La electricidad necesaria en España podría abastecerse únicamente con energías renovables

Reproduzco la entrevista que me hizo una estudiante de periodismo interesada en la divulgación de la Ciencia y la Técnica. Pienso que puede ser de utilidad como una aproximación más para aclarar la controversia que se ha creado sobre los temas energéticos en España.

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Entrevista a Valeriano Ruíz Hernández

La electricidad necesaria en España podría abastecerse únicamente con energías renovables

Por María Dolores Valdés Martínez

¿Cuándo empezó a interesarse por las energías renovables?

Cuando terminé la tesis doctoral en Sevilla que versó sobre microcalorimetría y me fui a la Universidad Politécnica de Valencia donde me hice cargo de la asignatura de Termodinámica en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales. Eso fue a finales de 1975

¿Podría explicar brevemente el concepto de exergía y su relación con las energías renovables?

La exergía es una variable termodinámica como cualquier otra que permite valorar la calidad de la energía. No tiene nada que ver con que la energía de origen sea renovable o no. Es solo una herramienta del análisis energético de cualquier sistema o proceso de transformación.

¿Cuál de las energías renovables es la más efectiva hoy día?

Lo de efectiva hace engañosa la pregunta y, por tanto, la respuesta. Pero como entiendo lo que quiere decir, trataré de contestar brevemente.

Si por efectiva entendemos “mejor adaptación al consumo” hay que tener presente dos aspectos: que se produzca en el mismo momento que se tiene el consumo o que el sistema incluya un almacenamiento y el rendimiento de las transformaciones. En el consumo hay que distinguir entre electricidad (que no se almacena), combustibles (siempre almacenables) y el calor para climatización (calor y frio, algo más difícil de almacenar que los combustibles) y agua caliente (razonablemente almacenable). En ese sentido la energía más versátil es la solar y, sobre todo, la biomasa en sus distintas formas. La hidráulica dependiendo de que la central sea “de paso” o procedente de un embalse que es la más adaptable en cuanto a generación de electricidad. La menos adaptable es la eólica ya que se produce cuando hay viento y no siempre coincide en el tiempo con el consumo.

Energías como la eólica que no siempre producen lo mismo, ¿tienen la capacidad suficiente para abarcar tanto consumo?

Aquí apuntas muy bien –en principio- aunque no del todo. En efecto con la energía del viento se produce electricidad de manera muy variable en el tiempo y con muy alto rendimiento energético y exergético pero como siempre hay consumo con la filosofía del sistema eléctrico actual y la dimensión del sector eólico actual en España (aproximadamente, 20000 MW) con un consumo mínimo en España del orden de 23000 MW se podría aprovechar siempre toda la electricidad eólica en cualquier momento. Eso es teóricamente porque la realidad es que las nucleares (por poner un ejemplo fácilmente entendible) no paran nunca (producen electricidad las 24 horas del día) y son 7700 MW por lo cual hay un conflicto habiéndose producido ya el contrasentido de tener que parar aerogeneradores (dispositivos de generación eólica) porque no quedaba consumo suficiente para absorber la generación. No podemos olvidar que la electricidad que se produce no puede ser mayor que la que se consume. La capacidad de almacenamiento global es solo la de las centrales hidráulicas de bombeo y es muy limitada. Por otra parte a nuestros vecinos (Francia, Portugal y Marruecos) solo les vendemos unas cantidades pequeñas en momentos concretos de mayor demanda en esos países.

¿Podríamos en la actualidad y, con el gasto energético que tenemos, mantenernos únicamente con energías renovables?

También es una pregunta interesante. Veamos, si hablamos solo de electricidad al día de hoy y en el cómputo anual estamos en un abastecimiento del 35 %. Pero, evidentemente, podríamos abastecer toda la electricidad si hiciéramos las centrales necesarias. Sobre todo solares termoeléctricas con almacenamiento e hibridación con biomasa. Y centrales exclusivamente de biomasa. Las eólicas habría que regularlas con estas solares de almacenamiento y, sobre todo, con centrales hidráulicas de bombeo. Eso sería posible pero no creo que las grandes empresas eléctricas dominantes desde hace mucho tiempo en el sistema lo consentirían porque se quedarían sin negocio. De hecho ya vienen presionando hace algún tiempo en contra del progreso de las renovables precisamente por eso.

¿Sería muy costoso el gasto que habría que realizar para poder alcanzar ese punto?

Depende de lo que se entienda por costoso. Hay que partir de la idea de que España se gasta aproximadamente 50000 millones de euros todos los años en comprar petróleo, gas natural, carbón y uranio en el extranjero para abastecer el sistema eléctrico y el de transporte. Es obvio, por tanto, que habría que planificar con mucho cuidado el proceso para ir compensando lo que nos ahorramos de esta tremenda factura a medida que se van haciendo inversiones en el sector de renovables. Por otro lado están los beneficios ambientales, en forma de gases de efecto invernadero que nos ahorramos de pagar como consecuencia del mercado procedente de los compromisos con el protocolo de Kioto. Y, por supuesto el número de empleos muy superior que las tecnologías renovables producen frente a los de las convencionales. Amén de la industrialización que eso supone para nuestro país y el aumento de nuestra capacidad de competencia tecnológica. El mejor ejemplo es la eólica y la solar termoeléctrica en la que España es la campeona mundial.

Se dice que estas energías son caras, ¿cuál es el principal motivo?

Eso es muy discutible y la respuesta es tan compleja como lo es el sistema. No es lo mismo una instalación solar para calentar agua o un parque eólico que ya llevan un tiempo de introducción en el sistema general que una termosolar que apenas lleva 5 años desde que se inició –en España- la construcción de las primeras centrales comerciales. Hay que tener en cuenta la llamada “curva de aprendizaje” que es la evolución de los costes a medida que se avanza en el conocimiento y desarrollo de las tecnologías. La más espectacular es la fotovoltaica que en solo 3 años ha pasado de costar 3 euros el vatio pico de los módulos en el año 2008 a 0,7 € en el 2011. También hay que considerar el tiempo de amortización de cada una de las tecnologías. En ese sentido conviene saber que un módulo fotovoltaico –por ejemplo- tienen una durabilidad que supera con mucho los cien años con apenas un 10 % de pérdida de rendimiento. Cuestión aparte es que los legisladores del sistema eléctrico han sido muy torpes y han establecido un sistema de valoración (primas) muy poco ajustado y han consentido prácticas irregulares (los mal llamados huertos solares). Claro que ese mismo sistema de valoración ha permitido y facilitado beneficios excesivos a las energías convencionales (sobre todo a las nucleares y a las grandes hidroeléctricas). Y siempre a costa del consumidor que paga en este momento la electricidad más cara de toda Europa.

