Emergencia climática en Sevilla

En Sevilla no hay emergencias climáticas muy graves todavía. Pero las habrá.

Sobre todo por lo que respeta a la subida de la temperatura ambiente y las correspondientes olas de calor.

La subida del nivel del mar también afectará a Sevilla aunque no tanto como en Huelva, Cádiz y otras zonas de la costa andaluza.

Ese hecho influirá en la gravedad de posibles inundaciones. Los datos que especifican los organismos internacionales que se ocupan de medir estas variables lo dejan claro.

Si hay quien no se lo cree es porque no sabe algo elemental: en asuntos ambientales hay mucha desinformación producida por un exceso de opiniones y elucubraciones que ocultan la realidad; lamentablemente muchas personas dan credibilidad a estas informaciones falsas o poco documentadas. Pero también hay hechos medidos contundentes y fiables, que dejan claras algunas cosas:

  • La temperatura media del planeta ha subido 1 ºC en el último siglo. Evidentemente hay que saber interpretar lo que eso significa y su repercusión en lugares concretos como puede ser Sevilla y su entorno.
  • El nivel medio del mar ha subido 20 cm en el último siglo. Eso también hay que interpretarlo y saber cómo afecta a zonas determinadas.
  • Las sequias han aumentado. Eso no afecta a la ciudad como tal pero si al ámbito rural del conjunto de la comunidad andaluza.
  • Hay más inundaciones. Según las estadísticas de que dispongo a Sevilla le va tocando alguna vez en poco tiempo aunque es muy difícil prever su intensidad. No me gusta ser agorero pero todavía recuerdo la del Tamarguillo.
  • Muchos animales ya se ven afectados. El caso de las abejas es uno de ellos paradigmático. Pero no son los únicos.

 

Adaptarse a todas estas circunstancias es lo más inteligente que se puede hacer frente a lo que el cambio climático nos depara en los próximos años.

Porque detener esa modificación del clima ya no es posible, las afecciones a la atmósfera persisten por unos 200 años. Desde entonces que se puede no empeorar y trabajar para mitigar los efectos de cara a los próximos siglos.

La llamada mitigación solo es posible si los 7500 millones de seres humanos son afectados de disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero que hay en la atmósfera; para lograrlo de manera efectiva hay que poner de acuerdo a muchas grandes empresas y los gobiernos que las apoyan. A día de hoy en la atmósfera tenemos del orden de 3600 Gt equivalentes de CO 2 consecuencia principalmente de las actividades industriales de los seres humanos en los últimos 250 años.

Los andaluces y los españoles somos poco importantes en esa tarea y imprescindible de dejar de mandar esos gases a la atmósfera. Realmente emitimos poca cantidad de gases de efecto invernadero en términos específicos. Eso no quiere decir que no tengamos tareas que hacer en ese aspecto. Cada cual debe poner su “granito de arena” y, sobre todo, colaborar para lo que hay que hacer de manera efectiva se haga en todo el mundo. Unas pinceladas al respecto, sin entrar en muchos detalles que, por otra parte, ya tengo escritos en muchas otras ocasiones. Ahora me limitaré a lo más evidente que se puede hacer:

  • Limitar el uso de vehículos, motores y dispositivos que queman combustibles fósiles. No es complicado. Sin pretender llegar a la salida total se puede hacer bastante a nivel individual. Cualquier persona medianamente inteligente sabe lo que tiene que hacer.
  • Emplear al máximo posible las energías renovables para generar electricidad y calor. Ya se está produciendo sobre todo en la electricidad a partir de la mejora de las condiciones del autoconsumo. Lamentablemente el calentamiento con energía solar no se desarrolla con suficiente intensidad.
  • Plantar el mayor número posible de árboles, y cuidar de los actuales, impidiendo el exterminio de zonas verdes por el avance de los proyectos urbanísticos.

Pero en este artículo me voy a centrar en lo que me parece más importante y más urgente: la adaptación , concretándolo para Sevilla y en los dos asuntos que me parecen de mayor impacto negativo, aunque hay muchos más:

1.- Las Olas de calor.

Cualquier sevillano sabe perfectamente que en los meses de verano en la ciudad de Sevilla se alcanzan temperaturas muy elevadas. Cuando esas temperaturas por encima de las “normales” tienen tres días o más se le llama “ola de calor”. Los efectos sobre los seres humanos y otros animales son imprevisibles pero es evidente que se producirá muertes y otras consecuencias negativas para la salud de las personas.

Según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), una ola de calorías es “un episodio de al menos tres días consecutivos en que, como mínimo, el 10% de las estaciones de medida consideradas registran valores máximos por encima del porcentaje del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del período 1971 – 2000 “.

Con esa definición la propia AEMET ha definido una “temperatura umbral” para cada una de las 137 estaciones de medida en España que han utilizado en su estudio “Olas de calor en España desde 1975”. Para Sevilla esa temperatura umbral es de 41,2 ºC. En la práctica eso significa que, para Sevilla, una ola de caloría produce cuando la temperatura máxima de tres días seguidos está por encima de 41,2 ºC.

Las olas de calor más importantes en España han sido las siguientes:

El año 1991 tuvo 4 olas de calor con un total de 23 días. Una ola de calor muy significativa fue en 2003 con 16 días seguidos y se produjo millas de muertos en Europa. Finalmente, 2015 fue la más larga de todas con 26 días seguidos, del 22 de junio al 27 de julio de 2015.

En la gráfica se ve claro cuando se han producido olas de calor en España. De los últimos tiempos el 1991, el 2003 y el 2015 son los más destacados como se ha comentado antes.

En las olas de calor también es importante considerar las temperaturas mínimas que se producen por la noche que son muy elevadas dan lugar a trastornos de salud específicos.

