda de la izquierda que nunca debió abandonar. Pero como no sea capaz de resolver los problemas internos puede perder las próximas elecciones.

“Lo” de Podemos es otra cuestión. Ya se ve lo que está pasando con la “espantada” de Errejón. Esa decisión de este joven ha destapado otras situaciones de división interna muy evidentes pero que estaban larvadas. Iglesias se cree muy inteligente porque ha leído algunos libros de teoría pero no conoce la realidad de la sociedad a la que dice representar. Que yo sepa no ha vivido en ningún pueblo ni ha tenido que resolver los problemas del día a día de una familia o de un municipio con dificultades económicas. Tiene el síndrome del profesor universitario que se cree más listo que nadie.

Supongo que el resultado de las elecciones en Andalucía habrá tenido algo que ver. Perder tantos miles de votos les debería hacer reflexionar y darse cuenta de que por mucho descontento que haya con los gobiernos de los partidos que han sido hegemónicos hasta hace poco (PP y PSOE) los votantes no están por apoyar a partidos con tantas dudas en sus planteamientos estratégicos. Al margen de que no han sabido explicar sus posturas en muchos casos concretos. Creo que el tema catalán les ha pasado factura y va a seguir pasándosela; sobre todo por su indefinición. Y otras frivolidades radicales. En fin, ellos allá.

Lo que me preocupa en el fondo es que la izquierda –por unas razones o por otras- desencanten tanto a los votantes que le den en bandeja el poder político a la derecha en mi país.

Veamos ahora la derecha. La verdad es que resulta interesante su análisis.

El núcleo inicial y principal, el PP, está en una transición muy complicada. Internamente no se aclaran cuando no hay nada que repartir y ya se ha visto que cuando tienen mucho que repartir lo hacen con criterios fraudulentos y fuera de la ley. Ahora ese partido tiene el gran problema de que el liderazgo de Pablo Casado puede llevarlo a la desaparición. Me parece absurdo cómo han dejado de lado a una persona –Soraya Sáenz de Santamaría- más sensata y equilibrada y con experiencia de gobierno. Cierto es que Casado lo tiene muy difícil con los “granos” que le han salido por su derecha y por su izquierda y puede que piense que su única posibilidad es una “huida hacia adelante”. En cualquier caso mi objetivo es analizar lo más objetivamente posible la situación sin muchos matices por lo que lo dejo ahí.

El resultado de las elecciones andaluzas es sintomático. Al PP se le han ido votos por su derecha (VOX) y por su izquierda (Ciudadanos) y el proceso parece irreversible. Los militantes y simpatizantes del PP con planteamientos más a la derecha se sienten más representados por VOX que por el PP. Eso me parece tan evidente que no comprendo cómo no se acepta sin más. Por el otro lado, el de Ciudadanos es también muy claro. En las elecciones andaluzas se han destapado con bastante claridad; se han desplazado hacia posiciones más de derechas. En realidad habían mantenido una postura suficientemente neutra para que mucha gente pensara –incluido yo-  que eran una opción interesante. Pero en Andalucía han pasado de apoyar al PSOE de Susana Diaz, aceptando y permitiéndole muchos incumplimientos de sus acuerdos bilaterales y el gobierno errático de la presidenta de la Junta de Andalucía, a aliarse con el PP y –lo peor- con VOX (por mucho que quieran disimularlo) con el solo objetivo de “tocar” poder en una comunidad autónoma tan importante como Andalucía. Lo peor para ellos viene ahora aunque ellos no se den cuenta. No es lo mismo “predicar que dar trigo” y “dar trigo” en Andalucía no es nada sencillo. Además tendrán siempre al “vigilante jurado” de mala uva (VOX) dándoles la lata continuamente. En cualquier caso, acaban de empezar y ya están incumpliendo lo que dijeron en campaña. Lo que me resulta curioso es que están manteniendo en sus puestos a los peores gestores del gobierno socialista. En fin, ya veremos.

Pero lo que me interesa en esta reflexión de carácter general es que la derecha tampoco lo tiene fácil. Para mi es obvio que el voto de derecha se dividirá entre lo que quede del PP, Ciudadanos y VOX. Es evidente que en cada territorio serán diferentes las proporciones de esa división. No lo tienen fácil los líderes de esos partidos para mantener la suficiente coherencia y ajuste a las preferencias de sus votantes.