 

Muchos ciudadanos se preguntan cuál sería el coste en la factura de la luz si se cambiase a energías renovables

Eso es muy difícil –por no decir imposible- de contestar en este momento. En todo caso, es muy complejo. Solo pondré algún ejemplo. Al día de hoy el consumo de una familia media española (unos 4000 kWh/año) se puede producir en Andalucía con una instalación fotovoltaica que puede costar unos 6000 euros y, al precio de la electricidad de hoy (sobre 20 céntimos de euro el kWh) se amortizaría en unos 10 años. Como la electricidad fotovoltaica no se produce al 100 % a las mismas horas que el consumo, esta instalación tendría que estar conectada a la red general con la que intercambiaría electricidad en un sentido o en el otro, es decir, entregando electricidad a la red cuando hay más producción que consumo y tomando de la red en los demás casos. Estoy ejemplarizando con “balance neto nulo” es decir que la cantidad de electricidad consumida de la red fuera igual a la vertida a la red. Todo el sector profesional y los consumidores llevan esperando más de un año a que el gobierno apruebe el real decreto que haga posibles legalmente este tipo de instalaciones. Estoy convencido de que muchos consumidores (domésticos, de servicios e industriales) realizarían este tipo de instalaciones dando nueva vida a muchas empresas que han tenido que cerrar o que están “bajo mínimos” en este momento. Lamentablemente el gobierno actual no se da por aludido probablemente por la presión de las eléctricas a las que este tipo de soluciones no les interesa; salvo que ellas se lleven su “tajada” como siempre haciendo honor a la idea de que piensan que el mercado eléctrico es de su exclusiva propiedad.

Por otro lado el agua caliente con energía solar es una aplicación tan eficiente económicamente que no vale la pena ni comentarlo. A nivel individual y colectivo. Todo el país se beneficiaría.

Por lo tanto sería posible que cada familia llegue algún día a generar su propia electricidad en casa

Sí, como ya he dicho antes.

En el libro Energía Nuclear, publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) debatís sobre una importante cuestión. ¿Es la energía nuclear un método viable para el futuro de España y el mundo?

En primer lugar hay que dejar claro que la electricidad de origen nuclear no es necesaria en España. El sistema eléctrico español son 108000 MW instalados con una capacidad de producción anual de aproximadamente 600 TWh mientras que el consumo máximo instantáneo solo llega puntualmente a 44000 MW (menos de la mitad) y el consumo anual no llega en los momentos actuales a 300 TWh. Me parece que con esos datos no es necesario decir que los 7700 MW de las centrales nucleares no son necesarios. Aparte de los residuos radiactivos y la dependencia exterior que nos genera porque el uranio que abastece nuestras centrales procede del exterior.

El otro aspecto importante es que no hay uranio suficiente a nivel mundial para abastecer las centrales que serían necesarias para producir toda la electricidad que se consume en el mundo. Todo eso está documentado en el libro que citas.

¿Existe un peligro real en España por los residuos nucleares?

Depende de lo que se entienda por “peligro real”. Lo que no cabe duda es que es una herencia poco recomendable que le dejamos a nuestros descendientes. Sobre todo porque no es necesario hacer la barbaridad de romper átomos para producir una energía que podemos obtener por medios más naturales. Cualquier persona medianamente sensata puede entender eso pero los intereses comerciales de algunas grandes empresas y corporaciones internacionales no parece que les importe el riesgo (Fukushima, Chernobil, Three Miles Island) en que ponen al mundo entero.

Generalmente existe una gran falta de concienciación por parte de los españoles con la energía consumida, ¿Contribuye a esto de alguna manera la energía nuclear?

No lo sé. Lo que sí creo es que alrededor de los temas energéticos hay una gran confusión que, lamentablemente, los medios de comunicación no contribuyen a aclarar. Pero tengo confianza en buenos periodistas que se especialicen en este tema y empiecen a contribuir con su trabajo a disipar las dudas al respecto. En muchos casos son las grandes empresas energéticas las que contribuyen a la confusión de manera intencionada y en su beneficio en contra de los intereses de los consumidores. Podría abundar mucho más en la respuesta pero no es el momento ni el lugar.

 

¿Cuál es el mayor inconveniente para que las energías renovables sean las únicas en España?

En mi opinión la avaricia de las grandes empresas y la complicidad de los gobiernos que anteponen el interés privado de estas empresas al general de los ciudadanos. Por otro lado no creo que haya que pasar “de la noche a la mañana” a que las renovables sean las “únicas”.

Deduzco entonces que el avance de las energías renovables se ha visto frenado por intereses económicos

Me parece que eso ha quedado contestado antes pero hay un matiz: la eólica les gusta más a esas grandes empresas por dos razones elementales. Una es que la mayor parte de los parques eólicos en España son propiedad de esas empresas y, segundo, porque cuando no hay viento y no se produce electricidad eólica se justifica la existencia del exceso de centrales de ciclo combinado con gas natural que ellas hicieron irresponsablemente y que ahora funcionan muy poco tiempo. Con la eólica se justifican esas centrales e incluso cobran por tenerlas disponibles aunque no funcionen. Además de que, con ellas se apuntan a ser empresas “muy verdes y sostenibles”.

En España lo que no falta es sol, ¿podría llegar a convertirse en una gran potencia de energía solar?

Ya lo es. Gracias al trabajo de investigación que se ha hecho durante más de 30 años (desde 1980) nuestras empresas son las que están realizando casi todas las centrales termosolares en todo el mundo (Estados Unidos, Sudáfrica, Norte de Africa, Chile, México, etc.)

“Lo mejor que nos puede pasar es encontrar petróleo o gas natural en Canarias”

Tengo que contradecir –una vez más- a un ministro de Energía de mi país. Es que no se enteran; los ministros, quiero decir.

