La energía en los programas del PSOE

He participado en la elaboración de la parte de energía de varios programas electorales del PSOE en el pasado. Incluso colaboré en un documento para la fundación IDEAS sobre un sistema energético de futuro y he participado también en un documento “El Cambio Climático en España: Estado de Situación. 2007)” que se entregó al entonces presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Incluso formé parte de dos consejos constituidos por el gobierno, uno sobre la energía nuclear y otro sobre prospectiva energética para el 2030. Así mismo tuve dos comparecencias en el Congreso de los Diputados sobre temas de energía en la Comisión de Industria, una y de cambio climático, otra en la Comisión de Medio Ambiente.

Por eso me deja anonadado las noticias que recibo de que la Gestora del PSOE saca un programa (o una intención de programa) en el que en su parte económica dice que va a mantener el apoyo al carbón nacional y, en el mismo documento se dice que una prioridad es la lucha contra el cambio climático. Lo siento, pero esas dos acciones son absolutamente incompatibles. O una u otra; las dos al mismo tiempo, imposible. Si se sigue quemando carbón como se viene haciendo ahora, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Me parece que nadie medianamente racional puede discutir eso y los datos lo confirman.

Es obvio que para disminuir las emisiones de GEI hay que disminuir el uso de combustibles fósiles y el carbón es precisamente el que más emite por unidad de energía útil producida (del orden de 1 kg de CO2 por kWh generado). Y para que eso sea una realidad el camino más evidente y que todos los organismos internacionales propugnan es sustituir esos combustibles fósiles por fuentes renovables de energía. Y no se puede decir que son compatibles las dos acciones, renovables y carbón. Aparte de las repercusiones de otro tipo: empleo, precio de la electricidad, autonomía energética, etc.

Todo eso enmarcado en un par de circunstancias específicas de nuestro país:

  • El sistema eléctrico español está muy sobredimensionado; prácticamente el doble de las necesidades (108000 MW de potencia instalada para consumos medios del orden de 30000 MW y “punta máxima” del orden de 44000 MW). Sobre esta realidad indiscutible hay muchos matices que algunos harán para desmontar lo fundamental.
  • El carbón nacional que supongo es el que se quiere “proteger” (por algo el presidente de la Gestora es el presidente de la región minera por excelencia) es muy contaminante y resulta más caro que el importado.

Adicionalmente y para que no se entienda que estoy en contra de las personas que tienen empleos ligados al carbón siempre he defendido en mis conferencias en tierras asturianas la transformación de las actividades mineras por otras que dan tan muy buenos resultados económicos y de empleo. De hecho, la empresa más importante del mundo de fabricación de espejos y tubos absorbedores para instalaciones solares de concentración es asturiana y tiene fábricas en todo el mundo; es obvio que esta empresa proporciona un número de empleos muy sustancial y tiene los beneficios lógicos.

Para terminar este alegato en defensa de las energías renovables frente al carbón y a favor de la mitigación del cambio climático me hago eco de una noticia que me ha dejado también fuera de sitio. Alguien me ha dicho que nuestra Presidenta (la de Andalucía) en su recorrido por pueblos de León ha dicho algo así como que a ella le gusta mucho el carbón (lo habrá dicho mejor y con sentido de la oportunidad, seguro) y, en otras ocasiones, que defiende fuertemente a las energías renovables y la mitigación del cambio climático. Pues, lo siento, querida Presidenta, es incompatible una cosa y la otra. Pero, además, si lo miramos desde Andalucía, la cantidad de puestos de trabajo que se han perdido en el sector de las renovables por el parón que el gobierno central le ha dado a estas es muy superior a todos los puestos de trabajo del sector del carbón en toda España. También hay que decir que el gobierno andaluz no está muy fino en el apoyo a las renovables. Seguramente por ineficacia de los gestores del tema energético y no por mala fe de nadie.

Bueno y por resumir: no se puede apoyar la mitigación del cambio climático y el uso del carbón para generar electricidad. Hay una incompatibilidad indiscutible.

Como muestra de lo que digo esta imagen plasma perfectamente la situación del sistema eléctrico en relación con las emisiones. En el año 2010 las emisiones del sistema eléctrico estaban por debajo de las del año de referencia (1990) y a partir de ese año entró en vigor el decreto que obligaba a las eléctricas a quemar carbón nacional con lo que solo dos años después se había sobrepasado en más de un 25 % las emisiones de referencia y, por encima de las asignadas a España en el Protocolo de Kioto. Es indiscutible que la disminución de las emisiones a partir del 2005 es consecuencia de la contribución de las energías renovables a la generación de electricidad

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La ignorancia sobre la energía nuclear de un director de periódico

Por Valeriano Ruiz

Catedrático jubilado

 

En una “carta del director” del periódico Hoy del día 27 del mes de noviembre titulado ALMARAZ, el Sr. Director D. Angel Ortiz vierte tal cantidad de inexactitudes y opiniones peregrinas -solo justificables por su desconocimiento del tema- que me obliga a escribir sobre el asunto, desde mi posición de físico, especialista en Termodinámica con más de 40 años de docencia en temas energéticos en dos Escuelas Superiores de Ingeniería. Por supuesto no pretendo dar, ahora y aquí, ninguna clase sino solo aportar algunos datos por otra parte disponibles para todo el mundo que quiera buscarlos.

Verá, Sr. Director del Hoy (el mejor periódico de mi tierra, Extremadura), es posible que Vd. no sepa que Iberdrola y Endesa (dueños de la central) recibieron 10806 millones de euros de beneficios desde la puesta en funcionamiento de la central en septiembre de 1983 hasta hoy como pago por los 229,5 TWh (miles de millones de kWh) que han producido en esos 32 años de funcionamiento. Una electricidad que el sistema energético español no necesita y mucho menos, el extremeño. Es una electricidad que va –fundamentalmente- para Madrid y gracias a la cual ellos tienen una industria floreciente y unos ingresos muy “limpios”. Esa electricidad limpia se produce a base de dejar unos residuos radiactivos prácticamente eternos en nuestra comunidad y que estamos dejando en herencia a nuestros descendientes. Si alguien se asoma a un periódico nacional (El País de ayer, 29 de noviembre) puede refrescar también los riesgos para la población circundante de una central en la que puede producirse un accidente. En concreto la de Almaraz ha estado siempre al borde con multitud de paradas no programadas por fallos y otros incidentes de los cuales seguramente ni nos hemos enterado.

A nivel de lo inmediato la central nuclear de Almaraz cobró 459 millones de euros por una electricidad (6,75 millones de MWh) que le costó producir (según la CNE) 121,56 millones de euros. Eso referido al año 2015. El presupuesto de la Junta de Extremadura del 2016 –parece que ya aprobado por la Asamblea- es de 5197,4 millones de euros. Es decir, Almaraz generó casi el 9 % del presupuesto extremeño.