En esta situación en la que no habrá ningún partido hegemónico y no les quedará más remedio que ponerse de acuerdo dos o más partidos me viene a la memoria aquella frase que atribuyen al Sr. López Otero después del triunfo del Frente Popular: «señores, creí que íbamos a ganar las derechas y resulta que hemos ganado las izquierdas» Pues eso, que unas veces será en ese sentido y otras en el contrario como ha sido el caso en las últimas de Andalucía.

A los independentistas es mejor tratarlos aparte. Ahora no quiero perder “el hilo”. Me apetece expresar mi análisis de ambos independentismos, el catalán y el vasco en otro articulo.

En definitiva, todos los partidos tienen problemas internos muy importantes. Se presentan tiempos políticos confusos y, al mismo tiempo, interesantes.

Bueno, pues hemos llegado a la situación actual, verdaderamente sugerente. El presidente del gobierno no ha podido sacar adelante los presupuestos generales del estado a pesar de la buena defensa que ha hecho de ellos la ministra de Hacienda, la andaluza Mª Jesús Montero, y de que, por primera vez, son unos presupuestos que favorecen a la gran mayoría de los españoles. Ante ese hecho que merece algunos comentarios, el presidente del gobierno ha convocado elecciones generales que se celebrarán el día 28 de abril. Este hecho da lugar a multitud de comentarios por un lado y por el otro. Yo voy a dar aquí mis impresiones.

En lo que llevo de vida, siempre atento a los avatares políticos aunque, no metido a fondo en ellos, casi nunca me he equivocado mucho en mis previsiones sobre el resultado de unas elecciones. Hay que tener presente que viví y conviví con el régimen franquista, la transición “ejemplar” con sus luces y sus sombras, estuve muy involucrado con la extraordinaria aventura que fue la Junta Democrática, me afilié a un partido del que me he dado de baja dos veces, la última hace ahora un año, incluso he sido alcalde y miembro de una ejecutiva provincial defenestrada sin debate interno alguno por el vicesecretario general de entonces y que ahora se está convirtiendo en “martillo de herejes”, interno y externo.

Para no enrollarme más (tengo mucho para comentar), voy a ir directamente “al grano” y daré mi previsión sobre las próximas elecciones del 28 de abril.

Al fin la ultraderecha tiene su partido, VOX, que ya era imprescindible porque no era lógico que un partido como el PP que pretende ser de “centro derecha” pueda asumir sin pestañear los planteamientos de los extremistas de derecha que hay en este país, muchos de ellos herederos directos del fascismo franquista. Por otro lado está Ciudadanos que empezó presentándose como un partido de centro pero que ahora mismo se ha escorado hacia la derecha como consecuencia del resultado de las elecciones en Andalucía y su “necesidad” de entrar a gobernar en esa comunidad autónoma; en definitiva otro partido que disputa el espacio político de la derecha con un discurso muy similar en el fondo al de los otros dos. En realidad se parecen mucho al “lobo con piel de cordero” pero creo que ya se le están viendo las orejas de lobo con lo cual es raro que alguien (por lo menos muy pocos) los confundan con corderos. Finalmente –en este repaso de urgencia- está el PP. En contra de lo que mucha gente de izquierda dice y piensa, a mi este señor Casado me da pena; creo que de la sonrisa estúpida que luce ante las cámaras va a pasar a un aspecto avinagrado como su mentor, el siempre impresentable Aznar (ese nombre siempre me sonó “asnal” y, sinceramente, no sé por qué). Creo que lo tiene muy difícil y lo está haciendo de la peor manera posible. Supongo que sus compañeros de partido –los hay muy inteligentes- se lo estarán diciendo. Cuanto más insulte a Pedro Sánchez y más gruesos sean los insultos, menos votos tendrá y más tendrán sus competidores, de derecha y también de izquierdas. Y eso se va a ver el día 28 de abril porque las encuestas una vez más se equivocarán. Yo le vaticino un tercero o cuarto puesto en el resultado final. En fin, él allá y sus compañeros de partido que lo han elegido como líder. Nada que ver con Soraya Sáenz de Santamaría que si hubiera sido una inteligente contrincante de Sánchez. Bueno ese es mi vaticinio, por ese lado. El orden del resultado final puede ser: segundo, Ciudadanos, tercero, PP y quinto, VOX; o cualquier otro parecido.