En mi opinión es justo lo contrario: lo mejor que le puede pasar a Canarias y a España es que no haya petróleo ni gas natural en los mares que rodean a las Islas Afortunadas, que lo son precisamente porque lo que tienen es la mayor fuente energética del planeta, el sol.

Por otro lado, esos supuestos pozos de petróleo y/o gas natural puede que no estén en aguas territoriales claramente españolas, con lo cual tendríamos servido un nuevo litigio con nuestros vecinos marroquíes.

Pero lo que me hace afirmar con total rotundidad que lo mejor para Canarias, para España y para el mundo es que no haya tales fuentes energéticas fósiles en las inmediaciones del archipiélago canario es la oportunidad que se perdería de modificar el sistema energético canario hacia la racionalidad; es decir, consumir lo necesario y un abastecimiento en base a los recursos naturales propios, sobre todo el sol. Si hubieran hecho eso hace ya un tiempo no tendríamos que pagar los habitantes de la Península 1000 millones de euros de más en nuestra factura eléctrica (parte del célebre déficit de tarifa) para que la electricidad producida en las islas con combustibles fósiles les salga tan barata que la derrochan, como todos los demás españoles. Si la produjeran ellos con sus medios, la valorarían más y contaminarían mucho menos. Además de dar ejemplo a otros lugares del mundo.

¡Imaginen lo que pasaría si fuera verdad que encuentran petróleo o gas natural! El riesgo de perder su caché de islas afortunadas, paraíso del turismo internacional y nacional como primera posibilidad.

El que a hierro mata, a hierro muere

Es lo que pensé cuando vi la que se está liando tras la expropiación aplicada por el Gobierno argentino a Repsol. Y no es que me parezca bien, ni me alegre; me parece muy mal y me enfada.

Pero no tengo más remedio que pensar que eso mismo es lo que ha hecho el Gobierno español con las renovables y con las inversiones de grupos financieros y particulares (entre ellos yo mismo) nacionales y extranjeros, quienes hemos creído en la seguridad jurídica que teníamos en un país como el nuestro, que presume de democrático y moderno.

No puedo entender por tanto que ahora en España haya quienes se “rasguen las vestiduras” porque en un estado que se supone  también soberano como Argentina el Gobierno actúe así, cuando en España también se han hecho cosas parecidas.

Una empresa como Repsol, que decide invertir los beneficios que ha obtenido a partir de los consumidores de energía españoles y se dedica en otro país a intentar mejorar sus cuentas buscando (y encontrando) petróleo y cuando lo tiene todo en el camino que pretendían (ganar más dinero), llega el Gobierno argentino y la expropia. ¿No hubiera resultado mejor invertir en el petróleo español? Es decir, en el sol o la biomasa que tenemos aquí.

En fin, que el Gobierno español -por exponer mi caso concreto- me expropia mis horas de sol (de 1562 que tengo en mi instalación de mi casa en Mairena del Aljarafe me las limita a 1250) por una ley que viola también el principio de seguridad jurídica; igualito que en Argentina con Repsol, aunque con menos cantidad de dinero involucrada.

Curioso, ¿no?

Las noticias sobre accidentes nucleares: ¿Quién vigila al vigilante?

Cada vez que leo una noticia como la que da El País referida a un accidente en una central nuclear me acuerdo de las promesas de los partidos políticos en campaña electoral: dicen justo lo contrario de la realidad y de lo que luego hacen.

 

“Incendio “sin gravedad” en una nuclear francesa, según sus responsables” (es decir son los ¿responsables? los que determinan la gravedad del incendio).

“La alarma se ha disparado por el humo detectado en el edificio de un reactor, que se ha parado automáticamente”

En este caso –como en todos- el accidente (un incendio en el edificio de un reactor; no sabemos si en el propio reactor o dónde) es “sin gravedad” (tampoco sabemos qué significa “sin gravedad”) y también, como siempre, “según sus responsables”. ¿Acaso el gobierno francés no tiene inspectores propios o independientes que analicen ‘in situ’ y de inmediato qué es lo que ha pasado? Ya se vio lo que pasó en Fukushima, en Chernobil y en Three Miles Island: cuando las autoridades gubernamentales tomaron cartas en el asunto ya era tarde y sufrieron las consecuencias catastróficas que empiezan a irse sabiendo; poco a poco, eso sí.

El resto de la información es igual de sorprendente: “no se han producido heridos ni consecuencias medioambientales”. Por supuesto, esa información parcial me produce la misma sensación que el titular: seguro que ha habido consecuencias medioambientales –aunque no sepamos cuáles- y es muy posible que sí haya habido heridos. Otra: “los bomberos han intervenido en el edificio del reactor…”. Hemos de suponer que con las medidas de protección y con los detectores personales de radiactividad adecuados*.

Por otro lado me deja perplejo otra parte de la noticia: “Evangelia Petit, responsable de prensa de la Autoridad para la Seguridad Nuclear (ASN), en París, ha explicado que la parada automática del reactor se ha debido a la parada de una de las bombas (se sobreentiende que hay más bombas; y así es) del circuito primario de refrigeración”. Pues, menos mal que hay más bombas en el circuito primario de refrigeración del reactor, que supongo que sí han funcionado, aunque no lo digan en la noticia. ¡¿Y si fallan todas?! ¿Qué hubiera pasado?

En fin, que estamos seguros con las centrales nucleares que tenemos tan cerca y, sobre todo, estamos bien informados de lo que pasa cuando hay un “pequeño accidente” que nunca produce efectos medioambientales ni heridos. Y esto en la Francia de la maravillosa tecnología nuclear que nos vende (según dice Felipe González) toda la electricidad que consumimos los españoles aunque tengamos un parque eléctrico sobredimensionado. Y aquí no ha habido un tsunami como en Japón, ni hay empleados poco cualificados como los rusos de Chernobil.

Menos mal que a las empresas no les interesa construir más centrales nucleares en España y las que hay se supone que se irán cerrando a medida que vayan cumpliendo su ciclo de vida.

*  Que espero que no sean como los que tuve la ocasión de conocer en las minas de Bessines Sur Gartempe, donde estuve midiendo los gases radiactivos de las galerías. Se engañaba a los mineros como a ignorantes.