Creo que alguien -por ejemplo el Sr. Director de Hoy- tendría que hacerse algunas preguntas:

  • ¿Qué parte de ese dinero ha venido a Extremadura?
  • ¿Dónde han cotizado Iberdrola y Endesa esa “pequeña” cantidad de dinero? ¿Acaso en Extremadura? ¿No habrá sido en Madrid y en Bilbao? De esa manera las cuentas fiscales de la comunidad de Madrid y de El País Vasco les salen muy bien y las extremeñas muy mal dando como resultado que –dicen- los extremeños estamos siendo “subvencionados” por esas dos comunidades autónomas cuando somos nosotros quienes en realidad les subvencionamos a ellos y, lo que es más sangrante, la electricidad que se genera en nuestra tierra es la que mueve sus industrias y con la que se iluminan sus ciudades y funcionan sus viviendas. ¿Por qué no ponen una central nuclear al lado de Madrid o de Bilbao, ya que son tan seguras, limpias y baratas como algunos sostienen. Pagadas por ellos, claro; no por todos los españoles.
  • ¿Cuánto han invertido Iberdrola y Endesa en Extremadura para que tengamos una industria competitiva? A cambio de lo que le damos nosotros. Sería lo justo, ¿no?

Lo que este señor es probable que tampoco sepa es que Extremadura puede nutrirse de electricidad –al día de hoy- solo con la producida por centrales alimentadas por energías renovables –solar, biomasa e hidráulica- que no contaminan y consumen un recurso totalmente local repartiéndose los beneficios entre nuestros compatriotas (algunas empresas de fuera también, todo hay que decirlo) y otra serie de beneficios no menos importantes.

En concreto, en Extremadura se generaron con energías renovables 5014 GWh en el año 2015 y se consumieron 4436 GWh. “Gracias” a la nuclear de Almaraz se generaron 21101 GWh de los que –obviamente- 16665 se “exportaron” fuera de Extremadura.

Cuando habla de alternativas al empleo local se arma un lio de cuidado igual que cuando habla de las competencias de la Junta de Extremadura y del sistema energético nacional. Verá, Sr. Ortiz, el sistema eléctrico nacional (el energético es otra cosa porque incluye también a los combustibles) tiene una potencia instalada de 108000 MW y el consumo máximo de todos los españoles ha sido históricamente de 44000 MW; es decir, en potencia nos sobra más de la mitad. En energía eléctrica generada que es del orden de 268 TWh (teravatios hora) al año es la mitad de la que puede generar nuestro sistema eléctrico (del orden de 600 TWh). Así pues, es evidente que los 7700 MW de potencia que aportan las centrales nucleares no son necesarios para nada y la energía eléctrica generada (54755 TWh) no cubren más allá del 20 % y eso que juegan con la ventaja de que están funcionando las 24 horas del día porque su tecnología no les permite parar cuando no hay demanda suficiente. Al mismo tiempo que las centrales nucleares generan esa buena cantidad de electricidad las centrales de ciclo combinado están paradas en su mayor parte. También hay que decir que la electricidad generada en las centrales nucleares reciben un sobre valor (llamado en la jerga de los especialistas “windfall profit (beneficios caidos del cielo)) de 42 €/MWh que se “embuchan” lindamente y a costa de los consumidores.

En cuanto a los empleos, este Sr. debería saber que las centrales fotovoltaicas que hay en el entorno de la central nuclear y en toda Extremadura producen muchos más que los de la propia central. En concreto y con datos de AGENEX (www.agenex.net) me sale que las centrales fotovoltaicas de cierto tamaño (562 MW en 2015) dan empleo a 1200 personas en Extremadura y producen 1100 GWh.

Resulta que los puestos de trabajo en Almaraz (www.cnta.es) son 427 de los que supongo que no todos serán extremeños ni de la zona.

De modo que no sé de donde ha sacado este señor que son 2500 los empleos afectados. Él dice que en cada recarga. Pero eso ocurre como mucho una vez al año y la recarga dura unos días (en media, 30 días). Cuando no hay recarga (11 meses de 12) ¿Dónde trabajan los más de 2000 trabajadores que no están en Almaraz?

En cuanto a la capacidad de la Junta de Extremadura y de los Ayuntamientos de la zona (a los que tienen la boca callada con unas limosnas) es mejor que no los incite; si yo fuera alcalde de algún pueblo próximo ya verían lo que se puede hacer.

Creo que la Junta tiene capacidad -debería ejercerla y supongo que lo habrá intentado- para reclamar que se tuvieran en cuenta sus reclamaciones institucionales, de acuerdo con la Constitución y con el Estatuto de Autonomía. Imaginen lo que sería si Almaraz estuviera en Cataluña o en el País Vasco. Como mínimo debería reclamar (y creo que así viene haciéndolo desde hace tiempo) que la sede social de la central estuviera en Extremadura y cotizara en nuestra comunidad autónoma.

Parece mentira que una persona tan irresponsable e ignorante como esta sea el director del periódico más importante de mi tierra. Su demagogia no tiene límites, minimizando todos los aspectos negativos fundamentales de una central nuclear como la de Almaraz, la más grande de España que no necesitamos los extremeños para nada. Y utilizando el argumento de los empleos de manera falaz y demagógica olvidando que las renovables dan muchos más puestos de trabajo que la nuclear de Almaraz.

EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ CAMBIANDO A LA HUMANIDAD

Tengo que confesar que siempre he pensado que la Humanidad no cambiaría sus hábitos negativos para la naturaleza hasta que se produjera una catástrofe natural de gran escala. Para mi sorpresa, en la cumbre del cambio climático (COP22) que está teniendo lugar en Marrakech (Marruecos) he podido observar que los asistentes que allí exponen sus ideas y preocupaciones se toman en serio el asunto. Me refiero a asociaciones de todo tipo (sobre todo de mujeres, con lo que nos dan una lección a los hombres), escolares, empresarios, científicos, etc. están siendo muy beligerantes en la búsqueda de soluciones. Por el lado contrario, los gobernantes siguen “mareando la perdiz”, hablando mucho y haciendo muy poco. Eso es lo que he observado y me ha llamado la atención positivamente. Porque es evidente que los gobernantes terminarán tomándoselo también en serio aunque solo sea para no perder los votos que, cada día más, estarán influidos por lo que hagan para frenar el cambio climático. Da la impresión de que la sociedad civil se ha dado cuenta de lo verdaderamente importante: el cambio climático no solo no se está parando sino que se está acelerando y sus consecuencias ambientales están poniendo en riesgo la vida en nuestro planeta, empezando por las plantas y los animales y seguirá y afectará definitivamente a los seres humanos.