Veamos ahora por la izquierda. Mi impresión es que el PSOE desde que Pedro Sánchez ganó las primarias del partido frente a los “barones” y, en particular, frente a Susana Diaz, está volviendo a posiciones de izquierda de donde nunca debió salir. Pedro Sánchez en estos pocos meses de gobierno ha demostrado que se puede hacer política de izquierdas con lo cual muchos militantes y simpatizantes están “volviendo al redil”. Con eso y determinados “detalles” creo que se ha ganado a muchos votantes. Las insidias e insultos de Casado y de Albert Rivera se han demostrado falsos (negociación con los independentistas, venta de España a los enemigos de España, etc.) y con eso creo que va a conseguir un buen resultado el día 28 de abril, muy por encima de lo que dicen las encuestas. A eso se le suma que los a los “barones” más recalcitrantes no les queda más remedio que apoyarlo, unos por unas razones y otros por otras. En el caso concreto de Susana Diaz, después de perder el gobierno de la Junta de Andalucía no tiene más salida que recuperarse en las generales y no podrá oponerse a lo que se le indique desde Ferraz. Sería un suicidio político completo seguir jugando a la oposición interna y esperar a que Pedro Sánchez “pinche” en las generales. Por muchas razones, tanto si pincha como si no. Si, como yo creo, no solo no pincha sino que triunfa el poder de Pedro Sánchez en el partido se afianza y puede “barrerla” cuando quiera con un soplo. Si pinchara –que no lo creo- Pedro le echaría la culpa a ella y a su pulso interno con lo cual el partido entero se le echaría encima y tendría que irse por la puerta de atrás.

En fin, en cuanto al PSOE le veo primero en los resultados y muy por encima de los demás, aunque no llegue a la mayoría absoluta, circunstancia que no creo que ocurra pero que también podría producirse.

Veamos Podemos. Pablo Iglesias que creo que no es tonto del todo –aunque no tan inteligente como él se cree- se habrá dado cuenta de que no le interesa enfrentarse otra vez al PSOE como ya Errejón parece que se lo dijo cuando se equivocó al no apoyar a Pedro Sánchez en su primer intento de llegar a la presidencia del gobierno. Es decir, tenga el resultado que tenga en las elecciones generales del 28 de abril, -que no será tan bajo como predicen las encuestas- no puede hacer otra cosa que apoyar –ahora si- al PSOE para seguir gobernando en este país. Como es lógico buscará el máximo rendimiento posible a su apoyo. No creo que saquen mal resultado porque muchos españoles de izquierda de toda la vida –estén en el desencanto que se quiera- los votarán. Sobre todo si no se escoran demasiado y hablan menos de cuestiones discutibles. Sería inteligente que intentaran agrupar a Equo y otros pequeños partidos ambientalistas. En fin, no quiero darles lecciones.

El tema más delicado es el de los independentistas catalanes y no lo tengo muy claro porque están obsesionados con la república catalana y la independencia. Aunque estoy convencido de que no conseguirán ni una cosa ni la otra es indudable que con la derecha en el gobierno el tema se enquistaría más y me pega que se llegaría a situaciones demasiado graves que no quiero ni pensar. Sin embargo, si termina volviendo a gobernar Pedro Sánchez sus opciones de un mayor y mejor autogobierno –dentro de la Constitución, corregida o no- si pueden conseguirlo y avanzar en sus pretensiones. En fin, ya veremos qué pasa porque esta gente son impredecibles. Lo del PNV y demás partidos vascos está más claro y no creo que se produzcan grandes cambios sobre lo actual. Si acaso que el PNV saque mejores resultados.

Resumiendo y olvidándome de las encuestas mi pronóstico –mira que soy atrevido- es el siguiente, con un margen de error superior, obviamente, al de las encuestas profesionales:

Primero, PSOE con un 40 % o por ahí.

Segundo, Ciudadanos, 20 %

Tercero, PP, 15 %

Cuarto Podemos, 14 %

Quinto Vox, 5 %

ERC, 3 %

PDCat, 1,5 %

PNV, 1 %

Bildu, 0,5 %

En escaños es más difícil pero pienso que no estará muy lejos de lo siguiente:

PSOE, 140

Ciudadanos, 75

PP, 52

Podemos, 49

Vox, 16

ERC, 9

PDCat, 4

PNV, 4

Bildu, 1

Es evidente que no soy profeta, que no tengo ninguna bola de cristal y que esto que hago son meras conjeturas. Pero ¡y lo que me he divertido haciéndolas!

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