Sr. Rubalcaba, en mi modesta opinión

En mi modesta opinión, y poco experta en política, pues solo fui alcalde de pueblo, el peor error que puede cometer un político en ejercicio es creer que los administrados son tontos; aunque peor aún es que un político que cree en algo abdique de ello y lo ponga en manos de otros que piensan lo contrario que él.

Me temo que muchos españoles pensamos que los responsables de la política energética de nuestro país –en el pasado y en el presente- están o han estado en esa tesitura: diciendo una cosa, haciendo otra, y pensando que no nos damos cuenta, si no, cómo tantas contradicciones y desinformaciones. Pienso que la mayor parte de las veces es solo por ignorancia profunda de los temas, no por mala fe.

No se puede entender  -con datos objetivos en la mano- el apoyo de los últimos tiempos a la nuclear y la crítica desaforada a las renovables –después de tanto que han ido por todo el mundo predicando a favor de las renovables -. Los administrados nos damos cuenta, no somos tontos.

 

 

Cuando escuchas las cosas que se dicen sobre la fotovoltaica, por ejemplo, da la impresión de que nos toman por tontos –a todos, no solo a los que tienen instalaciones fotovoltaicas, a quienes, lo que es peor, nos quieren hacer delincuentes o poco menos; algunos habrá, ¡qué duda cabe!; como en otras actividades, incluida la política. Pero los que no lo son –la mayoría- se están enfadando mucho. Los que hemos invertido en una instalación fotovoltaica, por ejemplo, en Andalucía sabíamos (yo mejor que otros porque llevo 27 años midiendo la radiación solar en Sevilla) que mi instalación fotovoltaica iba a generar electricidad más de 1500 horas equivalentes al año. Y estábamos convencidos de que las leyes de nuestro Estado de Derecho (según está escrito en la Constitución española) nunca pueden aplicarse retroactivamente. Por estas razones, otros como yo invertimos una importante cantidad de dinero para las economías modestas confiando en que la íbamos a recuperar en un tiempo razonable en base a las condiciones económicas que el gobierno (éste y sobre todo los anteriores) había fijado en varios Reales Decretos. Pues bien, ahora se empeñan en limitar las horas de funcionamiento de todas las instalaciones a 1250 y se dice que éso no es cambiar las reglas del juego.  Por favor, no nos tomen por tontos e ignorantes.

Se dice que hay un gran déficit tarifario (invento por cierto de un gobierno del PP para no subir la factura de la electricidad, impopular entonces como ahora), si este fuera tan grave y peligrara la economía nacional, algunos estaríamos dispuestos libremente a contribuir a resolverlo; de la manera que dicen o de otra que les puedo sugerir; lamentablemente los que tanto dinero ganan (algunos 2800 millones de euros el año pasado) no parece que estén en la misma disposición. No será que el exceso de beneficios de las grandes empresas energéticas las que originan el problema del déficit tarifario.

Dicen que “cuanto más viento y más sol hace, más sube la luz”. Al margen de que la luz ni sube ni baja, siempre es gratuita (cuando viene del Sol), lo que sube es el precio de la energía eléctrica, no es cierto que las renovables sean las culpables de la subida de la “luz”, es  justo al revés y lo voy a demostrar, más abajo, con números extraídos de los organismos oficiales (Red Eléctrica Española, Comisión Nacional de la Energía y Ministerio de Industria, Turismo y Comercio).

En el año 2008, toda la electricidad consumida por los españoles costó en el mercado 23221 millones de euros, incluyendo las primas del régimen especial (que, como algunos saben bien, aunque se olvidan de decirlo, incluye la cogeneración con combustibles fósiles y el tratamiento de purines que también emplea gas natural, combustible tan fósil como el petróleo o el carbón). Pues bien, en el 2009 esa cantidad se redujo 5728 millones de euros menos, es decir, a 17493 millones de euros. Pues sí, queridos compatriotas, eso ocurrió porque las energías renovables del sistema hicieron bajar el precio del kWh (en el sistema de valoración que tenemos; que no me gusta, pero es el que hay y se aplica) de 6,961 céntimos de euro en el 2008 a 4,263 céntimos en el 2009.

Decir que son las renovables las que suben el “recibo de la luz” me parece una tomadura de pelo a los consumidores.  Como es sabido, hay otros componentes del precio de la electricidad que no son lo que cuesta generarla y tampoco las primas que, como he dicho, están incluidas en los datos que he aportado y que están obtenidos de los organismos oficiales citados.

Debería decirse la verdad a todos. Sinceramente creo que eso no perjudicaría a nadie y menos al presidente del gobierno actual y al partido que lo sustenta que, con actitudes como ésta, seguramente seguirá perdiendo credibilidad ante los votantes.

El sistema energético es algo muy complejo y muy difícil de explicar en todos sus matices, pero hay cosas claras a poco que ahondes en las decisiones de las pasadas legislaturas de los gobiernos españoles, y sobre todo pueden comprenderlo mejor quienes lo han vivido..

Todo este galimatías empezó en el año 1998 cuando se pasó de un sistema eléctrico regulado, en que el gobierno fijaba el precio de la energía-, al sistema que ahora tenemos “liberalizado” para hacer que sea “el mercado” el que marque los precios. Ciertos aspectos del sistema, los llamados peajes, siguen estando en la capacidad de decisión del Gobierno, digamos, para que los ciudadanos lo entiendan, aproximadamente el sistema está mitad regularizado y mitad liberalizado.

El déficit tarifario es la diferencia entre lo que se dice que va a costar toda la electricidad y lo que realmente se cobra por ella. Como la mitad a la que me refería antes se fija en “el mercado” según unas reglas preestablecidas (parecidas a una subasta y llamadas “sistema pool”) el resultado es muy variable de año a año. Pues bien, el déficit tarifario empezó cuando el gobierno no quiso hacer el ajuste, es decir, no quiso subir el precio de la “luz”, que correspondía al encarecimiento de los combustibles fósiles a mitad de la década de 1990 que –en buena lógica, supongo que económica- había que repercutir en el precio. Por cierto, en aquellos tiempos no había apenas renovables en el sistema y el Gobierno no era éste (¿estaría por allí el Sr. Rajoy? No sé que responsabilidad política tendría por entonces Rajoy, pero si sabemos todos los españoles la responsabilidad de Rodrigo Rato).