Como muestra de lo que digo, un dato de fondo:

El cambio climático es consecuencia de la diferencia entre la energía que entra en el planeta (radiación solar) y la que sale (radiación infrarroja que emite todo lo que existe en el planeta). Esa diferencia, llamada “forzamiento radiativo” era en el año 2005 de 1,6 W/m2 (IV informe del IPCC) y en el 2011 era de 2,3 W/m2 (VII informe del IPCC). Ese aumento en solo 6 años pone en evidencia que no hemos hecho nada efectivo para frenarlo; más bien hemos aumentado la causa y eso es lo preocupante. Que de los modelos de los especialistas sale que eso dará lugar a un aumento de la temperatura global del planeta en el año 2100 de 2ºC o de 1,5 ºC no me parece significativo; más que nada porque los módelos –como las encuestas de las elecciones- casi nunca aciertan y en este caso no creo que quedemos muchos para comprobarlo. Lo que es cierto es lo que acabo de comentar relativo al forzamiento radiativo que, aunque no es una medida directa, si es consecuencia de cálculos a partir de medidas concretas y, por tanto, mucho más fiable.

En consecuencia, y es solo una impresión subjetiva, la sociedad en su conjunto tiene que tomar decisiones operativas para poner las cosas en su sitio en este tema absolutamente prioritario para la vida en el planeta Tierra. Y eso es lo que he vislumbrado en Marrakech.

 

El fondo del problema del PSOE

El fondo del problema del PSOE

Para mi modesta opinión en la situación actual del PSOE hay un momento coyuntural –este que estamos viviendo- y otro de fondo que viene de muy atrás; vamos, del 28 Congreso extraordinario (1978) en el que el ínclito y sabelotodo Felipe González dio un golpe de estado interno e inició la marcha derechista del partido. Lo siguiente ha sido seguir los pasos de “tan importante señor”. Hasta Zapatero, que en su primera legislatura, intentó un cambio en ese camino y, claro, en su segundo mandato, fue obligado –no se por quien- a retomar el que venía siendo el habitual. Para que hablar de los beneficios personales que muchos de esos protagonistas de la implantación práctica de la política oficial del partido, siempre vigilada por el citado Felipe-Dios en la Tierra, han recibido (puertas giratorias sobre todo).

A nivel autonómico se ha reproducido el proceso, calcándolo prácticamente. Véase el recorrido institucional y político de otro esperpento de la escena española, para mi consternación como extremeño, paisano mío que, después de mandar en Extremadura la ha dejado en el puesto en el que se la encontró, es decir, la última en renta “per cápita” de España y en los últimos puestos de Europa a pesar de los subsidios recibidos de esta última. ¡Y todavía sigue ladrando!

Con todo, lo importante, según mi modesta opinión es que el PSOE, dirigido por el susodicho Felipe ha ido declinando hacia posiciones de derechas y alejándose de la izquierda que ha dejado tantos militantes en la cuneta y, al día de hoy, ya no sabe si es de un lado o de otro con lo cual los votantes de izquierda se buscan otras referencias –hoy Podemos- y los de derechas menos radicales encuentran en Ciudadanos una alternativa diferente al PSOE con lo cual este pierde votos por un lado y por el otro.

Y ahora cuando un secretario general –votado por la militancia- intenta centrarse en una posición claramente diferenciada de la derecha, se encuentra con la oposición interna de los “barones” que gobiernan en varias comunidades autónomas, jaleados por el que inició el proceso de derechización. Curiosamente, varios de esos destacados dirigentes tienen abandonadas a sus comunidades y las tienen sumidas en el desconcierto por su ineficacia de gobierno. ¿Por qué no se dedican a gobernar sus territorios y dejan que el actual secretario general ejerza sus funciones?

El fondo del asunto no es específico del PSOE, es de todos los partidos en esta época que nos ha tocado vivir. Como decía mi abuela: “cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo”; eso es lo que hacen casi todo el tiempo, “matar moscas con el rabo”. Aunque, en el fondo no es que no tengan que hacer; es que se han convencido de que lo único importante, lo que les da réditos políticos es conseguir el máximo posible de votos, olvidando la ideología de sus formaciones políticas y haciendo caso a los “expertos” en ganar elecciones a costa de lo que sea y mintiendo lo que haga falta y prometiendo lo que saben que no van a cumplir. Por supuesto, los votantes –creyéndolos- también tenemos nuestra responsabilidad. El resultado es que el PSOE ya no sabe si es de izquierdas o de derechas –Susana Diaz dixit-, el PP promete bajadas de impuestos, escamotea el debate del aborto, etc. etc. –propias de la izquierda-, Podemos se disfraza como puede y Ciudadanos juega a todas las bandas que las circunstancias les aconsejan. Y los ciudadanos hechos un lío.

En definitiva que el PSOE lo tiene muy difícil si no recupera la ideología perdida y eso es muy complicado porque la militancia que ha quedado está condicionada por los caprichos de los dirigentes que gobiernan a golpe de enchufismo en los ayuntamientos, diputaciones, gobiernos regionales. Desde aquí hago un llamamiento a los pocos que quedan de verdad independientes de los dirigentes para que alcemos la voz y manifestemos muestro hartazgo de tanta manipulación y demagogia.

 

Esto que sigue lo escribo al día siguiente de la defenestración de Pedro Sánchez como secretario general. Domingo 2 de octubre.

Han conseguido –una vez más- su objetivo de seguir derivando al partido hacia posturas derechistas. Mi opinión, sin embargo, es que lo han hecho –esta vez- de manera tan torpe y zafia que, a medio plazo, van a perder y se va a producir la reflexión interna –de los militantes, no de los “barones” y cuadros dirigentes- que debe llevar a recuperar la posición que no debimos abandonar en la izquierda sensata y razonable que nos ha caracterizado siempre.

Me preocupa que esta situación coyuntural permitirá a la derecha (PP) gobernar otros 4 años con las consecuencias que todos pensamos de pérdida de bienestar social, retroceso en la investigación, la sanidad, la educación, etc.

Sin embargo esto permitirá desenmascar a muchos vividores a costa del partido, inútiles administrativos que, objetivamente, colaboran con la derecha. Me estoy relamiendo pensando en el inevitable congreso que “ellos” han evitado por el momento pero que no podrán pararlo “per seculam seculorum”. Desde luego me pido estar allí, aunque solo sea de testigo.

Por último, una cuestión que me parece importante –a mi personalmente-: en el debate interno que ya ha empezado no podemos olvidarnos de defender la posición del partido en los temas ambientales con una clara perspectiva ecosocialista que nos ha sido hurtada en el pasado inmediato con la excepción del primer gobierno de Zapatero en el que Cristina Narbona encabezó –el tiempo que la dejaron- un proceso positivo.