La temperatura máxima de Sevilla, el 10 de agosto de 2012 fue de 45,9 ºC en el aeropuerto (por supuesto en el centro de Sevilla sería superior).

¿Por qué se producen las olas de calor ? Obviamente porque la radiación solar que llega a un lugar determinado está muy por encima de la radiación infrarroja que esa zona emite hacia el exterior dando lugar a un desequilibrio energético que aumenta la temperatura localmente. Y eso es lo que está ocurriendo en los últimos tiempos de manera muy acentuada como consecuencia del cambio climático.

Por supuesto, si las condiciones micro climáticas son propicias, esas olas de calor son más profundas (muchos días con temperaturas muy altas) e intensas (temperaturas muy por encima de la temperatura umbral correspondiente). Las condiciones micro climáticas negativas van desde poca vegetación y suelos de alta absorción (calles, carreteras y avenidas) con pavimentos muy oscuros (alquitrán por ejemplo), terrenos muy secos y desarbolados, etc.

La pregunta clave: ¿está preparada Sevilla para minimizar los efectos de las olas de calor?

Sinceramente creo que no. A pesar de que los sevillanos, en general, están adaptados para soportar altas temperaturas, cuando llega una ola de calor fuerte los edificios no reúnen las condiciones adecuadas y las personas tienen que recurrir a medios artificiales para tener niveles de confort térmico aceptable. El uso de esos medios (equipos de aire acondicionado) dan lugar a un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.

Ya se sabe aquella anécdota de que Isabel la Católica pasaba los veranos en Sevilla y los inviernos en Burgos. La explicación elemental es que el palacio en el que vivía la reina estaba acondicionado para soportar las altas temperaturas del verano. Por supuesto en Burgos la reina vivía en castillos con buenas y abundantes chimeneas para contrarrestar el frio del invierno.

Pero lo de ahora no tiene que ver con esos tiempos.

¿Qué se puede hacer?

Creo que vale la pena remontarnos a la Expo 92 y al acondicionamiento del recinto en el que tuve una intervención significativa que ya ha sido contactada en otras ocasiones. Aquellas experiencias nos dan bastantes pistas sobre lo que buscan que hacer. No voy a extenderme solo incorporo una imagen significativa de los que se refiere en aquella ocasión.

Imagen termográfica obtenida desde un helicóptero el día 4 de julio de 1992 a las 5 de la tarde.

Se puede observar que la temperatura media en el recuadro de la izquierda (recinto de la Expo) era de 32,3 ºC, mientras que en el recuadro de la derecha (ciudad de Sevilla) era de 35,8 ºC; es decir, 3,5 ºC superior en la ciudad que en el recinto en el cual se había actuado micro climáticamente como muchos lectores recordaran (árboles y pérgolas, micronizadores, tratamiento global de la climatización de los pabellones, etc.).

Así pues, sabemos lo que hay que hacer. Solo falta hacerlo .

 

2.- Las inundaciones.

La ciudad de Sevilla ha sufrido varias inundaciones consecuencia de “avenidas” (aumento del caudal) del río Guadalquivir a lo largo de su historia. Hay estudios detallados sobre las repercusiones de estas inundaciones. Una, la llamada “del Tamarguillo”, la vida en primera persona recién llegada a Sevilla para hacer aquí mis estudios universitarios y comprobada las consecuencias catastróficas de una de esas inundaciones.

Imagen que encontré en internet de una escena de cuando el desbordamiento del Tamarguillo en noviembre de 1961. La imagen me trae recuerdos de esos momentos porque estuve por el barrio de San Julián montado en un bote, remando, como el de la imagen repartiendo comida y realizando otros menesteres necesarios.

Pues bien esas inundaciones son consecuencia –sobre todo- de “tormentas” en el curso del río Guadalquivir y de sus afluentes; es decir, en la cuenca hidrográfica. La frecuencia de esas inundaciones es del orden de 50 años. Por eso cabe esperar que sobre los años 2010 a 2020 se produce alguna vez.

La pregunta clave sigue siendo la misma que era más allá del año 1917 y después de 1961, ¿Sevilla está preparada para controlar esas inundaciones y reducir los daños? No sé con total seguridad pero sospecho que no.

¿Cuál será la repercusión del cambio climático ante estos fenómenos catastróficos?

En primer lugar, la probabilidad de grandes lluvias concentradas en poco tiempo es mayor por la siguiente razón que cualquiera puede entender: el aumento de la temperatura media de las aguas en el planeta Tierra del lugar, obviamente, un aumento de la evaporación y, por tanto, un aumento del vapor de agua en la atmósfera y, por lo tanto, un aumento de la posibilidad de lluvias en períodos cortos.

En segundo lugar y no menos importante, el aumento del nivel del mar afecta al aumento del nivel del agua del río Guadalquivir en la ciudad de Sevilla.

¿Qué podemos hacer para minimizar los posibles efectos de estos dos fenómenos (lluvias torrenciales y aumento del nivel del Guadalquivir) sobre la ciudad de Sevilla (y sus alrededores, no nos olvidemos)?

Parece evidente que requieren controlar el nivel del Guadalquivir y requieren que realicen los llamados “tanques de tormentas”. Por supuesto y dada la existencia de la Corta del Guadalquivir, sería fundamental mejorar y ampliar las defensas de la ciudad (y de otras aledañas). No sabría decir cómo pero hay expertos que son seguros que si lo saben. Habría que preguntar a ellos.

Como conclusión me parece obvio que tardaría en tomar el asunto serio y empezar cuanto antes a razonar sobre las medidas que van a ser necesarias y, como consecuencia irán a tomar las medidas más urgentes.

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