El déficit de tarifa ha seguido “engordando” desde entonces, y la falta de decisión de los sucesivos gobiernos y de transparencia del sistema ha dado lugar a la situación actual; Puedo estar de acuerdo en que haya habido que tomar medidas para frenar ese “efecto perverso” del sistema de valoración de la electricidad, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en echarle la culpa del problema que arrastra el sistema eléctrico a las primas a las renovables. ¿Qué hay detrás de esa campaña de desprestigio?

“Lo” de las primas empezó con la Ley 54/97 del Sector Eléctrico (finales del 97, ¿quién gobernaba por entonces? Yo no recuerdo bien, ¿podríamos preguntarle de nuevo al Sr. Rajoy?) y el asunto se concretó en los sucesivos reales decretos (RD) que la fueron desarrollando hasta los actuales, sobre todo en el RD 436/04 que se aprobó en el último Consejo de Ministros en el que estuvo el Sr. Rajoy (me refiero tantas veces al Sr. Rajoy por si le pasa como a otros, que no conoce los matices del asunto y por eso unas veces está a favor de las renovables y otras en contra). En ese RD se fijaron unos valores de las primas excesivos en algún caso y no se pusieron los límites que se debían haber puesto, la falta de los cuales ha sido el origen de la mayor parte de los desajustes producidos con posterioridad. Los sucesivos RD (661/07 sobre todo) han intentado poner orden, pero ya era muy difícil sin una decisión gubernamental firme, clara y, sobre todo, teniendo en cuenta la posible evolución del mercado eléctrico y de las propias tecnologías renovables con su recorrido de la previsible “curva de aprendizaje”.

De los resultados de la aplicación de esos RD, algunas veces no deseables, no se le puede echar la culpa a los ciudadanos que nos hemos limitado a cumplirlos (y no siempre ha sido fácil) sino a los que los realizaron y los publicaron en el Boletín Oficial del Estado sin reflexionar adecuadamente sobre sus consecuencias; las buenas y las malas, porque las hay buenas y muy buenas.

Pero lo último ha sido lo peor y ya en el colmo del disparate, el presidente del Gobierno haciéndose eco de los argumentos de la prensa afín a las grandes eléctricas con lo cual está consiguiendo algo que yo nunca pensé que ocurriría: el presidente del gobierno está faltando a su célebre declaración (¿se acuerdan?) de “no os fallaré”. Pues sí, Sr. Rodríguez Zapatero, a mi sí me está fallando, y mucho.

Espero que al Sr. Pérez Rubalcaba le de tiempo –antes de las elecciones- de enmendar las “cosas” energéticas lo suficiente para que, al menos en este tema, algunos recuperemos la fe en otras formas de hacer política.

El sistema eléctrico español ha cumplido el compromiso de Kioto gracias a las renovables

Una buena noticia para cerrar el 2010

El sistema eléctrico español ha cumplido el compromiso de Kioto gracias a las renovables

30 de diciembre de 2010.- En el año que termina, el 2010, el sistema eléctrico español ha producido unas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) equivalentes a 58,7 Mt de CO2, claramente inferior a los 74,2 Mt de CO2 que era el objetivo al que se había comprometido España cuando firmó el Protocolo de Kioto (ver gráfica 1) .


 

Estamos hablando solo del sistema eléctrico, no de todo el conjunto de emisiones que corresponden a España –que sigue estando por encima de nuestro compromiso global-, aunque acercándonos al objetivo.
Si aplicamos al sistema eléctrico el criterio establecido en el acuerdo al que llegó España para el cumplimiento del protocolo de Kioto de ajustar el total de las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel no superior a un 15% más del año de referencia, 1990, durante el período 2008-2012, y dado que en España, en 1990, las emisiones del sistema eléctrico fueron 64,5 Mt de CO2, correspondería para cumplir el compromiso no superar en 2012 una cantidad de 74,2 Mt de CO2. Y este año, 2010, hemos bajado la cantidad de emisiones a una cifra notablemente inferior, 58, 7 Mt de CO2.


Este cumplimiento se ha conseguido gracias a dos factores:
•    El menor consumo de electricidad (4140 GWh si lo referimos a 2008) -como consecuencia de la crisis económica, y por tanto menores emisiones (1,5 MtCO2)-.
•    La creciente importancia de la contribución de las energías renovables a la generación de electricidad a nuestro país, que ha pasado de 26184 GWh en el año de referencia 1990 a los 88153 GWh en este año que termina.

Desde el 2007, el ascenso de la generación con renovables supera de manera continua a la generación a partir de carbón y nuclear (ver gráfica 2).

 


Esta cantidad de electricidad de origen renovable ha evitado la emisión de 84,7 Mt de CO2,  si se compara con las emisiones en la generación a partir del carbón y de 32 Mt de CO2, equivalente si se compara con el valor de emisiones del conjunto del sistema eléctrico del año 2007.
Como puede observarse la reducción de emisiones de GEI es mucho más importante en el caso de la generación de electricidad con renovables que las achacables al descenso de consumo consecuencia posible de la crisis económica.
Los beneficios de todo tipo que este hecho reporta a nuestro país son indiscutibles, incluidos los económicos puros, como son los referidos a los costes evitados de las emisiones de CO2 , la menor dependencia energética de España con su consiguiente repercusión en la balanza de pago exterior; en este caso, especialmente la referida al carbón.
En definitiva, no se entiende como todavía hay quienes ponen en duda la conveniencia de seguir fomentando las energías renovables en nuestro país.

La nuclear no soluciona el problema del cambio climático

El problema más importante que tiene planteado el género humano es el energético y sus consecuencias. Todo el mundo quiere consumir más. Sin embargo, la naturaleza sigue las leyes físicas y estas nos llevan a que eso no es posible de manera indefinida.

 

Por un lado, hay muchos que consumimos mucho más de lo necesario para llevar una vida cómoda. En general porque el rendimiento total del sistema es tremendamente bajo: no llega al 3 %; es decir, más del 97 % de la energía primaria que empleamos no se transforma en la energía final que pretendemos, sea esta calor, frío, desplazamientos, luz artificial, sonido o cualquier efecto que hace nuestra vida más cómoda y agradable. La razón fundamental es que los dispositivos que utilizamos para generar las energías intermedias (electricidad y combustibles) del sistema son muy ineficientes. En particular la electricidad. También es cierto que hacemos muy mal uso –y abuso- de estas formas energéticas de alta calidad que algunos seres humanos tenemos a nuestra disposición a precios irrisorios.