Por supuesto tampoco podemos olvidar el cambio de estatutos para evitar lo que viene pasando: que los temas importantes vengan prácticamente impuestos desde “arriba”; deben ser los militantes los que tengan la última decisión.

Bueno, para terminar, decir que me siento fastidiado pero esperanzado ante la nueva etapa que veo puede empezar desde hoy.

 

 

El Plan PIVE, éxito para unas cosas, fracaso para otras

El plan PIVE es la muestra más evidente (hay otras) de las inconsistencias y contradicciones de las políticas energéticas y ambientales de nuestro país.

Todo el mundo jalea el que se hayan invertido 1115 millones de euros (solo entre 2012 y 2015) en favorecer a la industria del automóvil y que se han beneficiado más de un millón de españoles. Eso hay que contrastarlo con al menos dos circunstancias contrapuestas a los supuestos beneficios para la economía de nuestro país y los puestos de trabajo correspondientes.

Primero que nada, favorecer la compra de automóviles de combustión interna con carburantes de origen fósil (gasolinas y gasóleos aunque digan que son más eficientes y ambientalmente más respetuosos*) es seguir la senda de aumento de la emisión de gases de efecto invernadero contradiciendo claramente las ampulosas declaraciones de nuestros gobernantes de cumplimiento de los compromisos internacionales en relación con la mitigación del cambio climático (el último el reciente COP 21 de París).

Después y no menos importante, es que seguimos por el camino de consumir combustibles que tenemos que comprar a buen precio en el extranjero con lo que eso significa de dependencia energética y económica (60 000 millones de euros al año) mientras frenamos el desarrollo de las energías renovables que disminuyen la dependencia energética de nuestro país, mitigan el cambio climático y fomentan la industria nacional y los correspondientes puestos de trabajo.

Lo curioso es que no veo que nadie diga nada y da la impresión de que a todo el mundo le parece muy bien; sobre todo al que recibe la subvención que, por cierto, tiene trampa que la mayor parte de los beneficiarios no conoce y se siente muy sorprendido cuando la descubre. Resulta que si la subvención es de 1000 euros (creo que es 1500), por ejemplo, tiene que declararla como ingreso en su declaración de la renta y pagar por ello, digamos que 300 euros (creo que no me equivoco mucho en los números). Es evidente que el beneficiario se cree que el gobierno le ha regalado 1000 euros pero en realidad han sido 700; que tampoco está mal, dicho sea de paso.

La alternativa al plan PIVE es evidente: de ese dinero que el gobierno regala a la industria automovilística –supongo que no toda nacional- para que los españoles contaminemos más podría dedicar una parte a apoyar a los biocarburantes de origen nacional, los vehículos eléctricos fabricados en España o las instalaciones solares y de biomasa.

Es evidente que la industria automovilística sabe defenderse sola, por lo que no hace falta ayudarla y los desarrollos tecnológicos conseguidos en tanto tiempo gracias a cuantiosos apoyos públicos –directos e indirectos- le deberían permitir abaratar los precios. Pero –como otras grandes empresas- siempre quieren más y más (a costa de lo que sea) y resulta que el plan PIVE (programa de incentivos al vehículo eficiente) no cumple su finalidad de eficiencia por cuanto las empresas engañan en todo (y los gobiernos las dejan; caso Wolkswagen y otros). No se muy bien qué entiende el gobierno por “eficiente” ni como lo comprueban. Lo más probable es que le hagan caso a las empresas y ya se ve lo “honradas” que son.

Pero también me sorprende que muchos que se dicen ecologistas y que van presumiendo de practicar el “desarrollo sostenible”, la “economía verde” y zarandajas por el estilo ven bien y apoyan esta falacia que acentúa la insostenibilidad y la economía basura.

Pero,-eso si- las renovables reciben primas insostenibles y son las causantes de no sé cuántos males y los que invierten en ellas son “caza primas”. Los del plan PIVE, no.

Desde aquí reclamo un plan PIVE para las energías renovables Se podría llamar “Programa de Incentivos a las Energías Renovables” (PIER).

Desde luego pido que se haga sin trampas y con medidas de comprobación. Algo así como una ITV para instalaciones solares.

* Ya sabemos cómo engañan las grandes empresas automovilísticas a las que hay que, por visto, favorecer para que ganen más dinero todavía.

Experiencia de un incendio que no fue

Desde hace tiempo vengo pensando en los incendios y tenía sacadas algunas conclusiones y realizado algunas experiencias que por falta de dinero, solo se quedaron en un proyecto fin de carrera de un alumno de la Escuela de Ingenieros de Sevilla.

Una reciente experiencia (hace una semana) me ha hecho reflexionar de nuevo sobre el asunto y quiero compartir mis sencillas conclusiones, que son varias:

Lo más importante, obviamente, es que no se produzca el incendio y para que así sea hay que tomar todas las precauciones posibles. Y, si se produce que sea sofocado de inmediato. Enumero  algunas de las precauciones que se me ocurren y una concreta que viví el pasado 15 de julio.

  1. Un vehículo a motor circulando por un camino o cualquier lugar con mucho pasto seco siempre es un posible foco de incendio. El tubo de escape en contacto con el pasto, sobre todo si el vehículo se detiene encima del pasto representa un riesgo grande. Es evidente que si se protege el tubo de escape con alguna chapa, aunque sea muy ligera, disminuye fuertemente el riesgo. También es claro que si se siega el pasto y se deja muy corto también disminuye el riesgo.
  2. El uso de herramientas (motosierras, soldadoras, radial, etc.) en las proximidades del pasto es un riesgo muy grande.
  3. No digamos hacer fuego de cualquier tipo (barbacoas, etc.).
  4. Si, por accidente, se produce un incendio lo más importante es detectarlo enseguida y apagar el conato con prontitud. Un elemento esencial es tener a mano agua que se pueda aplicar lo más rápidamente posible. Una forma muy eficaz es por medio de una mochila de fumigación llena de agua y siempre dispuesta a ser utilizada paro lo cual es fundamental comprobar su buen funcionamiento al principio del verano.
  5. Por supuesto disponer de una buena manguera conectada a una bomba de extracción de agua (de un depósito, de un pozo o de una piscina puede ser también muy eficaz).

Por eso, mi propuesta práctica es pedir a todas las personas que viven en el campo que tengan una mochila como la que he comentado antes, siempre llena de agua y en buen funcionamiento. Como lo lógico es que tengan un pozo, piscina o depósito hay que pedirles que tengan siempre conectada una bomba lo más potente posible para que el chorro de agua pueda proyectarse suficientemente lejos.

Muy conveniente llevar un buen extintor (cargado a tope y comprobado su buen funcionamiento) y fácil de utilizar, sin demasiadas correas o elementos de sujeción que hagan engorroso utilizarlo.

Ya fuera del campo, las fuerzas de seguridad (guardia civil y policía local sobre todo que son los primeros que acuden al lugar del incendio) deben llevar siempre en su vehículo un buen extintor o cualquier elemento que pueda apagar un fuego.

Para las zonas boscosas se me ocurre que habría que diseñar un dron especial dotado de cámara de infrarrojos y de visible para detectar cualquier conato de incendio. Una vez detectado el dron podría disponer de agua suficiente para incidir verticalmente sobre el fuego y apagarlo de forma inmediata. Por supuesto con la cámara visible se puede observar el proceso y, si fuera necesario, acudir al lugar con los elementos de contraincendios que fueran necesarios.

Por otra parte, cuando se produce un incendio, se pierde una cantidad importante de energía que podría aprovecharse sustituyendo a combustibles fósiles que tenemos que comprar fuera y que producen gases de efecto invernadero.

En concreto, por cada hectárea de bosque que se quema se pierden 33 toneladas equivalentes de petróleo. Por eso una buena medida para evitar incendios forestales es aprovechar una parte de la biomasa que producen los bosques y los cultivos en general manteniéndolos siempre limpios. Otra medida práctica muy eficiente es la existencia de ganado sobre el terreno; el pastor es un buen agente contra incendios hoy con los móviles que tiene todo el mundo puede avisar muy rápidamente al servicio correspondiente.

*Era un planeador con un motor eléctrico, una batería y unas células fotovoltaicas que pretendíamos que albergara una cámara de termografía infrarroja y una cámara de video conectadas vía telemática a un centro de control. Evidentemente su objetivo era la vigilancia de incendios. Se puede decir que fue un antecedente del Impulse allá por 1987.

Dios en la Tierra

No se si se han dado cuenta pero tenemos un nuevo Dios. Obviamente es D. Felipe González; no creo que haya otro. Yo que soy agnóstico no tengo más remedio que rendirme a la evidencia. Este hombre se cree Dios. Opina de todo, sabe de todo, pontifica en todo. Si un día decide suicidarse lo tiene fácil: puede hacer como los catedráticos de universidad que se suben a su ego y se tiran. Él tampoco fallaría.

Lo que más me llamó siempre la atención de él (a lo mejor por mi deformación profesional) son sus conocimientos de energía. ¡Con que seguridad habla de energía! Claro que una gran empresa energética, Gas Natural Fenosa, se lo ha reconocido y lo nombró miembro de su consejo de administración, con un buen sueldo (dicen que más de 126 000 euros al año); aunque según ha dicho él mismo, se aburría en esos consejos por lo que dicen que lo ha dejado. Lo de que se aburría lo comprendo pero lo que no se si ha hecho ha sido devolver el dinero que ha cobrado por aburrirse; tengo la impresión de que no.

Este gran experto en energía dice tales inexactitudes que me dejan turulato viniendo de alguien que ha sido presidente del Gobierno de España 14 años y ha tenido la responsabilidad suprema del sistema energético español y por lo visto no se ha enterado todavía que Francia le vende a España una poquita de electricidad unos años y España le vende a Francia otra poquita otros años. Pero él (Dios) pontifica que los españoles consumimos la electricidad de procedencia nuclear que nos vende Francia y que gracias a esa electricidad de procedencia nuclear podemos abastecernos los españoles. Con datos nada sospechosos de inciertos de REE (Red Eléctrica de España y, por tanto, regulador del sistema eléctrico) se puede observar cómo España es exportador neto de electricidad la mayor parte de los años consecuencia en muchas ocasiones del exceso de capacidad de nuestro sistema y de las coyunturas en las fronteras respectivas. Desde luego todo lo contrario de lo que afirma nuestro Dios energético: que los españoles somos hipócritas porque nos alimentamos de la electricidad nuclear francesa y no queremos centrales nucleares en España.

¿Qué hizo él en sus 14 años de gobierno en los temas energéticos? Supongo que no estuvo mal porque, como he referido antes una empresa del sector de la electricidad contrató durante unos años; si no es por sus conocimientos en energía, a lo mejor fue por agradecerle algunos favores al sector.  O, peor aún, esperando que sus contactos en los gobiernos sucesivos, siguieran favoreciéndoles.

Pero es que ahora se permite decirle al Secretario General de su partido lo que tiene que hacer en el sentido de que no se alíe con partidos de izquierda (podría contaminarse) y seguir practicando políticas de derecha. Nunca he visto tanto cinismo político en alguien que es Dios en un partido que se define como de izquierdas.

Es curioso pero siempre he sostenido (y sigo haciéndolo) que ha sido el político español (después de Aznar y de Rajoy, claro) que más daño le ha hecho a las clases medias y bajas de este país. Si, porque fue él (Felipe Dios) el presidente que empezó a desmantelar el sistema público español privatizando bancos y grandes empresas que son las que ahora copan nuestro sistema económico y el gobierno respectivo no tiene capacidad para reaccionar de manera efectiva ante una crisis como la que llevamos soportando (los ricos no, claro) al no disponer de las herramientas que deben tener los estados.

Pues bien, este implacable corrector de opiniones de todos (incluidos los papanatas de su partido que le siguen adorando como a lo que es, un Dios).

Pero me apetece contar algo más, acerca de Dios, esta vez, de cuando era joven. Resulta que es de mi edad, coincidimos en la Universidad de Sevilla, como estudiantes –él de Derecho, yo de Ciencias- y en aquellos tiempos también coincidimos en la oposición a Franco pero aunque recuerdo a muchos amigos de aquella época en las manifestaciones con los “grises” alrededor como testigos, a él nunca lo vi. A lo mejor porque ya se estaba entrenando para ser Dios y era invisible o yo era tan torpe –no se si torpe pero catetillo de pueblo, seguro que si- que no me di cuenta nunca de tener en mi entorno a personas tan importantes como él y otros casi tan importante como él, como se ha demostrado después.

Es tremendo, cada vez que lo veo y le oigo en los medios (sobre todo en televisión) me causa una extraña sensación ante tal prepotencia verbal. ¿Por qué no nos deja ya tranquilos? Y sobre todo a sus sucesores y les permite equivocarse solos como se equivocó él en multitud de temas, me atrevo a decir que incluso más trascendentes que los de ahora.  Por supuesto igual que nos equivocamos todos.

Eso no quiere decir que yo no reconozca que hizo cosas positivas importantes por nuestro país pero me parece que se pasa en su “sabiduría” de todo lo que ocurre a su alrededor. Su conversión al liberalismo económico (aunque se disfrace de socialdemocracia) en el 28 Congreso Extraordinario del Partido Socialista Obrero Español en Septiembre de 1979 creo que es lo peor que le ha pasado a su partido y a nuestro país.