 

Por el lado contrario, del orden de un tercio de la humanidad no tiene la posibilidad de hacer uso de las formas energéticas intermedias comerciales y tienen que cocinar con restos biomásicos (leña sobre todo) que acarrean con gran dificultad y en cuanto a desplazamientos o los hacen a pie o utilizan los animales tradicionales (burros, caballos). La luz, solo la natural (viven de sol a sol) o, como mucho, lámparas difícilmente alimentadas con algún combustible natural.

 

En definitiva, a un tercio le sobra energía, otro tercio no tiene nada y el resto se las apaña como puede.

 

¿Qué pasará cuando los dos tercios que no consumen como el tercio privilegiado consiga sus mismos niveles de consumo?

 

Simplemente que es prácticamente imposible. No hay recursos naturales suficientes para mantener mucho tiempo el ritmo de consumo que se produciría si los cerca de siete mil millones de seres humanos consumieran lo mismo que los europeos, por ejemplo. No digamos si la referencia fueran los estadounidenses.

 

Hay quien se empeña en resolver parte del problema con la energía nuclear. Veamos que esto es imposible.

 

En primer lugar conviene destacar los datos más significativos.

 

El consumo de electricidad es de aproximadamente 1175 Mtep (datos de 2003) mientras que el de combustibles es del orden de 6000 Mtep. Marginalmente es bueno saber que la electricidad es una forma energética de mayor calidad que los combustibles (aproximadamente, tres veces superior[1]). Por el lado contrario, la electricidad no se almacena y los combustibles, si.

 

Si esos 1,175 Gtep de electricidad se generara como ahora con un porcentaje del 80 % en centrales termoeléctricas (de carbón, nucleares, de gas natural o de derivados del petróleo) tendríamos que consumir aproximadamente 940 Mtep/año dividido por 0,33 = 2848,5 Mtep de energía primaria al año, hoy por hoy repartidas entre los combustibles ya citados.

 

Si, como pretenden algunos, pudiéramos prescindir de los combustibles fósiles para evitar los gases de efecto invernadero y los sustituyeramos por nuclear tendríamos que consumir 2848,5/1,953 = 1458,5 toneladas de uranio 235 cada año[2]. Para tener esa cantidad de U235 necesitamos 208565 toneladas de uranio natural. Por tanto, si admitimos –todas las fuentes coinciden en esto- que las reservas de uranio natural con precios inferiores a 130 dólares el kilogramo son 3,3 millones de toneladas, resulta que habría uranio para 15,8 años. Eso suponiendo que las transformaciones energéticas correspondientes son perfectas y no tienen pérdidas ni autoconsumos.

 

Si hacemos las cuentas de otra manera más realista, por cada tonelada de uranio enriquecido se obtienen 360 GWh = 30857 tep de electricidad y por cada tonelada de uranio natural se pueden obtener 40 GWh= 3429 tep de electricidad. Luego, para generar los 940 Mtep de electricidad del año 2003 se hubieran necesitado 257654 toneladas de uranio natural. Haciendo el cociente correspondiente resultan ahora 12,8 años cifra del mismo orden que la anterior aunque, como es lógico, algo inferior porque se han tenido en cuenta rendimientos diversos en el proceso.

 

Pero esto es si toda la electricidad generada en la actualidad lo hubiera sido en centrales nucleares (80%) y el 20 % restante se hubiera generado (como así es ahora mismo) con energías renovables (hidráulica y eólica) principalmente.

 

Si a esta hipótesis le sumamos que los que ahora apenas consumen electricidad, lo hagan en cantidades similares a los españoles, por ejemplo, y los que más consumen sigan igual, resulta algo espectacular. No tendríamos uranio para más de 6 años[3].

 

Pero, ¡no seamos pesimistas! Pensemos que “alguien” sigue manteniendo el orden internacional y solo se incorporan a este régimen de consumo los que puedan y supongamos que estos son los chinos, los indios, los brasileños, mejicanos e indonesios.

 

En ese caso, razonablemente probable en pocos años (allá por 10 o 12) el uranio natural disponible no daría para más de 5,7 años.

 

Si exageramos (aunque no todo lo posible) y hacemos la hipótesis absolutamente dislocada de que todos los seres humanos consumiéramos electricidad de la misma manera que los estadounidenses -los hay que consumen más- solo habría uranio para 3,3 años. Evidentemente eso no va a ocurrir. Es demasiado disparatado e improbable.

 

Es obvio, por otra parte, que ni en ese caso de sustituir los combustibles fósiles por uranio, se resolvería el problema del cambio climático porque si el sistema de combustibles de locomoción sigue consumiéndose en los niveles actuales y creciendo como lo está haciendo, el asunto no tiene arreglo por este camino.

 

Porque, evidentemente, el consumo de gasóleos, gasolinas y gases combustibles no se va a mantener en los niveles actuales por la misma razón que antes y, ya se ve en el horizonte inmediato: los países en vías de desarrollo citados están aumentando fuertemente su consumo de derivados del petróleo.

 

En definitiva, que con la nuclear no vamos a poder solucionar el problema del cambio climático. Ni ningún otro. Más bien se van a empeorar. En el caso de España aumentaría más aún nuestra dependencia energética ya de por si superior al 90 %.

 

Solo vale un cambio radical del modelo de consumo de energía.

 

Algunos dirán que se pueden mejorar los procesos de conversión de nuclear a electricidad. Creo que con lo anteriormente dicho ha quedado implícita la respuesta: las cantidades antes citadas de energía máxima producida en las desintegraciones del uranio 235 solo tenía como limitación salvable en algún caso el que el rendimiento de las centrales térmicas fuera superior al 33 % y, desde luego, admito que eso pueda ser así aunque creo que no mucho más y, desde luego, no es inmediato.

 

Otros, -los más optimistas- dirán que la fusión es la solución. Siento desilusionarles. Más bien me alegro. Ahora verán porque digo que me alegro.