Estaría bien que alguien le dijera aquello que el Rey Juan Carlos acuñó con el ínclito Hugo Chaves: ¡porqué no te callas!

Los Indecisos

En un artículo anterior a este, “Harto de tanta demagogia”, escribía, al final del mismo, lo siguiente:

“Si el resultado es el mismo o parecido los votantes también tendrán su parte de responsabilidad. Y no vale echarle la culpa –como hacemos casi siempre- a los demás, incluidos los políticos”.

Naturalmente me refería a las elecciones del pasado 26 de junio y dado que, en efecto, el resultado ha sido parecido, me apetece hacer unas consideraciones en el mismo sentido que lo hacía en el citado artículo anterior.

Me parece poco sensato echar la culpas de todo a “los demás” sean estos quienes sean, políticos, médicos o policías locales. Y además, como en este caso, remacharlo continuamente como hacen los medios de comunicación –insisto, de comunicación- y los tertulianos al uso, auténticos “sabelotodo” que, normalmente, no asumen ni sus limitaciones de conocimiento ni sus errores de apreciación. Sigo esperando que alguno reconozca que, como los medios demoscópicos, se han equivocado –y mucho- en sus apreciaciones en las últimas elecciones. Tampoco estaría de más que reconocieran que con sus comentarios en los medios de comunicación influyen en las decisiones de los votantes y no siempre para bien. “Lo” del sorpaso ha sido de nota (suspenso, claro).

Pero entremos ya en el asunto.

Verán, muchos coinciden en que los políticos que tenemos en este momento en primera línea (Rajoy, Sánchez, Rivera, Iglesias, Soraya, Susana, Errejón, etc.) no están a la altura de las circunstancias. No soy lo suficientemente experto en el tema para estar de acuerdo o en desacuerdo aunque tengo mi propia opinión e incluso experiencia con alguno de ellos. En general pienso que no son ni mejores ni peores que otros anteriores que nos han gobernado o estado en la oposición.

Pero lo que quiero destacar es otra cosa.

Quiero reflexionar sobre los votantes (o no; es decir, los abstencionistas) y su papel y responsabilidad en la situación actual.

En general, los militantes de los partidos, tanto de los antiguos como de los nuevos lo tienen claro y votan a los representantes de sus partidos sin importarles nada, incluido el que amparen o hayan amparado (“Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”) a delincuentes declarados y, en algunos casos, condenados en firme por la Justicia; vamos que han estado o están en la cárcel. O que hayan actuado (al margen de cómo se haya sabido) de manera claramente antidemocrática y dictatorial empleando los medios del Estado para sus propios fines partidistas (ministro del Interior actual). Eso sin entrar en matices; que los hay, muchos y significativos. No es lo mismo robar y malversar que un error administrativo aunque para confundir se le llama con una misma palabra a todo, “corrupción” con lo cual lo más grave queda un poco diluido en el “totum revolutum”. Tampoco se tiene en cuenta que cuando hay un corrupto, hay un corruptor y eso también es importante para entender lo que está pasando.

Nada de cuanto antedigo les libera de su responsabilidad en el resultado de las elecciones. Más bien, los hace más responsables y, en algunos casos, culpables. Me refiero a los militantes de los partidos.

En fin, que esos votantes no cuentan para el argumento que quiero sostener ahora en este artículo. Quiero referirme expresamente a los llamados “indecisos”. Supongamos que la palabra indeciso responde a lo que dice la RAE (en la segunda acepción): “Perplejo, irresoluto, que tiene dificultad para decidirse”.

Pues bien, esa persona que, supongamos, “tiene dificultad para decidirse” (parece ser que nada menos que un 32,4 % -según las irrefutables encuestas, unos días antes del 26 de junio) tiene también una gran responsabilidad cuando ¡al fin! se decide y va a votar.

No debo olvidar que, desde el punto de vista que aquí trato, el porcentaje de indecisos que he citado es el que dijeron las encuestas que había y, por supuesto, puede ser tan erróneo como los demás que daban todas ellas y, -divertido- coincidentes con lo cual eran infalibles, según los politólogos y demás especies demagógicas de los medios de comunicación. ¡Buenos científicos serían dando por exacto lo que solo son conjeturas! Es curioso observar cómo no se disculpan ante la opinión pública que les mantiene. Por decencia profesional deberían hacerlo individual y colectivamente, pero, que yo sepa, no lo han hecho y supongo que no lo harán. Es que son infalibles aunque se demuestre su error.

Los indecisos, ¿a quien han votado y porqué?¿cómo han decidido?¿qué influencias han pesado más en su decisión? ¿qué han tenido en cuenta a la hora de decidirse?

Contestar con fiabilidad a estas preguntas creo que hubiera sido de gran interés para todos los partidos y que en función de las respuestas que se ha dado cada uno, habrán montado su campaña y los debates correspondientes. Supongo que lo habrán pensado y que unos han acertado y otros no. Daré un repaso a cada uno de ellos, elucubrando, claro está.

Da igual el orden y referido el análisis solo a los cuatro partidos que han tenido mayor número de escaños.

Ciudadanos. Su líder (y supongo que su equipo más inmediato) puede que hayan pensado y así lo han transmitido insistentemente que ellos están “limpios” de corrupción y que son coherentes en sus propuestas de “centro” y que su equidistancia de los extremos les va a primar en la decisión de los indecisos. Parece que no ha sido del todo así. Por tanto, harían bien –para una próxima ocasión; cuando la haya- que tengan en cuenta que hay otros factores que influyen más que su propia convicción de honestidad y “limpieza”.

Unidos Podemos. Según parece, es una “coalición electoral conformada por Podemos, Izquierda Unida, Equo y otras formaciones de izquierdas” que se han presentado juntos, supongo que para evitar los efectos perversos de la llamada “Ley D’Hont” de asignación de escaños a partir de los votos correspondientes que tanto ha perjudicado en el pasado las expectativas electorales de IU, por ejemplo. Supongo que eso les entusiasmaba a los firmantes de la coalición y estaban tan seguros del resultado que ya daban por cierto conseguir el célebre “sorpaso” respecto al PSOE. Ahora le llaman, chistosamente, “tortaso”.

Parece ser que se han equivocado. A lo mejor porque esos extraordinarios profesionales de la política (según ellos mismos, claro) no han tenido en cuenta otras circunstancias que terminan pesando más en la decisión de los indecisos que sus propias teorías políticas.

¿Qué pienso yo que les ha pasado? Contesto con la ventaja de saber lo que dicen ellos. Según yo, no se han dado cuenta de que esa zona político –la de la izquierda, según todos ellos, más izquierda que ninguna- es algo muy dividido y que, con la mejor intención, cada uno es un mundo político en sí mismo y no se dejan manipular fácilmente. Esencialmente, cada cual es el “amo” de su rinconcito de la izquierda y lo antepone a todo. Ni mucho menos es igual un antiguo militante del partido comunista que un renegado de Greenpeace (Equo) o cualquier otro “descontento de todo” de los muchos que hay. Con razón o con menos razón pero así es la cosa. Si unimos a eso que, “aunque se vista de seda, la mona, mona se queda” despiertan miedo y desconfianza en muchos españoles y, claro, los contrarios (sobre todo el PP) que lo sabe muy bien, ha sabido despertar ese miedo “a la izquierda radical”. Por supuesto, al núcleo político de la coalición (Podemos) no le ayuda mucho el apoyo que han recibido (y no se si siguen recibiendo) del régimen de Venezuela.

En fin, que no han sabido captar a los indecisos y en vez de sumar –como ellos pensaban, con razón, en teoría- han restado y no han conseguido sus objetivos.

PSOE. A este partido lo conozco un poco mejor por lo que mi análisis puede ser más ajustado a la realidad. Vaya por delante que lo que voy a escribir ahora ya lo he dicho antes en bastantes ocasiones, en distintos foros. En primer lugar creo que, desde Felipe González (28º congreso), el PSOE, en aras de una mayor eficiencia electoral continuada, ha dejado atrás muchas de sus señas de identidad tradicionales. Y se ha convertido –cada vez un poco más- en una especie de “rueda de transmisión” del liberalismo económico al que hemos llegado y que asfixia a una gran mayoría de la sociedad española; a otros los beneficia, claro. Sin entrar en más matices, el PSOE ha dejado mucho espacio político a su izquierda y una gran cantidad de militantes antiguos se han despegado de él. Lógicamente, muchos nuevos militantes han acudido a sustituirlos mirando “al panal de rica miel” que era para ellos el partido que repartía cargos entre gente más o menos humilde y con la aspiración lógica de vivir mejor. Naturalmente, muchos de esos militantes no tienen los convencimientos de izquierda que son necesarios y están produciendo muchas ineficiencias en todo el partido y en las instituciones en las que gobierna.

¿Qué han hecho mal en esta ocasión coyuntural? En mi opinión, lo más importante ha sido la sensación de desunión y división interna a la cual han contribuido todos y que sigue. El PSOE tiene que arreglar ese asunto, con toda la democracia interna y los debates abiertos que sean oportunos pero defendiendo todos el resultado al que se llegue en las reuniones de los órganos de dirección correspondientes. Y en las agrupaciones locales.

Lo segundo en importancia es la vuelta a los orígenes y la recuperación de la ideología perdida y, de camino, a los militantes perdidos.

En cualquier caso, el PSOE tiene que reflexionar de manera abierta y buscar sus señas de identidad, mirando a la izquierda y no tanto al centro o al centro derecha.

 

  1. Desde el punto de vista de marketing electoral ha sido, sin duda, el que mejor lo ha hecho; de ahí los resultados razonables que han obtenido que, aunque no son suficientes para gobernar, le dan bastante ventaja. Es claro que tiene buenos asesores. Han sabido aprovechar el miedo a la izquierda “radical” de Unidos Podemos, y ha marcado las distancias con Ciudadanos y PSOE.

Lo mejor que han sabido hacer ha sido mantenerse “como un buzo bajo el agua” en lo tocante a la corrupción y resulta sorprendente que haya captado votos de esos indecisos en esta coyuntura tan escandalosa con muchos de sus líderes implicados en casos de corrupción auténtica; es decir, que se han llevado dinero de la gestión institucional e incluso que se han financiado –como partido- irregularmente (casos Bárcenas, Gurtel, Púnica y otros que ni siquiera se los nombres). No puedo entender a indecisos que se han decidido a votarlos a pesar de todo esto. Solo el miedo cerval a una izquierda radical que, hipotéticamente, iba a llevarnos al caos, lo puede justificar. Sinceramente, ha sido una obra de maestros de la manipulación mediática. Pero, bueno, así es la vida real. Desde luego, aquella estupidez de que “el pueblo nunca se equivoca” no se puede sostener en estas circunstancias.

De cara al futuro, creo que deben pensar que esta situación no se puede perpetuar y tienen que aprovechar la coyuntura para seguir gobernando. Por dos razones fundamentales:

Si siguen gobernando pueden seguir manejando muchos hilos de la justicia y de los medios de comunicación para tapar en lo posible los casos flagrantes de corrupción y evitar como puedan los nuevos casos que van a seguir saliendo. Me parece admirable e increíble la habilidad que tienen para soslayar estas circunstancias adversas.

Por eso, en esta coyuntura y, a pesar de lo que han ofendido a los demás partidos, no les queda más remedio que ceder en muchos aspectos fundamentales (reforma educativa, laboral, energética, seguridad ciudadana, etc.) que deberían haberles hecho perder las elecciones pero que si persisten en ellas ninguno de los otros partidos aceptaran sus propuestas de gobierno. Por tanto, no les queda más remedio que “bajarse los pantalones” y ceder en muchos de sus planteamientos pasados; aun a costa de perder apoyos por su derecha. Con el peligro, claro está, de que les salga un “grano” por ese lado. Eso sería definitivo.

Además de los “indecisos” tenemos los que no van a votar. Los que se abstienen. Sinceramente no los entiendo y me parecen los más irresponsables. Aunque ellos crean que, dada la situación política (de los partidos), está más que justificado no votar. Cuando alguien –como yo- que llegué a pensar que no participaría nunca en su vida en unas elecciones libres, observa a estos jovencitos que están todo el día quejándose y no hacen nada para cambiar las cosas y se permiten no votar, me dan ganas de proponer alguna medida de pérdida de alguno de los beneficios que les proporciona el sistema democrático actual, para los que no van a votar. A lo mejor lo que falta es un poco de “educación para la ciudadanía” para que estos chicos y chicas se sitúen históricamente y valoren lo que tienen.

Para terminar, me divierte pensar en una hipótesis que me parece sugerente:

¿Qué hubiera pasado si ese 32,4 % de indecisos se hubieran organizado (por ejemplo a través de las redes sociales) y hubieran configurado una candidatura –podría llamarse así, INDECISOS- que se hubiera presentado a las elecciones? Por supuesto habría cambiado radicalmente el resultado final.

Sin entrar en demasiadas elucubraciones hasta podrían haber ganado y tener la opción de formar gobierno. Si hubiera terceras elecciones habría que planteárselo y podríamos despejar las incógnitas actuales.