 

En primer lugar, no me creo que vayamos a tener centrales eléctricas que utilicen las reacciones nucleares de fusión en la superficie terrestre como fuente de calor para generar electricidad. Caso de que tuvieran razón los engañabobos que lo prometen para dentro de otros 50 años, para entonces ya no habría nada de uranio ni de petróleo, ni de gas natural (o casi nada). Pero, en mi opinión, lo peor es que manteniendo esa expectativa optimista y, sobre todo, falsa, no pondríamos en marcha las medidas que realmente son necesarias porque siempre estaríamos pendientes de que se cumpliera la promesa. Por cierto, ¿Quién asume el compromiso de cumplir lo prometido?

Otra cuestión sorprendente es que los visionarios de la nuclear de fusión dan por cierto que no habrá ni impacto ambiental ni residuos ni riesgos. De verdad que tampoco lo entiendo. No puedo entender que un sistema que solo se mantiene a temperaturas de más de diez millones de kelvin de temperatura y presiones superiores a 1000 bar no tengan ningún riesgo ni impactos ambientales.

 

He dicho antes que me alegro. No por mala fe, evidentemente. Sino porque ya es imprescindible que los seres humanos seamos conscientes de nuestras limitaciones y de las de nuestro entorno y si continuamente nos hacen creer que no las hay nunca empezaremos a hacer lo que ya resulta urgente: consumir adecuadamente en relación a los recursos y de la manera más eficiente posible. Aun así, el futuro presenta problemas. Pero creo que son solubles sin más que poner racionalidad a los análisis.

 

 

 

 

 

[1] Para generar una unidad de electricidad hacen falta tres de calor procedente de un combustible en una central termoeléctrica.

[2] Una tonelada de U235 contiene un máximo de 1,953 Mtep de energía por la desintegración nuclear.

[3] En realidad me salen 5,6 años

Extremadura, energéticamente autosuficiente

Extremadura es una región interior de España, parte y fundamento de su historia. En el sistema energético, también compartimos con el resto de los españoles todas sus circunstancias, incluida la dependencia externa en energías primarias (petróleo, carbón, gas y uranio), superior al 90 por ciento y compartiendo sus riesgos y sus compromisos.

En términos energéticos, como en otros, es una de las regiones de España (y de Europa) que han sido tratadas peor y más injustamente. Produce 4,27 veces más energía eléctrica que la consumida: de los 17 147 GWh generados en el año 2008, solo consumió 4 020 GWh. Por el lado contrario, Madrid generó 507 GWh y consumió 31 823 GWh, osea 63 veces más que lo producido. De verdad que me parece escandaloso; generamos 34 veces más que Madrid y consumimos 8 veces menos. Naturalmente, eso es consecuencia, sobre todo, de la ubicación en nuestro territorio de la mayor central nuclear de España, la de Almaraz, con sus 2 000 MW de potencia generando electricidad sin parar (16 098 GWh en 2008); para los madrileños, claro.

 

 

En cuanto a combustibles, somos –por ahora- como los demás. No hay recursos convencionales en el territorio; no tenemos, carbón, petróleo ni gas natural y lo  tenemos que comprar fuera de España,.

En cambio, en Extremadura, estamos bastante bien situados en cuanto a recursos energéticos renovables. De hecho, tenemos bastante sol, de biomasa no estamos mal, la hidráulica también funciona convenientemente en esta región, y hasta el viento no nos falta.

De cara al futuro , qué capacidad que tenemos en Extremadura para autoabastecernos de electricidad con energías renovables, y cómo hacerlo.

Lo primero de todo es utilizar eficientemente la energía disponible, incluida la natural, con edificios correctamente diseñados y construidos para aprovechar las energías naturales, sol, viento, temperatura ambiente, radiación nocturna, etc. Y, cuando no quede más remedio, usar la electricidad o los combustibles con el mayor rendimiento posible. No es difícil; ya hay en el mercado dispositivos (frigoríficos, lavadoras, lámparas, etc.) de alto rendimiento que permiten hacer lo que proponemos.

Pero podemos hacer más; en nuestras casas y en nuestros negocios y empresas:

Calentar el agua con energía solar es tan evidente que no debería ser necesario decirlo. Sin embargo, no lo hacemos suficientemente; en toda España.

Generar electricidad a nivel particular es, en España, un magnífico negocio; algo parecido a un plan de pensiones. Lo puede hacer todo el mundo; solo es necesario tener algo ahorrado de dinero y armarse de paciencia con las dificultades administrativas.

En cuanto al sistema eléctrico general, Extremadura se está convirtiendo en la segunda región de España en instalaciones solares de generación de electricidad a partir de la concentración de la componente directa de la radiación que nos manda el sol todos los días. En la web de la asociación PROTERMOSOLAR (www.protermosolar.com) pueden consultarse de forma actualizada las plantas solares termoeléctricas en funcionamiento y en construcción.

El viernes pasado (13 de Noviembre) el Gobierno ha aprobado 2 339 MW de nuevas plantas de este tipo, de las cuales 19 se ubican en tierras extremeñas. Es una buena noticia. Eso significa que en un año o algo más habrá en Extremadura 950 MW de electricidad solar térmica (el equivalente en potencia a una central nuclear), generando 1 500 GWh al año que no está nada mal. Entiendo que todas estas plantas en construcción se harán realidad y funcionarán correctamente durante, al menos cuarenta años.

Un ejemplo mundial: autosuficiencia eléctrica sin contaminación

Extremadura puede convertirse en la primera región española y europea que genere con sus propios recursos toda la electricidad que utilizan sus ciudadanos. Sobre todo si se consigue la complicidad necesaria para que utilicen solamente la electricidad imprescindible para satisfacer sus auténticas necesidades.

Al día de hoy,  los 4 020 GWh de electricidad que se emplean en Extremadura se pueden conseguir con 2 100 MW de solar termoeléctrica y la administración autonómica ya ha previsto conexiones por 3 500 MW. Evidentemente si contribuye también la fotovoltaica, la eólica, la hidráulica y la biomasa se puede formar un mix razonable de todas las renovables con los correspondientes niveles de hibridación y almacenamiento que permitirían a Extremadura autoabastecerse de electricidad solo con renovables, incluso generar más y venderla a otras comunidades autónomas españolas e incluso a otros países europeos. Como ahora mismo se hace con la nuclear y no se si con los beneficios que serían lógicos aunque nuestro presidente parece ser que lo está intentando.