¡Ahí queda eso!

 

Harto de tanta demagogia

Es cierto que estamos en un momento crítico de la sociedad española, aunque no más que otras veces. Y siempre olvidamos de donde venimos, tanto en lo malo como en lo bueno.

Lo de crítico lo digo, más bien, por el aumento de demagogia con el que convivimos.

Cuando se trata de conceptos de los que no estoy muy seguro acudo –como supongo que hacen muchas otras personas- al diccionario de la lengua (RAE). En este caso me he encontrado con estas dos definiciones:

Demagogia.

  1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
  2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

La primera acepción me parece muy acertada excepto, -inicialmente- en la palabra política. Yo se la hubiera quitado porque creo que la demagogia se practica en todas las actividades del ser humano y no solo en la política. Hacen demagogia los que practican la educación, la medicina, el periodismo y cualquier actividad social. Pero, bueno, entendida en su contexto general consiste en “ganarse con halagos el favor popular”. Voy a quedarme con esa acepción sin especificar quien practica la demagogia.

La segunda acepción del diccionario de la lengua seguro que les parece bien a todo el mundo y no creo que tenga discusión. Aunque yo, aquí, si la voy a contradecir un poco, aceptándola, como todos, en su aplicación a los políticos (que ejercen y practican la política).

El objetivo de este escrito va en relación con la demagogia pero con un matiz que a mi me parece importante.

Según parece –todos están de acuerdo- los votantes siempre tienen razón y nunca se equivocan. Tal simpleza me parece pura demagogia en su sentido más amplio. Según entiendo quien hace esa afirmación –casi todos los españoles- está tratando de “ganarse con halagos el favor popular” y si eso no es demagogia ya me dirán qué es. Es obvio que quienes más abusan de esa afirmación son los periodistas y tertulianos de radio y televisión y no admiten que ellos son los que con esa y otras afirmaciones del mismo corte confunden a los españoles a los que dicen que sirven con sus opiniones. Otro “gallo cantaría” sin tanta opinión sesgada y representante de intereses de sectores concretos de la sociedad que buscan siempre “el favor popular”.

Me permito contradecir esa afirmación y decir que los votantes no tienen razón siempre y que, con el sentido de su voto intervienen –como debe ser- en política[1] y, por tanto, son el origen de muchos de los conflictos políticos que vivimos como, por ejemplo, los actuales. No podemos ser tan demagogos que les quitemos responsabilidad a los que la tienen, en el origen.

Con esa afirmación de que los votantes tienen responsabilidad en el resultado de sus votaciones no quiero quitarles responsabilidad a los representantes de los electores que, desde luego, tienen mucha pero tampoco se puede “pedir peras al olmo”. En el sentido sobre todo de que si esos “políticos”, delegados en definitiva de los votantes no hacen lo que los votantes quieren, serán criminalizados y no digamos, castigados en las siguientes elecciones. No se les puede echar toda la culpa a ellos. Imaginen lo que dirían los votantes del PP, por ejemplo, si sus dirigentes aceptaran las propuestas de Podemos; o, al revés, lo que iba a durar Podemos en las próximas elecciones si se hubiera puesto de acuerdo con el PP o con Ciudadanos. ¿Porqué Pedro Sánchez no ha aceptado la negociación total con Podemos ni con el PP? ¿Por qué Pedro Sánchez no se lleva bien con Rajoy o con Iglesias? ¿o porque sabe que sus votantes no se lo perdonarían?

En fin que estamos donde estamos porque el resultado de las elecciones del 20 de diciembre pasado fue el que fue y no otro. ¿Qué el 26 de Junio puede ser diferente? Yo espero que si y, desde luego, como no soy adivino ni experto en elecciones, no lo se con seguridad pero hago votos por que los votantes reflexionen y algunos –los que crean que se han equivocado- cambien el sentido de su voto. Eso, al menos, me parece lo sensato y espero que así sea. Si el resultado es el mismo o parecido los votantes también tendrán su parte de responsabilidad. Y no vale echarle la culpa –como hacemos casi siempre- a los demás, incluidos los políticos.

[1]Política. Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados. (RAE).

Que no es lo que se suele entender sin decirlo: “lo que practican los políticos”. Que no es lo mismo, lamentablemente.

 

El ex ministro Soria en los “papeles de la energía”

El caso reciente de José Manuel Soria me ha recordado de inmediato al de Alphonse Gabriel Capone por una razón muy sencilla. En el caso de Capone fue encarcelado por el Gobierno Federal de Estados Unidos por evasión de impuestos cuando era bien conocido como el gánster más buscado por el FBI americano por su actividad mafiosa en aquel país. Nuestro ya ex ministro de industria, Energía y Turismo ha dimitido por la presión mediática a propósito de sus actividades hace ya muchos años en temas empresariales detectadas a partir de los llamados “papeles de Panamá”.

No sabemos bien ni la magnitud ni la legalidad de sus negocios, parece que navieros. Pero parece seguro que sus actividades económicas las realizó en algún “paraíso fiscal” suponemos que para evadir los impuestos que hubiera tenido que pagar si sus actividades hubieran tenido su sede en España.

Lo que si sabemos sus administrados en temas de energía son sus tropelías en relación con las energías renovables a las que ha hundido en estos años que ha sido ministro del ramo. Y si no que se lo pregunten a los que invirtieron en instalaciones de renovables de todo tipo creyendo honestamente que las leyes son para cumplirlas y que no se pueden cambiar de la noche a la mañana modificando las condiciones según las que se han hecho las inversiones.

España perdió en ese tiempo la credibilidad internacional en algo tan consustancial con un estado de derecho como es la no retroactividad de las leyes. Y me da la impresión que por ese desaguisado no va a tener que responder salvo a través de su partido en las elecciones que se vayan produciendo de aquí en adelante. Lamentablemente, creo que no mucho porque ya estamos “pasando” de este tipo de tropelías.

Hay un comentario adicional que me apetece hacer a propósito del asunto. Al escuchar al ex ministro explicar las circunstancias del caso por el que ha tenido que dimitir da la impresión que a él le parece normal –como a otros muchos- burlar a la Hacienda pública española y que su ética social le permita gobernar como ministro teniendo en su debe esta circunstancia. ¿Cómo se puede pertenecer a un gobierno que exige a sus conciudadanos cumplir con sus obligaciones fiscales y uno de sus componentes más destacados no lo ha hecho hace tantos años?

Espero que la sociedad cambie algún día y utilice una vara de medir adecuada a cada caso y en el momento oportuno. Ni es de recibo que hayan pasado veinte años desde su “desafección” con la Hacienda española ni es lógico que la sociedad española no le pase recibo por su mala gestión del sistema energético de nuestro país.