En definitiva, que si Extremadura toma la sabia decisión de ir dependiendo cada vez menos de las energías foráneas y contaminantes y apuesta decididamente por las renovables tendrá una salida segura a su economía.

Ruta al mix energético del futuro

Para alcanzar en las próximas décadas un sistema energético basado mayoritariamente en renovables propongo.

 

1. Tomar conciencia. La única manera de conseguir un sistema energético sostenible pasa por la concienciación de todos: usuarios, gobernantes y empresas. Ello requiere buena información sobre la situación real de los sistemas y sobre los costes –tanto dinerarios como ambientales y sociales– y buena formación, desde la escuela y hasta la profesional de más alto nivel. Es fundamental asimismo la formación de buenos profesionales de la información. Por eso propongo realizar potentes campañas de difusión y marketing sobre este asunto.

 

2. No confundir valor y precio. La energía que el ser humano emplea para hacer más cómoda su existencia tiene un precio; aunque no siempre esté acorde con su valor.

Las energías renovables son gratis; sin embargo, para convertir esas formas energéticas primarias en energías de uso (calor, frío, electricidad, combustibles, etcétera) suelen ser necesarios dispositivos que sí tienen un precio.

Las energías convencionales son excesivamente baratas y sus precios están muy lejos de su verdadero valor. Para generar un kWh en el sistema eléctrico español actual, podemos quemar por ejemplo 360 gramos de carbón traído de una mina a cielo abierto de Colombia. El coste para el “fabricante” será inferior a los 0,14 euros que le cuesta al usuario. Cualquiera puede entender que algo raro está pasando y que no se están pagando todos los costes de ese kWh.

Por eso propongo un estudio que calcule el verdadero valor de la electricidad y de los combustibles y ponga ese valor como precio básico al que habría que sumar los beneficios de las empresas que intervienen y los costes ambientales correspondientes.

3. Superar las inercias del pasado. La Comisión Europea, el Ministerio de Industria –que es el organismo que le pone el precio a la energía en España–, las comunidades autónomas y los ayuntamientos hacen continuamente declaraciones e incluso documentos legislativos que luego no cumplen. Es preciso que todos estén a la altura de las circunstancias del presente y que dejen de actuar como rehenes de la situación heredada. Las empresas deben ser conscientes, también, de que es absurdo mantener el statu quo del sistema con manejos de todo tipo. Por fin, el usuario debe ser consciente de que su actitud puede condicionar todo lo demás. Por todo ello propongo la elaboración de un plan de futuro energético con propuestas de acción concretas, con plazos, y con objetivos. ¿Un plan general de cambio del sistema energético?

4. Aprovechar primero las energías naturales y, solo cuando sea imprescindible, recurrir a las artificiales. Los seres humanos debemos ser conscientes de que podemos aprovechar la luz natural, la temperatura, la humedad y demás variables ambientales para satisfacer muchas de nuestras necesidades energéticas más inmediatas.

Debemos ser conscientes también de que hay que usar eficientemente, y solo cuando sea imprescindible, la electricidad, pues es una forma energética de muy alta calidad, pero difícil de obtener, transportar y almacenar.

Y debemos ser conscientes, por fin, de que podemos emplear el urbanismo y otras herramientas para minimizar la necesidad de desplazamiento de personas y mercancías, fomentar sistemas de transporte apoyados en energía eléctrica de origen renovable y priorizar el uso de biocombustibles. Todo ello, con el fin de evitar el uso de los combustibles de origen fósil.

Así, propongo una Ley de Calidad de la Energía que fomente la satisfacción de nuestras necesidades de manera eficiente y con el mínimo impacto ambiental, y que incluya, entre otras directrices, un urbanismo y una arquitectura que tengan en cuenta la radiación solar, la temperatura ambiente, los vientos dominantes… Y propongo un gravamen económico a la producción y uso de las energías de origen fósil que revierta en inversiones en las renovables hasta conseguir que estas se “crucen” en costes con las convencionales (grid parity).

5. Un sistema energético mayoritariamente renovable.

Producir calor, frío o electricidad a partir de la radiación solar, el viento, las mareas, etcétera, no es difícil. Las energías renovables pueden aportar el 100% de la energía primaria que necesitamos.

Por eso propongo producir agua caliente, calor, frío… a partir de la radiación solar y la biomasa en sistemas híbridos e integrados; producir electricidad a partir de la radiación solar, el viento, la biomasa, las corrientes de agua, etcétera; y producir biocarburantes que sustituyan a los de origen fósil. La Ley de las Energías Renovables que se está redactando es una buena ocasión para continuar con el proceso hasta lograr esos objetivos.

6. Generación distribuida y gestión de la demanda.

Son la clave. Y perfectamente posibles hoy con sistemas de energías renovables.

Por eso propongo ir sustituyendo el sistema centralizado de generación y transporte (a través de largas redes de distribución en las que hay importantes pérdidas) por un sistema de generación distribuida donde el consumidor pueda ser también productor; implantar sistemas de gestión de la demanda y dar facilidades para que el ciudadano pueda elegir la energía que consume.

En líneas generales estas son las medidas que creo habría que aplicar con contundencia para caminar a buen ritmo hacia un sistema energético de futuro.

Alejandro Bonet – Miércoles, Febrero 23, 2011 at 10:59Los biocombustibles son como la nuclear: Una engañifa para seguir manteniendo el control de la
energia ultraconcentrado en pocas manos.

Un simple analisis demuestra que la potencia constante de los biocombustibles es de menos de
un vatio por metro cuadrado:

http://www.sinpetroleo.org/hectareas.htm

Usted que es pionero en energia solar de concentracion debería tenerlo en cuenta.

Yo tambien “soy pionero” solo que a otra escala:

http://www.sinpetroleo.org/parabola.htm

internete
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PD: Enhorabuena por su blog, por su trayectoria y por sus ideales y proyectos, que muchos compartimos al 100%.

PD2: A ver si salimos ya de la era fosil y nuclear y entramos en la era renovable de una vez…